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Biografía

Juan Sámano

Independencia

1753–1821

19 min de lectura18 documentos
Nacimiento1753, Selaya, Cantabria
Fallecimiento1 de agosto de 1821, ciudad de Panamá
RolesOficial del ejército español (desde 1771) · Gobernador de Riohacha
Lugar principalColombia
Período históricoIndependencia1810–1831
03

La biografía

Juan Sámano y Uribarri (Selaya, Cantabria, 1753 — ciudad de Panamá, 1 de agosto de 1821) fue un militar español y el último virrey efectivo del Nuevo Reino de Granada. Su carrera comenzó como cadete en 1771 e incluyó servicios en Puerto Rico, Cartagena, Navarra y Riohacha antes de llegar a Santafé en 1809. Durante la Reconquista fue comandante general en la capital desde octubre de 1816 y tomó posesión formal como virrey el 9 de marzo de 1818. Su nombre quedó ligado al aparato represivo realista, aunque su responsabilidad debe situarse en cargos y fechas precisos: varias ejecuciones de 1816 precedieron su llegada a Santafé, mientras otras, como las de Francisco José de Caldas y Policarpa Salavarrieta, ocurrieron cuando ejercía el mando militar. Tras Boyacá salió de la capital el 9 de agosto de 1819; pasó por Cartagena y Jamaica, volvió a ejercer brevemente autoridad en Panamá y murió allí.

02

Línea de vida

  1. 1771

    Inicio de la carrera militar

    Leer contexto

    La hoja de servicios lo registra como cadete en 1771; fue teniente en 1779 y capitán en 1789. Sirvió después en Puerto Rico, Cartagena, Navarra y Riohacha.

  2. 1810

    Mando del Batallón Auxiliar en Santafé

    Leer contexto

    Como coronel mandaba el Batallón Auxiliar durante la revolución del 20 de julio; fue relevado por la Junta y salió del Nuevo Reino.

  3. 1813

    Campaña del sur y derrotas ante Nariño

    Leer contexto

    Dirigió fuerzas realistas desde Popayán y fue derrotado en Alto Palacé el 30 de diciembre de 1813 y en Calibío el 15 de enero de 1814; después fue reemplazado por Melchor Aymerich.

  4. 1816

    Victoria de El Tambo y mando en Santafé

    Leer contexto

    Venció a Liborio Mejía en la Cuchilla del Tambo el 29 de junio. Llegó a Santafé el 23 de octubre como comandante general y ejerció un gobierno militar durante la Reconquista.

  5. 1818

    Posesión formal como virrey

    Leer contexto

    La circular de posesión fue firmada en Santafé el 9 de marzo de 1818. Como virrey intervino en medidas militares, fiscales y monetarias para sostener el dominio realista.

  6. 1819

    Boyacá y salida de Santafé

    Leer contexto

    La tercera división realista de José María Barreiro fue derrotada el 7 de agosto. Sámano recibió la noticia en la capital la noche del 8 y salió el 9 hacia el Magdalena.

  7. 1820

    Segundo gobierno disputado en Panamá

    Leer contexto

    Tras pasar por Cartagena y Jamaica, entró en la ciudad de Panamá la noche del 28 de diciembre y obtuvo al día siguiente un reconocimiento forzado como virrey y capitán general.

  8. 1821

    Muerte en la ciudad de Panamá

    Leer contexto

    El registro parroquial citado por la investigación reciente fija su muerte el 1 de agosto de 1821; fue sepultado con honores al día siguiente.

La semblanza: un funcionario del castigo

Reducir a Sámano a un ejecutor sin trayectoria propia oculta una carrera militar de medio siglo y un expediente desigual. Fue derrotado por Nariño en Alto Palacé y Calibío, relevado del mando y luego llamado de nuevo; en 1816 venció en la Cuchilla del Tambo. Tampoco se limitó a heredar un aparato represivo cuando se convirtió formalmente en virrey. Desde octubre de 1816 ejercía en Santafé un mando militar separado del virrey Francisco Montalvo, y las fuentes le atribuyen el establecimiento del Consejo Permanente de Guerra, el Consejo de Purificación y la Junta de Secuestros. Su papel fue activo dentro de la política de pacificación dirigida por Pablo Morillo, pero la afirmación de que el miedo produjo por sí solo la derrota española es una interpretación causal que la evidencia disponible no permite demostrar.

