José Manuel Groot
Nueva Granada
1800–1878
La biografía
En la Bogotá del siglo XIX, José Manuel Groot (1800–1878) fue pintor de acuarelas y pasteles, cronista costumbrista, educador, periodista católico y autor de la Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada, publicada en tres tomos entre 1869 y 1870. Su obra defendió el lugar de la Iglesia y del legado español en la formación histórica del país y polemizó con las reformas liberales de mediados de siglo. Por esa orientación fue leída después como un antecedente afín a la Regeneración, pero no está probado que proporcionara un programa directo a Núñez o a Caro. Tampoco fue pintor expedicionario de la Comisión Corográfica: su relación documentada con ella fue el examen, en 1853 y junto con otros dos artistas, de trabajos destinados a sus láminas. Retrató con humor tipos y escenas de la sociedad bogotana, escribió que "la belleza no pinto" y dejó una obra plástica dispersa. Su figura resiste tanto la hagiografía conservadora como la caricatura liberal porque reunió arte, polémica religiosa e investigación histórica en una trayectoria menos lineal de lo que su imagen posterior sugiere.
Línea de vida
- 1800
Nacimiento en Bogotá
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Nació en Bogotá el 25 de diciembre de 1800, hijo de Primo Groot de Vargas Machuca y Francisca de Urquinaona y Pardo. La familia Groot era de origen holandés y llevaba generaciones radicada en España antes de llegar a la Nueva Granada.
- 1840
Primeros años como costumbrista y pintor
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Formado desde 1811 por Mariano Hinojosa y desde 1817 en el taller de Pedro José Figueroa, produjo acuarelas, pasteles, caricaturas y escenas de costumbres; declaró en una poesía que 'la belleza no pinto'.
- 1849
Colaborador de la prensa conservadora y católica
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Colaboró en publicaciones católicas y conservadoras como El Catolicismo, La Civilización, La Caridad y El Tradicionista, además de periódicos satíricos y culturales. Las fuentes biográficas consultadas no incluyen El Granadino entre sus colaboraciones.
- 1853
Examen de trabajos para la Comisión Corográfica
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En 1853 fue encargado, junto con José María Espinosa y Luis García Hevia, de examinar trabajos de Henry Price y Carmelo Fernández destinados a las láminas de la Comisión. No integró el equipo de pintores expedicionarios.
- 1853
Polémica contra la separación Iglesia-Estado
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Respondió desde la prensa católica a la expulsión de los jesuitas en 1850, al destierro del arzobispo Manuel José Mosquera en 1852 y a la separación formal entre Iglesia y Estado en 1853. La tuición civil corresponde a las reformas de la década de 1860.
- 1869
Publicación de la Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada
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Publicó entre 1869 y 1870 los tres tomos de su obra mayor, de más de 1.800 páginas. Reivindicó el legado español y el papel histórico de la Iglesia, polemizó con el liberalismo y consideró inevitable la Independencia, aunque criticó el rumbo de la república posterior.
- 1878
Muerte en Bogotá
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Falleció en Bogotá el 3 de mayo de 1878, un mes después del discurso de Núñez que dio nombre político a la Regeneración. Dejó una obra plástica dispersa y una historiografía católica leída después como antecedente afín, sin que esté demostrada una autoría directa sobre ese proyecto.
Un bogotano de la primera hora republicana
Groot nació en Bogotá el 25 de diciembre de 1800, en el tramo final del orden colonial. Fue hijo de Primo Groot de Vargas Machuca y Francisca de Urquinaona y Pardo. La rama Groot era de origen holandés, aunque llevaba varias generaciones radicada en España antes de llegar a la Nueva Granada. Inició sus estudios elementales con Manuel del Socorro Rodríguez, director de la Biblioteca Nacional. Estos datos permiten situar su entorno familiar y educativo sin convertir propiedades o pertenencia aristocrática no comprobadas en explicación de su obra.
