José Eusebio Caro
Nueva Granada
1817–1853
La biografía
Entre 1817 y enero de 1853, José Eusebio Caro alcanzó a ser cuatro cosas a la vez: poeta romántico, periodista de combate, parlamentario y, sobre todo, uno de los hombres que —junto con Mariano Ospina Rodríguez— dieron nombre y programa al Partido Conservador colombiano en 1849. Su papel en la historia de la Nueva Granada se reconoce sobre todo en sus textos: el Programa Conservador publicado en La Civilización el 4 de octubre de 1849, los artículos que fijaron el nombre y la doctrina del partido ese mismo año y su tránsito desde una defensa juvenil del utilitarismo benthamiano, aprendida con Ezequiel Rojas, hasta la impugnación que publicó en 1842. Esa primacía de la letra sería reivindicada y reelaborada décadas después por su hijo Miguel Antonio durante la Regeneración. Pero la figura del padre no cabe en el molde regeneracionista posterior: en su juventud leyó a autores franceses, admiró aspectos de los Estados Unidos, defendió el librecambio y llegó a proyectar una sociedad futura con una intervención gubernamental muy reducida. La coherencia doctrinal que se le atribuye es, en buena medida, una construcción póstuma.
Línea de vida
- 1817
Nacimiento en Ocaña
Leer contexto
Nació en Ocaña, en el actual Norte de Santander, en 1817, hijo de Antonio José Caro y Nicolasa Ibáñez y Arias. La familia se trasladó a Bogotá cuando era niño; estudió en el Colegio de San Bartolomé y cursó jurisprudencia sin llegar a doctorarse.
- 1840
Fundación de El Granadino
Leer contexto
Fundó en Bogotá el periódico El Granadino, donde ejerció como redactor activo hasta aproximadamente 1845. Su actividad coincidió con el arco de la Guerra de los Supremos (1839-1842), conflicto que prefiguró las alianzas que darían origen al futuro Partido Conservador. Marco Fidel Suárez elogiaría décadas después esta etapa como aquella donde más lució su talento y su patriotismo.
- 1849
La Civilización y el Programa conservador de 1849
Leer contexto
El 9 de agosto de 1849 comenzó a publicar La Civilización junto con Mariano Ospina Rodríguez. En el número 9, del 4 de octubre de 1849, ambos publicaron el Programa conservador de 1849, que enunció principios como el orden constitucional, la legalidad, la moral cristiana y la libertad racional.
- 1849
Artículos doctrinales en La Civilización y consolidación del bipartidismo
Leer contexto
En 1849 publicó en La Civilización el artículo 'La libertad y el partido Conservador' y, en el número 17 del 29 de noviembre, un texto sobre la importancia del nombre del partido conservador, argumentando que el partido liberal había triunfado más por sus nombres atractivos que por sus actos. Ese año, la elección de José Hilario López como presidente consolidó a los partidos Liberal y Conservador como fuerzas políticas diferenciadas.
- 1853
Muerte a los 35 años
Leer contexto
Murió de fiebre amarilla en Santa Marta el 28 de enero de 1853, con treinta y cinco años cumplidos, tras regresar de su exilio. Su obra intelectual y periodística fue reclamada después como fundamento doctrinal del conservatismo, incluido por su hijo Miguel Antonio Caro en un contexto político distinto.
La semblanza: un romántico en la política granadina
Caro pertenece a la primera generación estrictamente colombiana de escritores, la que Eduardo Camacho Guizado sitúa hacia 1830 como inicio propio de la literatura del país. Su biografía condensa un patrón que se repetiría con insistencia en América Latina durante todo el siglo XIX: el letrado que combina aspiración literaria y ambición política sin separar los dos oficios, escribiendo versos por la mañana, editoriales por la tarde y proyectos de ley cuando las circunstancias lo permiten. Ese modelo aparece en Caro con nitidez temprana y sin las mediaciones institucionales que después lo suavizarían: no había en la Nueva Granada de los años cuarenta ni universidades modernas, ni prensa masiva, ni burocracia partidista que separara los papeles. El poeta era el periodista, el periodista era el ideólogo, el ideólogo era el parlamentario.