La memoria patriota lo trató con gran dureza. José María Espinosa, antiguo abanderado de Nariño y prisionero de los realistas, lo incluyó entre los «hombres tan brutales y ordinarios» y describió el sufrimiento de los cautivos españoles. Ese pasaje es valioso como testimonio de un participante, pero no es neutral: Espinosa contrapone la crueldad realista a una benevolencia patriota casi general y admite solo raras represalias propias. La documentación confirma un régimen de ejecuciones, confiscaciones, contribuciones forzosas y coerción bajo Morillo y sus mandos; no confirma del mismo modo cada rasgo psicológico atribuido a Sámano. La investigación reciente también ha encontrado testimonios realistas que lo elogiaban por su lealtad, valor y firmeza. Esas voces no absuelven la represión, pero muestran que su retrato histórico fue construido por bandos enfrentados.

Los orígenes: Cantabria, los tercios, América

Sámano nació en 1753 en Selaya, en la actual Cantabria; una síntesis institucional más antigua da 1754, pero la hoja de servicios y la investigación doctoral reciente convergen en 1753. Fue cadete en 1771, teniente en 1779, capitán en 1789 y coronel en junio de 1810. Sirvió en Puerto Rico y Cartagena, regresó a Navarra para combatir a los franceses bajo Ventura Caro y recibió heridas en ambos muslos. Más tarde fue gobernador de Riohacha, donde rechazó un ataque inglés el 20 de octubre de 1806, y llegó a Bogotá en noviembre de 1809. En julio de 1810 mandaba el Batallón Auxiliar. Este itinerario está documentado; en cambio, atribuirle por formación un catolicismo militante o una desconfianza instintiva hacia toda novedad convierte una conjetura de carácter en un hecho.

Esa trayectoria previa importa porque Sámano no llegó con la expedición de Morillo en 1815. Salió del Nuevo Reino después de la revolución de 1810 y regresó a América en 1811 por Puerto Rico, Santa Marta, Panamá, Guayaquil y Cuenca. En la recomendación enviada el 31 de agosto de 1816, Morillo lo presentó como firme, inflexible y temido por los rebeldes, y propuso elevarlo al virreinato; también reconoció que no lo conocía personalmente y que se apoyaba en informes. El documento permite reconstruir una red de promoción militar y política, pero no prueba que una «sed de venganza» fuera el criterio oficial de selección ni que su expediente fuera puramente ideológico.

Popayán y el sur: el militar antes del virrey

En 1813, Sámano recibió de Toribio Montes el mando de una expedición realista que avanzó desde el espacio quiteño hacia Popayán y se enfrentó a las fuerzas de Antonio Nariño. Su campaña se apoyó en territorios donde la adhesión a la monarquía tenía bases sociales y políticas propias, en particular Pasto. Por eso no conviene convertir toda la resistencia del sur en resultado de la tenacidad personal de un comandante: Sámano actuó dentro de un escenario regional que sobrevivió a sus derrotas y a su relevo.

El 30 de diciembre de 1813 las fuerzas de Nariño derrotaron a Sámano en Alto Palacé. La campaña continuó y el 15 de enero de 1814 volvió a ser vencido en Calibío; después se retiró hacia Pasto y fue reemplazado por Melchor Aymerich. Espinosa narra ambos combates desde el bando patriota y recuerda la retirada de Sámano de Alto Palacé; la hoja de servicios y las síntesis institucionales confirman la secuencia general. Llamado nuevamente por Montes en 1815, Sámano obtuvo el 29 de junio de 1816 una victoria decisiva sobre Liborio Mejía en la Cuchilla del Tambo y ocupó Popayán. Su expediente militar reúne, por tanto, derrotas, relevo y una victoria importante, no una sola línea de fracaso.

Ese recorrido no autoriza a clasificarlo como competente solo en la represión e incapaz de ganar batallas decisivas. Las derrotas de 1813-1814 llevaron a su sustitución, mientras la victoria de El Tambo en 1816 contribuyó a que Morillo lo nombrara comandante general de la Nueva Granada. Las fuentes permiten describir resultados y decisiones de mando; no ofrecen una medida homogénea de su capacidad estratégica, administrativa o política. La conclusión más segura es la de un oficial veterano con un desempeño militar mixto que alcanzó el gobierno por la restauración realista y por el respaldo de superiores.