La trayectoria religiosa de Groot no fue una continuidad sin fisuras desde la infancia. En 1823 decoró una sala ceremonial de una logia conocida como Cámara de Reflexión, episodio que documenta su cercanía juvenil con la masonería. Estudios sobre su vida intelectual describen después un desplazamiento desde esos vínculos y posiciones juveniles hacia un catolicismo militante e intransigente, visible sobre todo en su producción periodística e historiográfica de la madurez. La religión llegó a organizar su lectura del orden social, pero lo hizo mediante una reconversión biográfica que el relato de una piedad uniforme borraba.
Groot tenía quince años durante la reconquista de 1816, cuando su familia fue despojada de bienes y su padre y un tío fueron encarcelados; su padre murió en 1819. En 1820 tenía diecinueve años hasta el 25 de diciembre, y su vida adulta transcurrió bajo regímenes republicanos sucesivos. Entre 1824 y 1827 trabajó como oficial escribiente de la Secretaría de Guerra y Marina. Estas experiencias lo acercaron de manera directa a la transición política, pero no autorizan a atribuir a toda su generación una sola vivencia de la Independencia. Su posterior defensa del pasado colonial debe leerse en relación con su conversión católica y con las polémicas de mediados de siglo, no como reflejo automático de un trauma colectivo.
La formación de un intelectual costumbrista
Aunque su obra mayor sea historiográfica, la formación inicial de Groot fue artística y literaria. En 1811 tomó clases con Mariano Hinojosa, quien le enseñó miniatura, aguada y pastel; continuó estudios con el pedagogo José María Triana en Zipaquirá y asistió en 1817 al taller de Pedro José Figueroa. En las décadas siguientes produjo retratos, caricaturas, acuarelas y escenas de costumbres. Entre las piezas asociadas a esa vertiente se encuentra Unos yerbateros, escena humorística con Francisco Javier Matís y el doctor Céspedes en las faldas de Monserrate. Su costumbrismo combinó observación social, dibujo y sátira.
Ese doble registro —costumbrismo y caricatura— circuló en redes transnacionales, aunque no se ha comprobado que Groot aplicara directamente las teorías fisonómicas de Johann K. Lavater. En 1832, por iniciativa del comerciante inglés Joseph Brown, realizó vistas, paisajes y tipos nacionales en acuarela, lápiz y pluma que fueron adquiridos por ciudadanos ingleses; parte de ese conjunto se conserva fuera de Colombia. El episodio muestra que sus imágenes de oficios, escenas y personajes locales no pertenecían sólo a la tertulia bogotana: también respondían a encargos y circuitos internacionales de representación de la joven república.
La declaración de Groot en una poesía, "que la belleza no pinto", se ha leído como una clave de su inclinación hacia lo cómico y lo no idealizado, pero no basta por sí sola para fijar una ética completa del costumbrismo. Su actividad gráfica apareció en periódicos satíricos y culturales como Los Cubiletes, La Bodoquera, El Duende, El Charivari Bogotano, Los Matachines Ilustrados, El Álbum y, desde 1859, El Mosaico. En este último espacio coincidió con la empresa literaria de José María Vergara y Vergara. La convergencia entre humor, catolicismo y cuadros de costumbres es verificable; una identidad total de programa entre ambos autores sería una inferencia mayor.
Una relación acotada con la Comisión Corográfica
La Comisión Corográfica tuvo un antecedente legal en mayo de 1839. Una nueva ley de mayo de 1849, ya bajo la administración de José Hilario López, ordenó iniciar el levantamiento de la carta geográfica, y el contrato con Agustín Codazzi se firmó el 1 de enero de 1850. La empresa debía producir la carta general y mapas provinciales, además de descripciones geográficas, estadísticas, botánicas e iconográficas. Sus trabajos de campo se extendieron hasta 1859 y sobrevivieron a gobiernos de distinto signo; por ello la Biblioteca Nacional la caracteriza como un proyecto de alcance bipartidista, no como una empresa exclusivamente liberal.
Groot no aparece entre los integrantes que realizaron los recorridos de la Comisión. La documentación institucional identifica a Codazzi como director; a Manuel Ancízar y luego Santiago Pérez en la escritura; a José Jerónimo Triana en la botánica; y a Carmelo Fernández, Henry Price y Manuel María Paz como pintores en etapas sucesivas. La relación comprobada de Groot fue distinta: en 1853, él, José María Espinosa y Luis García Hevia fueron encargados de examinar trabajos de Price y Fernández destinados a las láminas de la Comisión. Fue, por tanto, una intervención consultiva desde su experiencia artística, no una incorporación como pintor de campo.