Lo distintivo de Caro dentro de ese patrón es la heterogeneidad de sus influencias. Jaime Jaramillo Uribe y otros estudiosos han señalado en sus manuscritos y escritos juveniles la presencia del romanticismo europeo, corrientes francesas como el sansimonismo, la admiración por aspectos del modelo republicano y comercial de los Estados Unidos y una persistente preocupación por el comercio. Esa mezcla impide reducir toda su trayectoria al hispanismo católico que después caracterizó a parte del conservatismo, pero tampoco demuestra que fuera simplemente más deudor de Saint-Simon y de Nueva York que de las tradiciones cristiana e hispánica.
Los orígenes: Ocaña, Bogotá y la primera formación
Caro nació en Ocaña, en el actual Norte de Santander, en 1817, hijo de Antonio José Caro y Nicolasa Ibáñez y Arias. La familia se trasladó a Bogotá cuando él era niño. Las semblanzas familiares sitúan parte de su primera formación junto a su abuelo Francisco Javier Caro y, después del regreso de su padre de Londres, en las lecturas de clásicos y de francés que compartió con él hasta 1830. Más tarde estudió en el Colegio de San Bartolomé y cursó jurisprudencia, aunque no llegó a doctorarse.
En esa Bogotá aún pequeña, marcada por la fractura entre santanderistas y bolivarianos, Caro se formó como escritor y polemista antes de consolidar una identidad partidista. Algunos manuscritos y proyectos juveniles imaginaron una sociedad futura basada en la libre asociación, el progreso científico y una reducción extrema de la coacción gubernamental. Esas páginas han sido leídas como individualismo utópico o romanticismo político, pero no equivalen a un programa estable aplicado durante toda su vida.
Su trayectoria posterior tampoco sigue una línea simple. En 1840 defendió un gobierno fuerte y monocrático y sostuvo que ciertas libertades políticas debían esperar a que existieran garantías de orden; en el Programa de 1849, en cambio, reivindicó el orden constitucional, la legalidad y una “libertad racional”. Esa tensión entre autoridad, ley, libertad y fundamento cristiano impide afirmar que conservó intacta una arquitectura liberal o que su evolución consistió únicamente en añadir religión a principios que nunca abandonó.
La trayectoria: del Granadino al Programa de 1849
En 1840 Caro fundó en Bogotá el periódico El Granadino, que circuló hasta 1845 y donde ejerció como redactor activo. Sus primeros años coincidieron con la Guerra de los Supremos, desarrollada entre 1839 y 1842, conflicto que reordenó alianzas y enemistades de los grupos que después integrarían los partidos Liberal y Conservador. En ese proceso, la prensa fue uno de los espacios donde se formularon identidades políticas, aunque las organizaciones partidistas no surgieron de un solo periódico ni de una sola guerra.
El Granadino fue una de esas plataformas. Allí Caro afinó una escritura polémica que Marco Fidel Suárez elogiaría en noviembre de 1884 como la faceta donde más lució su talento y su patriotismo: una prosa que hacía de la verdad, el derecho y el deber la norma de sus razonamientos, y que no temía las iras del poder ni los abusos de la fuerza, ni siquiera cuando obligaba a hablar sin embozo a sus propios amigos políticos. El elogio de Suárez, formulado más de tres décadas después de la muerte de Caro, es interesado —Suárez militaba en la tradición conservadora que reclamaba a Caro como fundador—, pero apunta a un rasgo verificable: la disposición polémica del periodista, su capacidad para argumentar contra corriente incluso dentro de su bando.
El segundo periódico de Caro es el que fija su lugar en la historia. La Civilización comenzó a publicarse el 9 de agosto de 1849 y fue fundada y dirigida en asocio con Mariano Ospina Rodríguez, el antioqueño que sería presidente entre 1857 y 1861 y con quien Caro compartiría la autoría del programa conservador. En sus páginas aparecieron varios de los textos que dieron nombre y formulación doctrinal al nuevo partido.
