José Fernández Madrid
Independencia
1789–1830
La biografía
José Fernández Madrid reunió perfiles poco comunes en la generación de la Independencia neogranadina: médico y jurista formado en el Colegio Mayor del Rosario, escritor, periodista federalista y diplomático de la República de Colombia. Presidió las Provincias Unidas en 1816, cuando la reconquista española deshacía la Primera República. Tras renunciar en Popayán fue capturado, pidió clemencia y recibió una condena de destierro; pudo establecerse en Cuba, donde ejerció la medicina durante casi nueve años. Regresó a Colombia en 1825, fue agente en Francia desde 1826 y ministro plenipotenciario en Gran Bretaña desde 1827 hasta su muerte cerca de Londres en 1830. Su trayectoria no fue la de un caudillo militar: estuvo marcada por el prestigio letrado, una presidencia casi sin recursos y una posterior labor diplomática que debe distinguirse de la controversia sobre su conducta en 1816.
Línea de vida
- 1810
Publicación en el Semanario de Caldas
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El 16 de junio de 1810 publicó la memoria 'Sobre la naturaleza, causas y curación del coto' en el Semanario del Nuevo Reino de Granada, dirigido por Francisco José de Caldas, una muestra temprana de su trabajo médico y científico.
- 1810
Cofundación de El Argos Americano
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Junto con Manuel Rodríguez Torices editó El Argos Americano en Cartagena entre septiembre de 1810 y marzo de 1812. Ambos dirigieron después El Argos de la Nueva Granada en Tunja y Santafé; fueron títulos y etapas distintas dentro de una línea periodística federalista.
- 1816
Presidencia de las Provincias Unidas de la Nueva Granada
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El Congreso lo eligió presidente el 14 de marzo de 1816, después de la renuncia de Camilo Torres. Aceptó con reservas, recibió facultades extraordinarias e intentó reclutar fuerzas y sostener la retirada del gobierno hacia el sur mientras avanzaba la reconquista.
- 1816
Renuncia en Popayán y exilio
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Renunció en Popayán; Custodio García Rovira fue designado sucesor y Liborio Mejía ejerció las funciones ejecutivas ante su ausencia. Tras ser capturado en Chaparral pidió clemencia, recibió condena de destierro y pudo establecerse en Cuba desde 1817, donde ejerció la medicina durante casi nueve años.
- 1826
Misiones diplomáticas en Francia y Gran Bretaña
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Fue designado agente en Francia en 1826 y ministro plenipotenciario en Gran Bretaña, donde asumió en 1827 en reemplazo de Manuel José Hurtado. En Londres sostuvo la legación y el 1 de mayo de 1829 firmó el tratado de amistad, navegación y comercio con los Países Bajos.
- 1830
Muerte en Londres
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Falleció el 28 de junio de 1830 en Barnes, cerca de Londres, mientras ejercía como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Colombia ante Gran Bretaña.
Un criollo cartagenero entre la medicina y el derecho
Nació en Cartagena de Indias el 19 de febrero de 1789. La fecha lo sitúa en el último cuarto del siglo largo del Virreinato, en la ciudad amurallada que aún funcionaba como puerto neurálgico del comercio atlántico español pero que ya empezaba a acumular las tensiones —fiscales, sociales, ideológicas— que la convertirían dos décadas después en foco de la insurrección. Fue infancia acomodada de familia principal cartagenera, con los recursos suficientes para enviarlo a Santafé de Bogotá a completar su educación en las aulas coloniales del altiplano.
En el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario obtuvo una beca en 1805, después de cursar filosofía, y estudió medicina entre 1805 y 1807 dentro del programa renovado por Fray Miguel de Isla. Completó también la formación jurídica: recibió el doctorado en derecho en 1809 y el diploma de medicina el 16 de febrero de 1810. La institución, las fechas y los grados ofrecen una imagen más precisa de su doble preparación que una supuesta oposición absoluta entre ciencia moderna y escolástica.
De aquella doble matrícula salió un hombre capaz de sostener conversación en dos registros: el de las repúblicas de las letras europeas, con su curiosidad por las enfermedades del trópico, y el del constitucionalismo criollo, con su vocabulario de soberanía, federación y derechos. Ambos idiomas le servirían por igual entre 1810 y 1830.