El ascenso al virreinato: intrigas y desplazamiento de Montalvo

La expedición dirigida por Pablo Morillo llegó a Venezuela y la Nueva Granada en 1815 para restaurar la autoridad de Fernando VII. Cartagena capituló el 6 de diciembre después de un largo sitio marcado por hambre, enfermedad y numerosas muertes, y las fuerzas realistas avanzaron luego hacia el interior. La Reconquista no fue una campaña única ni terminó de manera uniforme en octubre de 1816: combinó operaciones militares, ocupación de ciudades, reorganización fiscal, tribunales y resistencias regionales. Sámano regresó al primer plano en ese proceso después de El Tambo y llegó a Santafé el 23 de octubre de 1816 como comandante general.

Francisco Montalvo había recibido en abril de 1816 el título de virrey y ejercía desde Cartagena. Al mismo tiempo, Morillo promovió una estructura militar que reducía la subordinación de Sámano a Montalvo. En su carta del 31 de agosto de 1816, el general recomendó que Sámano fuese elevado al virreinato y elogió, a partir de informes ajenos, su firmeza frente a los insurgentes. Las tensiones entre autoridades civiles y militares ayudan a explicar el relevo, pero la documentación disponible no permite presentar una conspiración perfectamente coordinada de Morillo, Pascual Enrile y otros oficiales ni demostrar que la moderación de Montalvo fuera la causa exclusiva de su salida.

La cronología del relevo exige distinguir designación, ejercicio y posesión. La circular conservada por el Museo y Archivo Histórico del Externado afirma que Sámano ejercía como virrey desde septiembre de 1817, pero el documento con el que informó su posesión formal está fechado en Santafé el 9 de marzo de 1818. Una nota histórica de 1909 confirma esa fecha y recuerda que, cuando Policarpa Salavarrieta fue ejecutada en noviembre de 1817, Sámano todavía actuaba jurídicamente como jefe militar y no como virrey posesionado. Tenía entonces sesenta y cuatro años; la hoja de servicios lo había descrito con buena salud, de modo que no hay base suficiente para afirmar que llegó al cargo con la salud quebrantada.

La maquinaria del terror: instituciones y ejecuciones

El aparato represivo de la Reconquista se formó bajo la dirección general de Morillo, pero la documentación histórica atribuye a Sámano, ya como comandante general en Santafé, el establecimiento del Consejo Permanente de Guerra, el Consejo de Purificación y la Junta de Secuestros. El primero tramitó procesos que podían terminar en pena de muerte; el segundo examinó distintos grados de compromiso con la revolución; la tercera administró el embargo de bienes. Las instituciones se relacionaban, pero sus competencias, fechas y resultados no fueron idénticos en todos los lugares. Decir que Morillo las había establecido por completo y que Sámano solo las heredó borra el mando que este ejercía desde octubre de 1816.

La combinación de juicios militares, depuración política, secuestro de bienes, donativos forzosos y requisas produjo una coerción amplia. Sin embargo, no es exacto decir que nadie quedaba fuera o que toda persona no fusilada era purificada o expropiada. La tesis fiscal consultada documenta mecanismos variados y negociaciones con juntas, cajas reales, cabildos y contribuyentes; también muestra que el ejército recurrió a depósitos judiciales, diezmos, remesas provinciales y otros arbitrios. La imagen de un sistema de castigo es pertinente si no reemplaza la diversidad de procedimientos por una fórmula total.

En 1816 fueron ejecutados numerosos dirigentes de la Primera República, entre ellos Camilo Torres, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell, Antonio Villavicencio, José María Cabal y Francisco José de Caldas. La cronología es decisiva para asignar responsabilidades: varios murieron antes de que Sámano llegara a Santafé el 23 de octubre; Caldas fue fusilado pocos días después, cuando Sámano ya ejercía el mando militar. Estas muertes pertenecen al régimen de Reconquista dirigido por Morillo y ejecutado por diversas autoridades, no a un único virreinato iniciado en 1818. La expresión «decapitación de una generación» describe su impacto en la memoria nacional, pero no sustituye la verificación individual de cada proceso.