La Comisión recorrió provincias del norte, Antioquia, el Pacífico, Pasto, Cauca, Casanare y, en 1857, el territorio del Caquetá junto con Neiva y Mariquita. No cubrió todo el país con la misma intensidad, pero las tierras orientales y del sur no quedaron excluidas de manera absoluta. La consulta hecha a Groot en 1853 muestra que el proyecto convocó saberes artísticos externos a su equipo permanente. No permite afirmar que recorriera el territorio ni que trabajara simultáneamente como expedicionario liberal y polemista conservador.
Los años decisivos: 1850-1853 y la ruptura Iglesia-Estado
La biografía intelectual de Groot está ligada a los conflictos religiosos de mediados de siglo, aunque su giro católico no puede atribuirse a una sola medida. El gobierno de José Hilario López expulsó a los jesuitas en 1850. El arzobispo Manuel José Mosquera salió desterrado en junio de 1852, y la separación formal entre Iglesia y Estado se aprobó en junio de 1853. La tuición o inspección civil sobre la Iglesia pertenece a las reformas de Tomás Cipriano de Mosquera en la década de 1860, no a la separación de 1853. Tampoco la fórmula de Cavour "Iglesia libre en Estado libre", pronunciada en 1861 en el contexto italiano, pudo ser la base declarada de la política neogranadina de 1850.
Groot y otros escritores católicos interpretaron esas reformas como una amenaza al lugar público de la Iglesia y respondieron mediante prensa, libros y asociaciones. Compartieron la defensa de la enseñanza religiosa y del catolicismo como fundamento moral, pero no formaron un bloque doctrinal idéntico ni actuaron siempre subordinados a la jerarquía eclesiástica. La investigación sobre este grupo muestra desacuerdos internos, trayectorias personales distintas y episodios en los que Groot reivindicó autonomía frente al alto clero bogotano. Conviene hablar de una movilización católica heterogénea, no de una doctrina única deducida de las reformas de López y Mosquera.
La prensa fue uno de los principales escenarios de esa respuesta. La cronología de Groot registra colaboraciones en El Investigador Católico, El Día, La Verdad y la Razón, El Nacional, La Civilización desde 1849, El Catolicismo desde 1848, La Sociedad Popular, La Caridad y El Tradicionista, entre otros periódicos; las fuentes biográficas consultadas no incluyen El Granadino en esa lista. Décadas más tarde, Miguel Antonio Caro utilizó El Tradicionista como una de las tribunas del catolicismo político; esa continuidad de medios e intereses no convierte las trayectorias de ambos en una sucesión doctrinal automática.
Groot participó en redes de escritores, artistas y publicistas católicos que incluyeron a Mariano Ospina Rodríguez, José Eusebio Caro, José María Vergara y Vergara y, en una generación posterior, a Miguel Antonio Caro. Esas redes le dieron imprentas, periódicos, interlocutores y lectores, pero fueron cambiantes y heterogéneas. Su pertenencia no elimina la autonomía con la que intervino en discusiones religiosas, artísticas e historiográficas ni permite extender una misma relación personal a todos los nombres asociados después con el conservatismo.
La Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada
La Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada apareció en Bogotá en tres tomos entre 1869 y 1870, no en un solo año. Groot trabajó cerca de quince años en una obra de más de 1.800 páginas. El título expresa su decisión de narrar conjuntamente instituciones civiles y eclesiásticas, y el texto se apoyó en abundante documentación de archivos oficiales y de la Iglesia. No fue una crónica neutral: reivindicó el papel de la evangelización, del gobierno español y de la Iglesia en la formación histórica de la Nueva Granada, y convirtió esa interpretación en una intervención contra el liberalismo de mediados del siglo.