La pluma joven: el Semanario de Caldas y el Argos Americano
Antes de ser presidente, antes incluso de ser diputado, Fernández Madrid fue escritor. Su primera aparición pública de peso ocurrió en las páginas del Semanario del Nuevo Reino de Granada, la publicación dirigida por Francisco José de Caldas entre 1808 y 1810 y uno de los principales órganos de la Ilustración neogranadina. El 16 de junio de 1810 apareció allí su memoria Sobre la naturaleza, causas y curación del coto, dedicada al bocio endémico. A los veintiún años, el texto lo situó entre los colaboradores médicos y científicos del Semanario y dejó una muestra temprana de su interés por las enfermedades observadas en el territorio neogranadino.
El Semanario no fue el primer periódico neogranadino de importancia —ese lugar corresponde al Papel Periódico de 1791—, pero sí fue el más denso intelectualmente de su tiempo: mezcla de geografía, botánica, memoria estadística y química aplicada, funcionó como el laboratorio impreso donde una generación aprendía a mirar el propio territorio con instrumentos modernos. Que Fernández Madrid publicara allí a los veintiún años, sobre una enfermedad de las cordilleras, lo colocaba dentro de una red de sociabilidad ilustrada que sería, al mismo tiempo, la red política de la Independencia.
De regreso en Cartagena, se asoció con Manuel Rodríguez Torices para publicar El Argos Americano. El periódico comenzó en septiembre de 1810 y cerró el 23 de marzo de 1812 después de 78 números. Defendió el federalismo y polemizó con el centralismo que Antonio Nariño sostenía desde La Bagatela. No fue exactamente el mismo periódico el que siguió en Tunja y Santafé: allí circuló El Argos de la Nueva Granada, dirigido también por Rodríguez Torices y Fernández Madrid, con una etapa tunjana desde noviembre de 1813 y otra santafereña que terminó el 28 de enero de 1816. La distinción entre ambos títulos permite seguir la continuidad de sus editores sin convertirlos en una sola publicación ininterrumpida.
Federalismo cartagenero: el tejido político de la Patria Boba
Rodríguez Torices, su socio de imprenta, es una clave para entender a Fernández Madrid. Ambos habían participado en la sociabilidad ilustrada santafereña y regresaron a Cartagena como promotores de la transformación política. Fernández Madrid fue síndico procurador general de la provincia y participó como firmante del Acta de Independencia absoluta de Cartagena del 11 de noviembre de 1811; Rodríguez Torices también quedó vinculado a ese proceso. El 27 de noviembre, representantes de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja suscribieron el Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, que reservaba a las provincias su libertad, independencia y soberanía dentro del pacto común.
El arreglo federal dejó competencias disputadas entre las provincias y el gobierno común, y esa debilidad se combinó con rivalidades territoriales ya existentes. Camilo Torres Tenorio preparó el Acta de Federación, no una constitución nacional equivalente a la estadounidense; el texto adoptó una forma confederal y dejó a salvo amplias soberanías provinciales. La pugna entre federalistas y centralistas pasó de los periódicos a las armas, mientras el Congreso cambiaba de sede y Cundinamarca disputaba el poder a las Provincias Unidas. La llamada Patria Boba fue así un conflicto institucional, fiscal y militar más complejo que la simple imagen posterior de una generación entregada a discusiones estériles.
En esa configuración, Fernández Madrid representó la variante letrada del federalismo cartagenero: menos militar que Rodríguez Torices, menos jurídico-doctrinal que Camilo Torres, más volcado hacia el periodismo y la escritura pública. Su capital político era el prestigio intelectual: firma en el Semanario de Caldas, codirección del Argos, formación médica y legal, familia principal de Cartagena. Ese capital lo llevaría, cuando la crisis se hiciera terminal, a la primera magistratura de la República.
La presidencia imposible de 1816
El 6 de diciembre de 1815, después de más de tres meses de sitio, Pablo Morillo entró en Cartagena. Miles de habitantes habían muerto por hambre y enfermedad y otros habían huido. Los testimonios de época y los cálculos posteriores ofrecen cifras distintas, desde estimaciones de dos o tres mil muertos hasta balances más altos, de modo que la proporción exacta sigue discutida. Las fuerzas sitiadoras también sufrieron pérdidas graves y una alta morbilidad. La caída de la plaza abrió el camino para la reconquista del interior y aceleró el derrumbe militar y político de la Primera República.
En febrero de 1816 Morillo partió de Cartagena hacia el interior. Francisco Montalvo fue elevado a virrey el 28 de abril de ese año y asumió formalmente el cargo en Cartagena a mediados de 1816; Juan Sámano lo reemplazó y se posesionó como virrey el 9 de marzo de 1818. Montalvo fue más inclinado a la moderación que Morillo y Sámano, aunque su relevo respondió a una disputa de autoridad más amplia y no puede reducirse a una intriga personal. Entre tanto, las columnas realistas avanzaban sobre las provincias y el Congreso de las Provincias Unidas perdía territorio, tropas y capacidad de gobierno.