Sámano no apareció por primera vez en el poder en 1818. Como comandante general desde octubre de 1816, dirigió el orden militar de Santafé durante los fusilamientos de Caldas y, en noviembre de 1817, de Policarpa Salavarrieta y otros ocho condenados mencionados en una carta suya. Ya posesionado como virrey, continuaron la persecución de guerrillas, las contribuciones forzosas y las ejecuciones, incluida la de Antonia Santos en 1819. La intensidad y distribución territorial de la represión variaron, por lo que no puede afirmarse sin una serie comparativa que su fase fuese menos espectacular pero más cotidiana que la de 1816. Lo comprobable es la continuidad del dispositivo y la responsabilidad de Sámano antes y durante su virreinato.

La hacienda, la moneda, la administración

Sámano también administró un gobierno sometido a fuertes exigencias militares y fiscales. Tras años de guerra circulaban monedas de diferentes leyes, procedencias y autoridades emisoras. Entre ellas estaba la macuquina acuñada en Santa Marta entre 1813 y 1816 por autoridades realistas, no patriotas, además de piezas revolucionarias emitidas en otros territorios. La diversidad monetaria generaba descuentos, falsificación y dificultades para las cajas y las cecas. Los documentos de 1818 muestran asimismo a Sámano ordenando pagos militares con moneda acuñada y reservando oro en polvo para la fundición de Popayán.

Una real orden del 12 de diciembre de 1817 dispuso cesar la acuñación de moneda macuquina y tomar medidas para amortizarla. Durante el gobierno de Sámano se organizó una comisión para proponer cómo ejecutar esa política en un erario sin fondos suficientes para recibir y reemplazar las piezas. El 1 de abril de 1819, una Junta General de Tribunales, a propuesta de una comisión creada por el virrey, aprobó una contribución extraordinaria del uno y medio por ciento sobre propiedades y capitales, con determinadas exenciones. Estas medidas muestran la relación entre moneda, fiscalidad y guerra; no demuestran que cada peso tuviera que llevar la efigie del rey ni que toda moneda revolucionaria fuera tratada de una sola manera.

La amortización de moneda de baja ley enfrentó un problema material: las cajas carecían de fondos para pagar a quienes entregaran las piezas y el fondo de compra de metales estaba agotado. La respuesta combinó comisión, contribución extraordinaria y decisiones de las juntas hacendarias. Es legítimo leer allí una afirmación de soberanía monárquica, pero no está probado que se intentara reacuñar «millones» de piezas, que el gasto fuera la causa de la inviabilidad del régimen o que Sámano obedeciera sin comprender la economía. Las fuentes permiten evaluar políticas y restricciones; compararlas con la firma de sentencias de muerte transforma una inferencia moral en descripción administrativa.

La financiación realista no dependió exclusivamente de los bienes secuestrados. La investigación fiscal registra ingresos ordinarios, remesas provinciales, donativos y préstamos forzosos, depósitos judiciales, diezmos, contribuciones extraordinarias, requisas y secuestros. Entre mayo de 1816 y marzo de 1817, cuando Sámano era gobernador político y militar de Santafé, se impusieron tres repartimientos para sostener al ejército; en 1819 las autoridades buscaron nuevas fuentes para abastecer la división de Barreiro. Las confiscaciones fueron una parte importante de la coerción económica, pero no existe base para afirmar que sus víctimas se agotaron y que esa supuesta sequía hizo perder a la Reconquista su base material.

Los efectos: cómo el castigo produjo su propia derrota

La represión, las contribuciones forzosas y los secuestros generaron agravios y pudieron ampliar redes de resistencia, pero no transformaron de modo uniforme a toda la población en patriota. La Nueva Granada de 1816 estaba dividida por región, condición social y experiencias de guerra; Pasto y otros espacios conservaron apoyos realistas duraderos, mientras en Santafé y distintas provincias crecieron guerrillas y conspiraciones. La política de pacificación contribuyó al desgaste de la autoridad española, aunque su derrota en 1819 también dependió de la campaña militar, las comunicaciones, el abastecimiento, la captura de la tercera división y la fragmentación territorial del poder realista.