El más importante de esos textos apareció en el número 9 de La Civilización, el 4 de octubre de 1849, coescrito por Ospina Rodríguez y Caro y titulado Programa conservador de 1849. El documento enunciaba principios que incluían el orden constitucional contra la dictadura, la legalidad contra las vías de hecho, la moral del cristianismo contra el materialismo y el ateísmo, y la libertad racional contra distintas formas de despotismo. La enumeración completa se conserva en el propio texto y sitúa sin ambigüedad el programa en 1849.
La secuencia importa: la elección de José Hilario López por el Congreso, el 7 de marzo de 1849, precedió por casi siete meses a la publicación del Programa. La formación de los partidos fue gradual: Julio Arboleda había proclamado la fundación conservadora en el Congreso de 1848, La Civilización comenzó a circular en agosto de 1849 y Ospina y Caro publicaron el programa en octubre, cuando el gobierno liberal ya estaba en marcha. El texto no fue, por tanto, una respuesta anterior a una derrota electoral inminente, sino una formulación doctrinal producida durante la reorganización de la oposición conservadora.
La importancia que Caro atribuía a la denominación partidista aparece con claridad en el número 17 de La Civilización, del 29 de noviembre de 1849, en El Partido Conservador y su nombre. El texto argumentaba que el partido liberal había triunfado más por nombres atractivos que por sus actos y sostenía que la identidad dependía tanto de la doctrina como del rótulo. Esto muestra que la nominación fue una parte consciente del proceso de formación conservadora, pero no que precediera a toda organización política. En el número 5, Caro había publicado La libertad y el partido conservador, artículo que inscribía al nuevo partido en un vocabulario de libertad, ley y orden constitucional.
Su red: Ospina, Arboleda y las coordenadas del bipartidismo
Caro no operó solo. Junto con Mariano Ospina Rodríguez y Julio Arboleda formó parte del núcleo que la tradición conservadora reconocería como fundador. Los tres actuaron en una coyuntura en la que el librecambio atravesaba fronteras partidistas todavía fluidas y coexistía con defensas conservadoras del orden político, social o religioso. Esa convergencia permite hablar de tensiones entre liberalismo económico y conservadurismo cultural, pero no basta para atribuir a los tres una doctrina idéntica sobre la “soberanía del mercado” y la jerarquía social sin distinguir sus textos y trayectorias.
La presentación de La Civilización, codirigida por Ospina Rodríguez y Caro, describió a los conservadores como un partido “sosegado y reflexivo” que estimaba más los resultados de la experiencia que las conclusiones especulativas y rechazaba los cambios violentos. Esa formulación expresa la voz editorial del periódico y una sensibilidad gradualista del nuevo partido; no debe adjudicarse exclusivamente a Ospina ni basta por sí sola para definir todo el conservatismo colombiano como una aplicación de Burke.
En el terreno económico, la red se ampliaba hacia figuras como Florentino González, antiguo santanderista y secretario de Hacienda durante el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, quien impulsó la reforma arancelaria aprobada en 1847. Las adscripciones partidistas seguían siendo fluidas: González provenía del santanderismo y sería figura liberal, aunque ejecutó la reforma dentro de una administración sostenida por sectores ministeriales. La medida generó descontento entre artesanos bogotanos y contribuyó a la movilización que apoyó a López. La ironía es que el propio Caro, defensor del librecambio, redactó ese mismo 1849 el Programa que articuló la oposición moral y política al gobierno liberal sin rechazar de manera general la apertura económica precedente.
La relación intelectual de José Eusebio Caro con Ezequiel Rojas no fue la célebre polémica directa que décadas después alcanzó proyección internacional. En 1836, como alumno de Rojas, el joven Caro defendió el sistema de Bentham en un examen de legislación; en 1842 publicó la carta Sobre el principio utilitario enseñado como teoría moral en nuestros colegios, una de sus impugnaciones más vigorosas, que fue reimpresa en La Civilización entre 1849 y 1850. Su cambio de posición es verificable, pero las razones íntimas y la etiqueta de “converso” son interpretaciones, no hechos probados.