En sus páginas, Groot revaloró el esfuerzo educativo y religioso de España, la actividad científica y artística colonial y la acción institucional de la Iglesia. Esa lectura discutía las narraciones que reducían los tres siglos coloniales al oscurantismo y respondía a la crisis política del liberalismo radical. Sin embargo, resumir toda la obra en la ecuación "Colonia igual a civilización, República igual a regresión" borra un matiz importante: Groot sostuvo que la Independencia se había vuelto inevitable cuando las colonias alcanzaron una madurez que hacía insuficiente su condición subordinada. Su crítica se dirigió sobre todo al rumbo político y religioso de la república posterior, no a la emancipación como imposibilidad histórica.
Esa reformulación no fue un ejercicio erudito neutral. La escritura se extendió durante unos quince años y atravesó las reformas liberales de mediados de siglo, la guerra civil de 1860–1862 y la Constitución federal de 1863. Groot obtuvo desde 1858 acceso a archivos oficiales y utilizó de manera amplia archivos eclesiásticos. Su historia respondió a ese presente conflictivo mediante una lectura providencial y católica del pasado. Es una de las intervenciones historiográficas conservadoras más extensas del siglo XIX colombiano, aunque llamarla el monumento mayor de toda una corriente convertiría una valoración crítica en jerarquía indiscutida.
Su reconstrucción otorgó especial importancia a órdenes religiosas, colegios, universidades, catedrales, prelados y misiones, y buscó rehabilitar el papel del gobierno español y de la Iglesia. La obra consta de 105 capítulos: 43 dedicados al período colonial y los restantes al ciclo de 1808 a 1830. Su uso de documentos fue amplio, aunque la investigación posterior también ha identificado deudas no siempre declaradas con trabajos anteriores, entre ellos los de Joaquín Acosta. Respecto de la Independencia, Groot no la trató simplemente como un error prematuro: la consideró inevitable, al tiempo que censuró violencias, rupturas y políticas de la república naciente.
La revaloración del legado hispánico tuvo continuidades posteriores, pero no una sola línea de descendencia. El Compendio de la Historia de Colombia de Jesús María Henao y Gerardo Arrubla fue premiado durante el Centenario de 1910 y circuló en las escuelas hasta los años sesenta; contribuyó a una memoria oficial apoyada en principios de orden y valores hispánicos. Ese horizonte comparte rasgos con la historiografía de Groot, y estudios sobre el manual reconocen antecedentes en historiadores del siglo XIX. No obstante, afirmar que el Compendio habría sido imposible sin Groot es un contrafactual no demostrable, y tampoco puede medirse su recepción sólo por la fórmula amplia de un "sentido común" católico.
Los pueblos indígenas en su historiografía
Un caso documentado permite examinar con mayor precisión el tratamiento que Groot dio a los pueblos indígenas: su relato sobre los habitantes originarios del sur de la provincia del Cauca. Allí rechazó explicar su realismo durante la Independencia sólo por fanatismo religioso y lo relacionó con los fusilamientos, las exacciones y la dura represión ejercida por dirigentes patriotas en sus primeras campañas. Esta explicación política y material resulta más precisa que atribuirle, sin referencia verificable, una serie de calificativos raciales presentados como doctrina general.
Groot también sostuvo que la causa indígena se había visto perjudicada durante la República: a su juicio, se desarticularon formas organizativas y se sustituyó el tributo colonial por un "tributo de sangre" en batallones donde numerosos indígenas morían en disputas ajenas a sus intereses. La historiografía contemporánea ha relacionado esa observación con la defensa de tierras comunales, la negociación con élites realistas y formas de organización política relativamente autónomas en Pasto. El pasaje permite reconocer una crítica concreta al relato patriota; no autoriza a convertir a todos los conservadores en protectores ni a todos los liberales en exterminadores.
Este argumento no convierte a Groot en un defensor moderno de la igualdad indígena. Su narración seguía organizada por una visión católica y letrada del orden social, dentro de un siglo que clasificó y jerarquizó reiteradamente a la población. Pero la investigación advierte que esas categorías raciales eran flexibles y se vinculaban con educación, costumbres, medio y contacto social, por lo que no deben traducirse sin prueba en un determinismo biológico rígido. En el caso de Pasto, su explicación reconoció razones políticas y materiales en la acción indígena. La posición resultante es ambivalente y situada, no una doctrina comprobada de inferioridad constitutiva y tutela permanente.