La contraposición moral de Espinosa fue políticamente poderosa, pero pertenece a una memoria patriota escrita décadas después. En sus páginas, la crueldad de Sámano y de los carceleros realistas resalta frente a la lenidad que atribuye «en lo general» a los republicanos; el propio memorialista reconoce excepciones y justifica represalias como necesidades de la guerra. El pasaje informa sobre la experiencia del cautiverio y sobre la construcción posterior de legitimidad, no prueba una conducta uniforme de ambos ejércitos. Presentarlo de ese modo conserva el testimonio sin convertir la propaganda de los vencedores en estadística comparativa.

Las cifras de tres mil y siete mil combatientes no vienen acompañadas en el artículo de un universo comparable y no deben usarse para probar que la represión duplicó el ejército patriota. Lo documentado es más complejo: persistieron guerrillas, redes clandestinas e informantes; al mismo tiempo, la tercera división de José María Barreiro padecía atrasos, escasez de recursos y dificultades de abastecimiento. Sámano intervino en juntas y órdenes para financiarla, incluso con depósitos judiciales y rentas de diezmos. Esas gestiones contradicen la imagen de un virrey ocupado únicamente en decretos y sentencias, aunque no impidieron el resultado de la campaña.

Boyacá y la fuga: agosto de 1819

Sámano y Barreiro intercambiaron información sobre el ejército libertador, de modo que no es exacto afirmar que el virrey ignoró todos los avisos hasta un parte fechado el 3 de julio. El Museo Nacional señala que Barreiro había calculado desde enero la fuerza patriota y que sus cartas transmitían una valoración despectiva del adversario. La noticia definitiva de la derrota de la tercera división llegó a Santafé el 8 de agosto de 1819, hacia las siete de la noche, por medio del capitán Manuel Martínez de Aparicio. Según las fuentes citadas por el museo, Sámano le tomó juramento para asegurarse de la veracidad del informe. Lo que falló no fue la ausencia completa de información, sino la apreciación y respuesta ante una campaña que terminó abriendo la capital.

La batalla de Boyacá se libró el 7 de agosto de 1819 y terminó con la derrota y captura de gran parte de la tercera división realista comandada por José María Barreiro. Cuando la noticia llegó a Santafé la noche siguiente, Sámano no organizó una defensa sostenida de la ciudad y salió el 9 de agosto rumbo al Magdalena. Una tradición cronística afirma que viajó con ropa de campesino; puede conservarse como relato atribuido, no como hecho material indiscutible. Las referencias a maquillaje, colorete y una colección de pelucas proceden de relatos posteriores y no cuentan con un inventario contemporáneo conocido que las corrobore. La fuga fue real; su vestuario y sus objetos abandonados pertenecen a un estrato testimonial más incierto.

La memoria republicana convirtió la salida del virrey en una escena ejemplar del derrumbe colonial. En esa tradición, el anciano disfrazado y los objetos de tocador condensaban la distancia entre la ceremonia del cargo y la pérdida efectiva de la capital. La escena es historiográficamente importante precisamente porque muestra cómo se fabrica una caricatura política; no debe presentarse como una lista de pertenencias verificada ni como prueba de que Sámano «no sabía leer» informes militares. La investigación biográfica reciente insiste en contrastar esa memoria de los vencedores con documentos de servicio, correspondencia realista y testimonios de sus partidarios.

Cartagena: los últimos meses de la Reconquista

La salida de Santafé no llevó a Sámano directamente a España. Llegó a Cartagena, pero allí su autoridad fue desconocida, y pasó después a Jamaica. Desde Jamaica se dirigió por Chagres hacia el istmo. Una representación contemporánea de Pedro Ruiz de Porras relata que se presentó en la ciudad de Panamá la noche del 28 de diciembre de 1820 y al día siguiente exigió que jefes militares y autoridades lo reconocieran como virrey y capitán general. Ejerció el mando durante un período breve y conflictivo, cuando la jurisdicción realista ya estaba fragmentada entre Panamá y Cartagena.

Las operaciones de Francisco Warleta en Antioquia y de Isidro Barrada en el Magdalena pertenecen a la resistencia militar realista posterior a Boyacá, pero la documentación disponible no permite afirmar que Sámano las organizara personalmente desde Cartagena después de su fuga. Para entonces su autoridad era discutida y las plazas del litoral respondían a mandos propios. El dato seguro es que el control español no terminó con la pérdida de Santafé: persistió en Cartagena, Santa Marta, Riohacha, Panamá y amplias zonas del sur, mientras las fuerzas republicanas intentaban consolidar corredores y provincias.