Camilo Torres renunció el 13 de marzo de 1816 y el Congreso eligió a Fernández Madrid al día siguiente. El cartagenero expresó inicialmente que no se consideraba capaz de asumir el mando, pero aceptó bajo la presión de la crisis y recibió facultades extraordinarias. Su autoridad era muy limitada, aunque no puramente simbólica: intentó reclutar fuerzas, expidió proclamas y acompañó la retirada del gobierno hacia el sur mientras avanzaban los realistas. La elección de un jurista y médico federalista mostraba el peso de su reputación, pero también la extrema reducción de las alternativas políticas y militares disponibles.
Su gobierno fue itinerante y breve. En Popayán presentó la renuncia, que fue aceptada por las autoridades republicanas; Custodio García Rovira fue designado para sucederlo y, ante su ausencia, el vicepresidente Liborio Mejía asumió las funciones ejecutivas. Después de la derrota de la Cuchilla del Tambo, Fernández Madrid huyó hacia el territorio de los andaquíes y fue capturado en Chaparral. Para evitar una probable condena a muerte escribió solicitando clemencia y ofreciendo obediencia a la monarquía. Esas gestiones alimentaron acusaciones posteriores de cobardía y deserción: la controversia nació tanto de su petición de perdón como de la renuncia presidencial.
El terror de Morillo y la fuga de los ilustrados
Lo que vino después justificó, en cualquier caso, el desplome. Morillo condujo la reconquista con crueldad sistemática. En Mompós hubo ahorcamientos y decapitaciones de patriotas; en Bogotá, los consejos de guerra permanentes segaron a buena parte de la primera generación de ilustrados neogranadinos. La política del expedicionario no fue estallido momentáneo sino método: aterrorizar al criollato ilustrado para impedir cualquier reconstitución del proyecto independentista.
La represión alimentó la memoria patriota y contribuyó a una imagen exterior adversa de la restauración española, pero no explica por sí sola el apoyo obtenido por los independentistas. En Gran Bretaña, buena parte de las armas, equipos, créditos y voluntarios llegó mediante redes privadas mientras el gobierno evitaba una intervención oficial abierta. El reconocimiento británico de Colombia en 1825 respondió también a cálculos geopolíticos y comerciales. Por ello no puede establecerse una cadena directa entre las ejecuciones de Morillo y cada reconocimiento, préstamo o ayuda militar posterior.
Fernández Madrid no llegó a Cuba como un emigrado que hubiera escapado de la reconquista. Fue capturado en Chaparral; Morillo le conmutó la pena de muerte y lo condenó al destierro en España. Las autoridades permitieron que permaneciera en Cuba desde 1817, donde ejerció la medicina durante casi nueve años. Lo acompañó su esposa María Francisca Domínguez de la Roche, con quien se había casado en Santafé el 16 de julio de 1815; su hijo Pedro nació en La Habana en 1817. La práctica médica fue su principal sostén en un exilio que también resultó fecundo para su producción literaria.
La rehabilitación diplomática: Londres, 1827-1830
El regreso al servicio público sí estuvo precedido por su retorno a Colombia. Llegó a Cartagena en 1825 y después pasó a Bogotá, donde publicó una exposición en defensa de su conducta de 1816. El gobierno lo designó agente confidencial en Francia en marzo de 1826. Por orden de Bolívar, el 23 de noviembre de ese año fue nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante Gran Bretaña; recibió credenciales en diciembre y asumió en 1827, en reemplazo de Manuel José Hurtado. Su misión perteneció a una red diplomática más amplia que la secuencia lineal Zea-Revenga-Fernández Madrid.
Fernández Madrid no llegó a Londres a obtener el reconocimiento inicial de Gran Bretaña: las relaciones diplomáticas se habían establecido y el tratado bilateral de amistad, comercio y navegación se había firmado el 18 de abril de 1825 durante la gestión de Manuel José Hurtado. Entre las tareas posteriores estuvieron sostener la relación con el gobierno británico, atender asuntos de deuda y pagos, procurar que Europa desalentara una nueva expedición española y explorar reconocimiento o acuerdos con otras cortes. Su formación jurídica y su experiencia escrita servían a esas funciones, sin borrar la controversia política que arrastraba desde 1816.