El polemista y el hombre de red
Queda todavía el Groot polemista de prensa. Sus colaboraciones documentadas abarcan El Investigador Católico, El Día, La Verdad y la Razón, El Nacional, La Civilización, El Catolicismo, La Caridad y El Tradicionista, además de cabeceras satíricas y culturales. Intervino en controversias religiosas, políticas y educativas, incluida la defensa de la enseñanza católica. Miguel Antonio Caro retomó después varios de esos frentes desde El Tradicionista, pero la coincidencia temática no debe expresarse como una única pluma heredada ni apoyarse en la colaboración no verificada de Groot con El Granadino.
La red intelectual de Groot cruzó prensa partidista, asociaciones católicas, tertulias literarias y espacios educativos. Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro coincidieron con él en publicaciones y debates; Vergara y Vergara lo encontró en el ámbito de El Mosaico; Miguel Antonio Caro leyó y editó parte de su obra desde una generación posterior. Los vínculos no fueron equivalentes ni produjeron una sola doctrina. La investigación sobre los escritores católicos insiste en sus desacuerdos, en sus conflictos con la jerarquía eclesiástica y en la autonomía que reclamaban como letrados. Esa heterogeneidad explica mejor la red que una cadena uniforme destinada desde el principio a la Regeneración.
Entre sus adversarios políticos estuvieron Tomás Cipriano de Mosquera, responsable durante la década de 1860 de nuevas medidas contra comunidades religiosas y de inspección civil sobre la Iglesia, y los defensores del radicalismo constitucional de 1863. En el terreno historiográfico, Groot escribió después de José Manuel Restrepo y utilizó, discutió o reordenó materiales de historias patrióticas anteriores. Calificar sin más a Restrepo como raíz de una tradición liberal uniforme simplifica su trayectoria política, y reducir a uno a la epopeya de la Independencia y al otro a la biografía de la Iglesia oculta que ambas obras trataron procesos civiles, militares y religiosos con propósitos distintos.
La huella: de la Regeneración al canon disputado
Groot murió en Bogotá el 3 de mayo de 1878. Un mes antes, el 1 de abril, Rafael Núñez había formulado públicamente el dilema "regeneración administrativa fundamental o catástrofe", fecha desde la cual se identificó el movimiento político que culminaría con la Constitución de 1886; el Concordato llegó en 1887. Groot alcanzó, por tanto, a vivir el comienzo nominal de la Regeneración, pero no su consolidación institucional. Su defensa del catolicismo y del legado hispánico ofrecía afinidades que facilitaron una lectura retrospectiva como antecedente, aunque no existe aquí evidencia suficiente para afirmar que su Historia proporcionó directamente a Núñez y a Caro el programa centralista y concordatario.
Groot no fue el ideólogo directo de la Regeneración, aunque murió después de que el nombre del movimiento entrara en la escena política. Su historiografía respondió ante todo a las reformas liberales y a los conflictos de las décadas de 1850 y 1860. Un estudio de su obra señala que empleó la idea cristiana de "regeneración" para interpelar a sus contemporáneos, pero ese uso no es idéntico al movimiento organizado alrededor de Núñez desde 1878. Es razonable estudiar recepciones y afinidades en autores católicos posteriores; no lo es convertir metáforas como "escenografía mental" o "matriz" en prueba de una influencia política específica que las fuentes revisadas no trazan.
La recepción escolar posterior puede observarse con mayor precisión en obras concretas. El manual de Henao y Arrubla, premiado en 1910 y reeditado hasta la década de 1960, organizó una memoria oficial basada en orden, verdad y valores hispánicos. Compartía con Groot la valoración positiva de componentes del legado español, pero tuvo autores, contexto conmemorativo y dispositivos pedagógicos propios. Durante el siglo XX, nuevas corrientes historiográficas ampliaron el análisis hacia economía, demografía e historia social y revisaron los grandes relatos políticos y eclesiásticos. Ese desplazamiento disciplinar tampoco prueba por sí solo cuánto de Groot permaneció en cada aula, púlpito o discurso público.