Santander envió a José María Córdova a consolidar Antioquia y organizó mandos y comunicaciones sobre el Magdalena frente a fuerzas realistas que aún operaban en esas regiones. Esas decisiones fueron parte de la expansión republicana posterior a Boyacá, no una respuesta demostrablemente dirigida contra un plan personal de Sámano. Durante 1819 y 1820 coexistieron autoridades rivales, campañas regionales y plazas realistas todavía activas. La iniciativa cambió a favor de la República, pero la caída del orden español fue un proceso territorial más largo que la fuga de un solo virrey.

Sámano pasó sus últimos meses en Panamá. La representación de Ruiz de Porras prueba que seguía allí el 28 de febrero de 1821 después de haber forzado su reconocimiento a finales de diciembre. Una investigación doctoral que reproduce el registro parroquial fija su muerte en la ciudad de Panamá el 1 de agosto de 1821; una nota histórica de 1940 registra que fue sepultado con honores al día siguiente. Una nota anterior, publicada en 1912, había inferido julio a partir de noticias sobre las exequias, lo que explica parte de la discrepancia bibliográfica. La convergencia del registro de defunción y del entierro permite fijar el lugar y usar el 1 de agosto con confianza alta.

Red y encaje: los hombres alrededor de Sámano

Sámano actuó dentro de una red de mandos, juntas y autoridades imperiales. Pablo Morillo dirigió la expedición de pacificación y respaldó su ascenso; su carta de agosto de 1816 lo recomendó por firmeza y lealtad a partir de informes de terceros. Francisco Montalvo conservaba el título de virrey mientras Sámano ejercía un mando militar separado en Santafé. La Audiencia, las juntas de Hacienda y los comandantes de división intervinieron en decisiones judiciales, fiscales y militares. Esta distribución no elimina la responsabilidad de Sámano: permite precisar cuándo decidió, cuándo recomendó, cuándo ejecutó políticas ajenas y cuándo dependió de cuerpos colegiados.

Francisco Montalvo fue el virrey precedente y ejerció desde Cartagena antes de entregar el cargo en marzo de 1818. Las fuentes muestran tensiones entre su autoridad y el mando militar creado alrededor de Morillo y Sámano, pero no permiten convertirlo sin matices en una alternativa moderada que habría cambiado el desenlace. Ese contrafactual no es mensurable. Lo verificable es una transición institucional: Montalvo recibió el título en 1816, Sámano fue promovido después, ejerció funciones antes de su posesión y asumió formalmente el 9 de marzo de 1818.

Del lado republicano, Antonio Nariño lo derrotó en el sur en 1813-1814; Liborio Mejía fue vencido por Sámano en El Tambo en 1816; y la campaña dirigida por Bolívar y Santander destruyó en Boyacá la división de José María Barreiro, subordinado del virrey. Barreiro fue fusilado en octubre de 1819 junto con otros oficiales españoles por orden de Santander, un episodio que debe estudiarse en su propio contexto y no explicarse simplemente como respuesta simétrica a 1816. Miguel de la Torre, Sebastián de la Calzada, Gabriel de Torres y Pedro Ruiz de Porras muestran, desde distintos territorios, que el bando realista tampoco era una cadena de mando uniforme después de Boyacá.

Huella: memoria y disputa historiográfica

La imagen de Sámano se fijó temprano con los trazos de la memoria patriota: el jefe cruel, el anciano que huyó disfrazado y el ejecutor de la generación de 1810. Esa tradición conserva experiencias reales de prisión, ejecuciones y coerción, pero mezcla documentos, recuerdos tardíos y caricatura política. No es riguroso declararla «sustancialmente correcta» en todos sus detalles ni descalificar como revisionismo cualquier intento de contextualizarla. La hoja de servicios, la recomendación de Morillo, la carta de Espinosa, la representación de Ruiz de Porras y el registro de defunción permiten contrastar funciones y fechas. La historiografía gana al mantener juntas la violencia institucional comprobada y la procedencia partidista de muchos retratos personales.