Fernández Madrid ejerció en Gran Bretaña desde 1827 hasta su muerte. Además de mantener la legación y negociar con distintas cortes, recibió en 1828 poderes para buscar con España una tregua o el cese de hostilidades. El 1 de mayo de 1829 firmó en Londres, junto con el plenipotenciario neerlandés Anton Reinhard Falck, el Tratado de Amistad, Navegación y Comercio entre la República de Colombia y el Reino de los Países Bajos. El acuerdo fue un resultado formal de su gestión mientras el Estado colombiano entraba en su crisis final.
La actividad diplomática convivió con reconocimientos académicos en Colombia. El 7 de noviembre de 1826 fue elegido miembro de número de la Academia Nacional y en 1827 fue designado miembro corresponsal de la Facultad de Medicina. El segundo nombramiento coincidió con su llegada a la legación británica, no con la decisión inicial de enviarlo a Londres, tomada a finales de 1826. Ambos cargos muestran la continuidad de su identidad médica y literaria junto a la política y la diplomática.
Murió en Barnes, aldea del condado de Surrey a las afueras de Londres, el 28 de junio de 1830. Tenía cuarenta y un años. Bolívar moriría, agotado por la disgregación de su obra, seis meses después. La coincidencia cronológica es más significativa que fortuita: los dos hombres se fueron con la Gran Colombia, y el letrado cartagenero que había representado a su patria ante Inglaterra no alcanzó a ver la Nueva Granada volver a ser Nueva Granada.
El hombre de letras: poesía y prosa
Al lado del médico, del político y del diplomático, hubo también un escritor. Fernández Madrid publicó a lo largo de su vida poesías y composiciones literarias de mérito desigual en publicaciones periódicas de Cartagena, Santafé, La Habana y Londres. No fue poeta mayor; la historiografía literaria colombiana lo ha situado, con razón, en el estrato de los versificadores neoclásicos de transición hacia el romanticismo, ilustrados en el gusto, cívicos en la intención, correctos en la forma. Escribió odas patrióticas, elegías, piezas de circunstancia. Compuso también obras dramáticas con temas de la conquista americana, en línea con el neoclasicismo americanista que buscaba en el pasado precolombino un repertorio de asuntos alternativos a la mitología greco-latina.
Su producción literaria ayuda a comprender los años del exilio y su lugar entre los letrados de la Independencia. En Cuba escribió y llevó a escena la tragedia Atala en 1822; en París publicó Guatimoc en 1827, también sobre un asunto americano. A esas obras se sumaron odas, elegías y poemas de circunstancia difundidos en distintos momentos de su vida. Su hijo Pedro Fernández Madrid reunió y publicó después parte de esos textos, una labor decisiva para la imagen póstuma del padre como escritor y hombre público.
Balance de una figura de consenso
Nada en la trayectoria de Fernández Madrid apunta al caudillo ni al ideólogo de fondo. Su federalismo fue el de la facción cartagenera a la que pertenecía por nacimiento y por sociabilidad; su medicina, la del discípulo aplicado de un maestro ilustrado; su diplomacia, la del funcionario competente y correcto. Nunca dirigió una batalla, nunca redactó una constitución fundacional, nunca formuló una doctrina original. Y sin embargo, o quizá por eso mismo, ocupó posiciones que hombres de mayor talla no pudieron o no quisieron ocupar.
La presidencia de 1816 marcó su reputación. La aceptó con reservas en medio del derrumbe republicano, trató de movilizar recursos y terminó renunciando en Popayán. Tras la captura buscó salvar la vida mediante cartas de arrepentimiento y ofertas de obediencia a la Corona, mientras Camilo Torres y Manuel Rodríguez Torices fueron ejecutados. Esa diferencia alimentó el reproche de contemporáneos e historiadores, pero no demuestra que su supervivencia hubiera causado la muerte de los otros ni que un rasgo psicológico único explique los tres destinos. El contraste debe presentarse como una controversia sobre decisiones tomadas bajo derrota y amenaza de ejecución.
Su actividad posterior fue significativa, pero tuvo un alcance más preciso. Cuando asumió en Londres en 1827, Gran Bretaña ya había reconocido a Colombia y mantenía relaciones diplomáticas con ella. Fernández Madrid sucedió a Manuel José Hurtado, sostuvo la representación, atendió asuntos políticos y financieros, recibió encargos de negociación con España y firmó en 1829 el tratado con los Países Bajos. No fue la única vía por la cual Colombia actuó como sujeto internacional, pues coexistieron otras legaciones, agentes y tratados. Su aporte consistió en dar continuidad profesional a esa diplomacia durante los años finales de la unión colombiana, apoyado en su formación letrada y jurídica.