Hoy, la obra de Groot puede leerse como fuente y como objeto de la cultura política del siglo XIX colombiano. Su Historia conserva valor por la documentación civil y eclesiástica que reunió, pero también exige crítica de sus selecciones, deudas y propósitos polémicos. Sus acuarelas, caricaturas y cuadros de costumbres, dispersos en colecciones y publicaciones, permiten estudiar la representación de la sociedad bogotana y la circulación internacional de imágenes. Presentarlo como autor silencioso del sedimento regeneracionista excede la evidencia; resulta más preciso examinar cómo sus textos católicos fueron escritos, discutidos, editados y reutilizados en contextos distintos.
Queda, por debajo de todo eso, una trayectoria llena de tensiones verificables. El artista que retrató con humor tipos de la calle bogotana pasó de vínculos masónicos juveniles a un catolicismo intransigente; el polemista que combatió reformas liberales examinó en 1853 trabajos artísticos de una comisión estatal sin haber integrado sus expediciones; el historiador que defendió el legado colonial negó que el realismo indígena de Pasto se explicara sólo por fanatismo y señaló la represión patriota. Estas tensiones no lo sacan del mundo jerárquico y católico de su siglo, pero sí impiden reducirlo a una caricatura partidista o a un precursor automático de la Regeneración.
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Documentos y fragmentos citados
27 documentos · 34 fragmentos01Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 2011 cita
[1]progreso, tal como lo exigía el modelo liberal burgués que se quería hacer fructificar. He aquí cómo la época li- beral se forjaba críticamente su propio pasado, que servía a su vez de legiti- mación a sus proyectos revoluciona- rios del presente. La historiografía conservadora apa- rece en el ambiente de crisis y de…
p. 201
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 146, 1622 citas
[2]indios y esclavos, fueron pasivos. A mediados de siglo Joaqu í n Acosta public ó unas Consideraciones sobre la historia del descubrimiento de la Nueva Granada (1846), que describ í an las culturas precolombinas. En la segunda mitad del siglo conserva dores como Jos é Manuel Groot hicieron una historia favorable de la…
p. 162
[4]las ind í genas, LA REP Ú BLICA FEDERAL 151 ilc esp í ritu infantil, y una autoridad fuerte era indispensable para controlar el esp í ritu montaraz y rebelde de mestizos y mulatos. La Iglesia era esencial para que s ú bditos o ciudadanos aceptaran las restricciones de la vida en sociedad: al reemplazar la idea de…
p. 146
03Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 631 cita
[3]a los superiores, a los padres, a los bien nacidos, a los cultos, se abandonaba. La idea de Bolívar de que el pueblo era ingobernable entró a hacer parte de esta visión de la comunidad, y por eso se fortaleció la convicción de que solo mediante un ejecutivo muy fuerte se podía mantener el orden, con ayuda de la…
p. 63
04Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Páginas 1, 13, 353 citas
[5]hija, á nuestra patria. 35 Los relatos escolares mantuvieron un criterio de linealidad allí donde los héroes eran la parte fundamental de la trama histórica y establecieron una diacronía cuyos cortes temporales se mantuvieron durante todo el siglo. XX 36 Las características de los manuales de historia patria y los…
p. 13
[6]con las valoraciones que hacen muchos de los historiadores profesionales, y muchos otros intelectuales, sobre los legados de sus contrapartes “tradicionales”. Al respecto es ejemplar, para citar un caso reciente, Jorge Núñez Sánchez, “La historiografía ecuatoriana contemporánea”, en (Sevilla), vol. 53, n.º 1, 1996,…
p. 35
[7]79 Capítulo III Los revisionismos históricos: el momento de los años treinta Un autor no especializado se dirige a un público no especializado, con la intención de divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente. Eduardo Galeano en (1971) Las venas abiertas de…
p. 1
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 301 cita
[8]los bucles, la delicadeza en el manejo de las joyas y el exquisito contraste de colores seña- lado por un fondo gris de finas tonalidades, para resaltar el azul ultramar del vestido y el rosa naca- rado del cuello y del rostro de la hermosa mujer, retratada con la sabiduría de un verdadero maes- tro. Trabajó también…
p. 30
06Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Páginas 206, 2132 citas
[9]cual la obra del artista «no puede excluir nada bajo ningún pretexto de nobleza o grosería […] lo abarca todo, las alegrías y las desgracias…» 161. José Manuel Groot (1800 - 1878), uno de los primeros costumbristas del país afirmó en una poesía, «que la belleza no pinto». Los artistas, con dedicación y agudeza y sin…
p. 206
[10]añade humor a la figura que parece dar un paso para ascender al cerro mien- tras conversa. Céspedes, a quien Groot le hizo otro retrato en la misma posición, mira a Matis con atención. Son dos sabios distraídos en un diálogo botánico. Detrás de ellos hay dos herbolarios, uno recoge plantas y el otro se resbala y cae…
p. 213
07Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 1291 cita
[11]contertulios. De ella nace la publicacién del mismo nombre y el hoy tesoro inapreciable del «Museo de cuadros de costumbres», uno de cuyos mayores impulsores, editor, alma y genio fue José Maria Vergara y Vergara (1831-1872), figura de las mas queridas por aquellos dias, tanto por la activi- dad, las ideas y…
p. 129
08Motivo por el cual: artículos de costumbres IJosé Manuel Marroquín y otros autores · 2015 · Páginas 12, 292 citas
[12]los escritores liberales para desdeñar el pasado colonial y los antiguos hábitos; y a los con - servadores, para vapulear las ilusiones modernas, el menosprecio de los liberales por la tradición y las reformas con las que alimenta - ron la fundación de las repúblicas. Para ambos, sin embargo, fueron útiles para…
p. 12
[15]§ Un artículo de costumbres 1 Vino el editor donde mí y me dijo: —¿Por qué no escribe un artículo de costumbres? —¿Pero qué quieres que escriba? Ya sabes que en este país unos pocos son aficionados a leer artículos de costum - bres, y eso si les emprestan los periódicos. Pues es buena que ni el mismo Emiro a pesar de…
p. 29
09Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Página 2361 cita
[13]del Mosaico en 1866. El costumbrismo no es el primer género literario nacional: es un género literario t r a n s n a c i o n a l, q u e s e e x p a n d e e n t o d a Hispanoamérica en el momento en que se están formando las naciones. Estrechamente relacionados con la literatura de viajes y con la pintura costumbrista,…
p. 236
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 751 cita
[14]za- guanes en La s Nieves o Santa Dárbara, o en las piaras de cerdos que, con los perros callejeros, se alimentaban y retozaban en los ve rtedero s del río San Francisco o en los muladares de Las Cruces. M un do cercano a los sabores y olores, y al poder de los cinco senti- dos evocados en los cuadros de costumbres.…
p. 75
11Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 771 cita
[16]lectores con artículos y crónicas que hablaban más bien de la importancia de retratar el paisaje y las costumbres locales. Ancízar advirtió que no había mejor análisis psicológico, para comprender a las sociedades, que la novela y el cuento, en la medida en que la imaginación resultaba el mejor aliado para construir…
p. 77
12Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 621 cita
[17]que las conclusiones especulativas de la teoría y, poco o nada dispuesto a los arranques de entusiasmo". Un colaborador permanente de este semanario es don José Manuel Groot. Sobre don José Eusebto Caro anotó don Marco Fidel Suárez, en noviembre de 1884, lo siguiente: "Peco donde más lució el talento de Caro y donde…
p. 62
13El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 141 cita
[18]Nariño con La Bagatela (1811), pasando por Sergio Arboleda y su periódico La Voz Nacional (1884 - 1885), Rafael Núñez y su periódico La Luz (1881 - 1882), Miguel Antonio Caro con El Tradicionista (1871 - 1872), o José María Samper desde El Tiempo (1855 - 1872), cada uno de ellos, por nom- brar algunas de las figuras…
p. 14
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 531 cita
[19]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…
p. 53
15Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2611 cita
[20]a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…
p. 261
16Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 481 cita
[21]ya anotadas, se constituia como el aglutinante ideoldgico ante el re- formismo liberal, en el que veia una amenaza no sdlo desde el punto de vista de la economia, sino desde el punto de vista de la critica a la influencia terrenal de la Iglesia. En este sentido, la politica anti- clerical propuesta y llevada a cabo…