Simplificar a Sámano en un villano individual también oscurece el funcionamiento de la Reconquista. La represión no fue obra de una sola voluntad: participaron Morillo, comandantes regionales, consejos de guerra, juntas, autoridades fiscales y redes locales. Sámano tuvo responsabilidad propia como comandante general y virrey, y no fue un burócrata sin agencia; pero el colapso de 1819 combinó derrota militar, problemas de abastecimiento, disputas de autoridad, resistencias regionales y pérdida de comunicaciones. La ciudadanía republicana tampoco apareció como un lenguaje uniforme ni garantizó siempre moderación con los prisioneros. Su caso permite estudiar cómo una autoridad imperial militarizada actuó bajo presión, no demostrar una ley universal según la cual el miedo derrota automáticamente a todo régimen.

La huella histórica de Sámano está en la militarización del gobierno, los tribunales y mecanismos fiscales que administró, y en la memoria que los vencedores construyeron sobre ese período. No está probado que su gestión produjera por sí sola un rechazo popular nacional, ni que después de él la restauración fuera inimaginable para todos: Cartagena siguió bajo control español hasta 1821 y el realismo persistió en Pasto durante años. Lo que Boyacá volvió irreversible en el centro del virreinato fue la pérdida de Santafé y de la tercera división. Sámano fue el último virrey efectivo porque ya no pudo restablecer una autoridad general, aunque intentó ejercerla otra vez en Panamá.

Murió en la ciudad de Panamá el 1 de agosto de 1821 y fue sepultado al día siguiente con los honores de su cargo. Su final no ocurrió rumbo a España ni puede emparejarse con la muerte de Bolívar para probar que uno sufrió una derrota estructural y el otro una personal. Entre 1816 y 1821, Sámano pasó de comandante de la restauración en Santafé a virrey, fugitivo con autoridad rechazada en Cartagena y gobernante disputado en Panamá. Esa trayectoria resume la contracción geográfica del poder español. La medida histórica de su papel no es que el orden fundado por Bolívar «siga en pie», sino que su mando participó activamente en la coerción realista y terminó ejerciéndose sobre un territorio cada vez menor.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

18 documentos · 24 fragmentos
01Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Páginas 43, 452 citas
[1]

con la derrota de estas ultimas. 874 chazarla con altivez, realiz6 en la noche del 8 de enero una habil maniobra con la que logré unirse a su comandante en la hacienda de Calibio. La con- centraci6n de las tropas enemigas y la angustiosa espera de las fuerzas de Antioquia y del coronel Ro- driguez, a quien Asin…

p. 43
[2]

Com- pania de Cazadores y el primer Batallén bajase a im- pedir que nos cortaran el Puente; lo verificé en efecto con la mayor prontitud, pero no habian llegado a la mi- tad de la bajada, cuando rompieron el fuego los ene- migos, que en gran numero estaban alli ocultos desde antes que llegéramos. La acci6n se empez6…

p. 45
02La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 83, 952 citas
[3]

juntos. IV Todo parece indicar que Cartagena, sin embargo, tuvo un breve sosiego. Ido el general Morillo en febrero de 1816 a pacificar el interior del territorio, elevado al cargo de virrey el general Montalvo el 28 de abril, con sede en Cartagena, y acompañado éste por el gobernador Gabriel de Torres, se vivió un…

p. 95
[16]

regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…

p. 83
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2341 cita
[4]

toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…

p. 234
04A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Páginas 58, 642 citas
[5]

reinforce the population’s confi - dence in the new coins while solving the financial problems of the government and remedying the lack of silver flows from Maracaibo and Guayaquil. 2.7 Recoinage and Sovereignty By the time the restorationists affirmed their power in 1816, a plethora of coins of different qualities…

p. 58
[14]

warfare during these years, see Pinto and Torres (2016, pp. 180 – 182). 20 For a broad overview of the fiscal transformation, see Pinto (2018, pp. 158 – 169). 21 Santa Marta authorities debased coinage through changes in both F and N in Equation (2.1) and changes in Q in Equation (2.2). 22 On the Popayán’s copper…

p. 64
05Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1201 cita
[6]

parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…

p. 120
06Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 2911 cita
[7]

Constitución de Cúcuta de 1821 se consagraron principios como el de legalidad, la presunción de inocencia, la prohibición de detención sin proceso judicial previo, y la prohibición de tes - tificar contra uno mismo o sus parientes 32. No obstante, en medio de la guerra y con el propósito de con - jurar situaciones de…

p. 291
07Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Páginas 57, 612 citas
[8]

conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…

p. 61
[15]

Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…

p. 57
08Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Página 1101 cita
[9]

hanging, decapitation and shooting, cynically described as ‘pacification’, while peasants were herded into labour gangs to turn the colony into a supply base for Morillo’s army. The year 1816 was the blackest year of the American revolution, the year of the gallows in New Granada and of reaction and retribution…

p. 110
09¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 511 cita
[10]

biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…

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10Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · Página 1031 cita
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102 En lo moral era un hombre imperioso y frío, cruel por sistema más que por inclinación, con arranques espontáneos de franqueza y aun de generosidad in- termitente, pero desconfiado y sujeto a accesos de ira que lo ponían fuera de sí 36. El chileno Diego Barros Arana refiere que es- tando Morillo en Mompós, a…

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11Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · Página 1472 citas
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en su amarga suerte y en su incierto porvenir. Mis sufrimientos durante mi larga prisión fueron igua - les, si no superiores, a los que había experimentado en tres años de laboriosas y crudas campañas. Es preciso haber sido prisionero de los españoles para saber lo que es sabo - rear el refinamiento de la crueldad, y…

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en su amarga suerte y en su incierto porvenir. Mis sufrimientos durante mi larga prisión fueron igua - les, si no superiores, a los que había experimentado en tres años de laboriosas y crudas campañas. Es preciso haber sido prisionero de los españoles para saber lo que es sabo - rear el refinamiento de la crueldad, y…

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12Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 2221 cita
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poco probable que MacGregor aceptase la autoridad de su gobierno, pero le pidió a Zea que lo invitase a cooperar con él, pidiéndole que atacase la costa en los alrededores de Santa Marta; Bolívar le recalcó a Zea que debía enviar este mensaje en una chalupa que tuviese como único objetivo esa misión. Poco después,…

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13Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 3601 cita
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los 10.500 hombres en 1809, el Ejército reuniría 12.000 en 1810 y 1811. La alteración de 1812 se debe al derrumbe del ejército patriota en Venezuela, pero el restablecimiento de la República en 1813 permite volver a encontrar las cifras de la Primera República. Después de esta primera época, que dura hasta 1815,…

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14Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 3601 cita
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los 10.500 hombres en 1809, el Ejército reuniría 12.000 en 1810 y 1811. La alteración de 1812 se debe al derrumbe del ejército patriota en Venezuela, pero el restablecimiento de la República en 1813 permite volver a encontrar las cifras de la Primera República. Después de esta primera época, que dura hasta 1815,…

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15Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · Páginas 23, 322 citas
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repetidas noticias del mo- vimiento de Bolivar, que comunicé al virrey Samano sin que éste les diera importancia, pero el coman- dante divisionario tom6 ciertas previsiones y emitid algunas Ordenes al respecto. El incrédulo virrey cambio de opinion y de actitud cuando recibio, el 3 978 A la izquierda, el coronel…

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protegiendo el camino real de Santa Fe, linea de comunicaci6n que la fraccion realista quiso siempre mantener a toda costa, pues implicaba la unica via de escape hacia la capital. Santander ordené la ejecucién de la maniobra de flanqueo que, en combinacién con el paso del Puente, tenazmente defendido por el enemigo,…

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16Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2631 cita
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inmenso. El invierno los acompañó hasta el mismo Puente de Boyacá. En la Aldea de Setenta, a orillas del río Apure, el Libertador convocó un consejo de oficiales patriotas y les expuso los planes de invasión a la Nueva Granada. Corrían los días de finales de mayo de 1819, para continuar la más grande acción militar…

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17Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Página 3631 cita
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la bóveda, y armas y municiones suficientes para reaprovisionar a todo el Ejército republicano. Disfrazado de campesino, el virrey llegó al río Magdalena, se dirigió a la costa, y luego huyó de manera poco honorable a España. Entre otros objetos que dejó en Bogotá estaban su maquillaje y colorete, así como una fina…

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18Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · Página 2731 cita
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litoral, Cartagena, Santa Marta, Rioha- cha y Panamá, en la primera de las cuales había parado su desatentada fuga, desde Bogotá, el virrey Sámano. Este, con los grandes recursos que la posesión del mar le pro- porcionaba, intentaba recuperar el terreno perdido, man- teniendo la dominación del rey en Antioquia con…

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