Su figura revela, entonces, algo más amplio que ella misma: la manera como la cultura letrada operó en la Independencia neogranadina. No fue palanca de decisión militar —eso quedó para los generales— ni motor de invención política —eso quedó para los tribunos—, pero fue recurso indispensable en dos momentos precisos: en la crisis interna, cuando el prestigio intelectual servía para legitimar magistraturas huérfanas de otro fundamento; y en la consolidación externa, cuando ese mismo prestigio traducía el nuevo Estado al idioma que las cancillerías europeas aceptaban escuchar. Fernández Madrid fue el hombre indicado para ambos usos, y su biografía —Cartagena, Santafé, Popayán, La Habana, Londres, Barnes— dibuja con precisión el mapa de esa doble utilidad.
Su importancia no depende de presentarlo como héroe sin fisuras ni como figura secundaria. El registro de su vida reúne una memoria médica sobre el coto, dos proyectos periodísticos federalistas, la firma del Acta de Independencia de Cartagena, una presidencia ejercida durante la derrota, una solicitud de clemencia, casi nueve años de exilio y una misión europea que produjo un tratado. Esa combinación permite verlo como un letrado que actuó en instituciones muy distintas y cuyas decisiones de 1816 siguieron siendo discutidas incluso después de su reincorporación al servicio de Colombia.
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Documentos y fragmentos citados
20 documentos · 26 fragmentos01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 27, 322 citas
[1]una negociación de paz, a proponer una capitulación? Muchos individuos -conti- nuaba-, de los más comprometidos, me propo- nían un cuarto partido, si merece llamarse tal la miserable resolución de quedarme en la capi- tal, llamar al enemigo y aplacarlo, rindiéndole armas a discreción. Por más increíble que esto…
p. 27
[4]dedica en espe- cial a las actividades literarias. Esto le facilitó tener vínculos con los granadinos que alimenta- ban aspiraciones independentistas, sobre todo en la Tertulia del Buen Gusto. También tuvo oportunidad de practicar el periodismo político, tan común en la época: participó en la redacción del Semanario…
p. 32
02Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Páginas 86, 1112 citas
[2]de su país natal, por sus simpatías a la causa de la Independencia. El doctor José Fernández Madrid, uno de los discípulos del Padre Isla, desempeñó la Presidencia de las Provincias Unidas de Nueva Granada en 1816. En servicio de tan eleva- do destino hizo un viaje hasta Popayán, en donde renunció el cargo…
p. 86
[17]en varias publicaciones periódicas dio a 112 Píndi M. Icerís luz pública poesías y composiciones literarias de diverso mérito. El Libertador, que conocía personalmente al doctor Fernández Madrid y que apreciaba su mérito, lo escogió para que fuese el Representante de la República en Inglate- rra, cargo honroso que…
p. 111
03Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Páginas 54, 1022 citas
[3](1942) "Relación territorial de la provincia de Pamplona". En: Semanario del Nuevo Reino de Granada. 3 volúmenes. Bogotá: Editorial Kelly, 2.. (1810) (Memoria 2) Sobre las causas, y curación de los cotos. Bogotá: Colección Biblioteca Nacional. Fernández Madrid, José. (1810) (Memoria 6) Sobre la naturaleza, causas y…
p. 54
[16]de ocho cátedras fijas que giren alrededor de los tres ejes de la medicina ilustrada de su tiempo (Newton, Linneo y Boerhaave), es decir, que incluyan el aprendizaje de "ciencias básicas" como la física, la química y las matemáticas así como los últimos avances en materia de botánica, historia natural, medicina de…
p. 102
04Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Página 2791 cita
[5]ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…
p. 279
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 5551 cita
[6]percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…
p. 555
06Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2341 cita
[7]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…
p. 234
07Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Páginas 28, 342 citas
[8]dia a los nativos lares. Como es de suponer, cuando finalmente el ge- neral Morillo y sus tropas penetraron en la ciudad, 859 lo que encontraron fue el mas macabro de los es- pectaculos: cadaveres, ruina, miseria, muerte por todas partes. Don Lino de Pombo, testigo presencial del asedio, y otros coeténeos, como el…
p. 28
[24]compuesto por representantes de las provincias de Antioquia, Cartagena, Casanare, Chocéd, Cundinamarca, Neiva, Pamplona, Socorro y Tunja, adopté el sistema fe- deral y comisioné a su presidente, el doctor Camilo Torres, para redactar una constitucién basada en la de los Estados Unidos de América. El acta o pac- to de…