p. 48
17Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 3421 cita
[22]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…
p. 342
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1671 cita
[23]la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…
p. 167
19Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · Página 161 cita
[24]Roberto Dudley (1573-1649), quien en 1595 viajé a las Indias Occidentales y exploré las bocas del rio Orinoco. En 1605 se radicd en Florencia, donde edité y publicé mapas y trabajos geograficos. Esta l4mina del Nuevo Reino de Granada pertenece a la famosa obra Del arcano del Mare, gravada por el florentino Francesco…
p. 16
20La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · Página 1261 cita
[25]mitad del siglo xix se produce una reforma universitaria, y como resultado de la misma se establece un Instituto de Ciencias Naturales, Físi - cas y Matemáticas a cuyo cuidado quedan el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico —de poco desarrollo—, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de…
p. 126
21Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · Página 1041 cita
[26]econdémico, lo social y lo cultural, y ante un Estado en formacion, no bastaba con pregonar tales posibilidades, reno- vando solamente un discurso ideolégico acerca del valor que podrian llegar a tener la ciencia y la téc- nica modernas para el engrandecimiento nacional. Codazzi, Ancizar, Triana, Pérez y Paz…
p. 104
22Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · Página 3581 cita
[27]aproximadamente nueve meses, hasta que Bennet regresó a Colombia y asumió nuevamente su papel como dueño del gabinete fotográfico⁸. A finales de 1851, justo después de entregar el estudio fotográfico, Codazzi invitó a Price a unirse a la Comisión Corográfica. Aunque resulta comprensible que la acuarela haya sido el…
p. 358
23El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 821 cita
[28]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
24Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Páginas 68, 712 citas
[29]Aprile, Génesis de Barrancabermeja. (Cali: copia manuscrita, 1991), 10-26. 129 Manuel Ancizar, Peregrinación…, 63. Primera Parte. Origenes, fundamentos y pioneros 71 que facilitaron la labor de la conquista, todo porque estaban divididos y carecían de sentimientos humanitarios que los unieran entre ellos 130.…
p. 71
[30]al catolicismo decimonónico en Colombia, sobre su recuperación institucional en el país, ver: William Plata, “La romanización de la Iglesia en el siglo XIX, proyecto globalizador del tradicionalismo católico” en Globalización y Diversidad Religiosa en Colombia. Ana María Bidegain (Ed.), 107-147 (Bogotá: Universidad…
p. 68
25Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · Página 961 cita
[31]cr ónica s de bogotá: l a ciudad de antaño 95 caudalosos acrecen sus aguas con las de los arroyos y riachuelos que encuentran a su paso. Refiere la tradición que poco tiempo después de fundada la ciudad de Santafé, vino a establecerse a ella un zapatero gaditano, el cual casó con la hija de un rico aborigen natural de…
p. 96
26Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · Página 282 citas
[32]verdad lisa, llana y pura sin más alteración que la involuntaria que pudiera provenir de la infidelidad de mi memoria, por lo cual, si tal cosa sucediere, espero que alguno mejor informado se sirva rectificar mi error, o hacérmelo notar para corregirlo, y desde ahora le anticipo mis gracias por su bondad. 29 § ii…
p. 28
[33]verdad lisa, llana y pura sin más alteración que la involuntaria que pudiera provenir de la infidelidad de mi memoria, por lo cual, si tal cosa sucediere, espero que alguno mejor informado se sirva rectificar mi error, o hacérmelo notar para corregirlo, y desde ahora le anticipo mis gracias por su bondad. 29 § ii…
p. 28
27Cuadros de la vida privada de algunos granadinosJosefa Acevedo de Gómez · 2017 · Página 2511 cita
[34]hacían cerrar cuidadosamente las puertas de sus casas. Por la tarde paseaban por la Alameda o el Ase- rrío, y a la oración se retiraban a sus casas a refrescar dulce y chocolate —orden en que se servía entonces este refresco y que después se ha invertido con escándalo de los amantes de los antiguos usos—. Luego se…
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