Sedición de Jegua de 1804
El 30 de marzo de 1804, víspera del Viernes Santo, unos treinta indígenas del pueblo de Jegua —veinte mujeres y diez hombres encabezados por el galapaguero Hipólito Montero y por Silvestre Rivera— se levantaron contra sus alcaldes y el cura doctrinero para impedir la venta no consentida del ganado de la Cofradía de la Virgen de la Candelaria, reivindicando que ese ganado era propiedad comunal del pueblo y no de la iglesia. La asonada, sofocada por el propio cura y reprimida con una fuerza militar enviada desde Mompox, es la única sedición documentada en el bajo San Jorge en los años inmediatamente anteriores a la crisis de 1810.