p. 34
08La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 83, 952 citas
[9]regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…
p. 83
[13]juntos. IV Todo parece indicar que Cartagena, sin embargo, tuvo un breve sosiego. Ido el general Morillo en febrero de 1816 a pacificar el interior del territorio, elevado al cargo de virrey el general Montalvo el 28 de abril, con sede en Cartagena, y acompañado éste por el gobernador Gabriel de Torres, se vivió un…
p. 95
09Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 571 cita
[10]Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…
p. 57
10Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · Página 1031 cita
[11]102 En lo moral era un hombre imperioso y frío, cruel por sistema más que por inclinación, con arranques espontáneos de franqueza y aun de generosidad in- termitente, pero desconfiado y sujeto a accesos de ira que lo ponían fuera de sí 36. El chileno Diego Barros Arana refiere que es- tando Morillo en Mompós, a…
p. 103
11Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · Página 5591 cita
[12]el carbón de donde brotan nuestras llamaradas. En el siglo xix hay más barbarie en América, si esto es posible, que en el propio siglo xvi, que fue el de la conquista. A veces los caballos brincan entre charcos de sangre. La gue- rra a muerte de Bolívar es de una ferocidad absoluta. La reconquista de Morillo, más…
p. 559
12Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 641 cita
[14]Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…
p. 64
13The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Página 2551 cita
[15]Nueva Granada, desde 1819 para adelante, 4 vols. (Bogotá: Imprenta Nacional, 1954). ——, Autobiografía, Apuntamientos sobre la emigración de 1816 e índice del diario político (Bogotá: Empresa Nacional de Publicaciones, 1957). —— Historia de la Revolución de la República de Colombia, 6 vols. (Medellín: Bedout, 1974).…
p. 255
14La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Páginas 111, 3362 citas
[18]13, 93n, 98n, 99, 101, 102f, 103n, 104n. Dumouriez, Charles-François, 49. Elout, Cornelis Theodorus, 149, 149n, 150n, 158n, 169n, 238n, 239, 239n, 240, 241, 241n, 242, 243, 243n, 249n, 287, 287n, 288, 289, 289n, 308, 309, 309n, 324, 325n. Elout, Jacob Nicolaas Jan, 238, 308, 311. España, José, 46. Fagel, Hendrik, 121,…
p. 336
[20]Alejandro que apoyar a los rebeldes griegos promovía la revolución internacional y se oponía diametralmente a los objetivos de la Alianza. Mientras el zar ya estaba reuniendo los fondos necesarios entre banqueros amsterdameses, supieron evitar a última hora que declarara la guerra a Turquía. 11 La misión de Zea Una…
p. 111
15Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · Página 511 cita
[19]«América para los ame- ticanos». Esta filosofia rechazaba toda intervencién politica y militar de los regimenes europeos en los asuntos de este continente y tuvo una acogida en- tusiasta en los altos circulos del gobierno colom- biano. Asi, por ejemplo, en la Gaceta de Colombia, de febrero de 1824, se publicaron los…
p. 51
16Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 1061 cita
[21]aquellos anos, entre la accién y la meditaci6n, ofrecieron sus vidas y su pluma a la nacién que nacia, asumiendo cargos publicos, ocupando la tribuna parlamentaria, alistandose en las filas de los ejércitos o en las de las finanzas y siendo idedlogos de los partidos politicos o sus eje- cutores, jurisconsultos 0…
p. 106
17Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 3091 cita
[22], in Spain, AGI, Santa Fe . . On these events, see ‘‘Acta de independencia de la Provincia de Cartagena en la Nueva Granada,’’ November (:–), and ‘‘Defensa hecha por... Toledo’’ (:, , –), both in [Corrales], Documentos; Urueta, Cartagena, Notes to Pages – –; F. de P.…
p. 309
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1161 cita
[23]constituciones. Camilo Torres defendió la tradición de los cabildos autónomos, pues consideraba justo que las provincias ejercieran su soberanía. 360 AT PTA La Patria Boba vincia de Tunja se separaron Chiquinquirá, Villa de Leiva, Muzo y Sogamoso, y de la provincia del Socorro, Girón y Vélez; posteriormente lo hicie-…
p. 116
19Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 1821 cita
[25]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…
p. 182
20Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 1821 cita
[26]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…
p. 182