La controversia directa con Rojas sobre el utilitarismo y la enseñanza que produjo el Estudio sobre el utilitarismo de 1869 correspondió a Miguel Antonio Caro, nacido en 1843, después de la muerte de José Eusebio. Por eso no puede atribuirse al padre el debate posterior, su eco internacional ni la actuación educativa de la Regeneración; sí puede reconocerse que su crítica de 1842 fue un antecedente familiar e intelectual retomado en otro contexto por su hijo.
En el plano personal, Caro se casó en 1843 con Blasina Tobar Pinzón. Entre sus hijos estuvo Miguel Antonio Caro, nacido en 1843, quien sería filósofo, gramático, coautor con Rufino José Cuervo de la Gramática de la lengua latina, vicepresidente encargado del poder ejecutivo entre 1892 y 1898 y una figura central del conservatismo y la Regeneración. Miguel Antonio recibió y editó parte de la memoria intelectual de su padre, pero desarrolló su obra en circunstancias propias y también se apartó de algunas posiciones paternas; describirlo como una prolongación fiel o como una ruptura total simplificaría una relación que la historiografía sigue interpretando.
Los últimos años: exilio, poesía y muerte temprana
La elección de José Hilario López el 7 de marzo de 1849 abrió un ciclo de reformas liberales que se adoptaron en momentos y por autoridades diferentes entre 1849 y 1853. Manuel Murillo Toro, como secretario de Hacienda, impulsó varias reformas económicas y administrativas, entre ellas la descentralización de rentas; el período incluyó además la supresión del monopolio del tabaco, cambios sobre resguardos, la ley de abolición de la esclavitud, conflictos con los jesuitas y nuevas libertades de imprenta y enseñanza. Para el conservatismo naciente, ese conjunto de medidas fue un campo decisivo de oposición y definición, aunque no constituyó un paquete único coordinado enteramente por un solo secretario.
Caro vivió el comienzo de esos años como opositor. A raíz de publicaciones contra el presidente José Hilario López y el gobernador de Cundinamarca, en junio de 1850 optó por salir de Bogotá antes que afrontar un juicio que consideraba sin garantías; después de un recorrido por el país, partió de Cartagena hacia Nueva York en diciembre. Su salida antecedió a la guerra civil conservadora de 1851, de modo que no fue alcanzado en Colombia por una represión posterior a esa insurrección ni puede describirse como un conservador civil castigado por ella. Permaneció fuera del país hasta finales de 1852 y luego emprendió el regreso.
Regresó a la Nueva Granada a finales de 1852 y entró por Santa Marta, donde murió el 28 de enero de 1853, con treinta y cinco años cumplidos, víctima de la fiebre amarilla. No alcanzó a ver la Constitución de 1853, promulgada meses después, ni la fractura interna del liberalismo entre gólgotas y draconianos que reordenaría el mapa político. Su muerte temprana dejó proyectos inconclusos y permitió apropiaciones póstumas diversas; cualquier afirmación sobre cómo habría enfrentado la evolución posterior del conservatismo es necesariamente contrafactual.
En paralelo a la política, Caro cultivó una poesía romántica que forma parte del canon fundacional de la literatura colombiana. Su romanticismo —tardío por las coordenadas europeas, temprano por las americanas— combinaba la sensibilidad íntima con el arrebato patriótico y religioso, y hacía del yo lírico un vehículo de convicciones morales que se prolongarían en el ensayo político. La distancia entre el Caro poeta y el Caro periodista es menor de lo que parece: la misma vehemencia que sostiene los versos anima los editoriales, y la misma búsqueda de un fundamento moral atraviesa ambos registros. En la tradición colombiana, Caro es uno de los primeros en encarnar plenamente la figura del letrado-político, aquel que hace de la escritura simultáneamente un ejercicio estético y una intervención pública, sin que los dos planos se estorben.
Su huella: el conservatismo como texto
Una forma de describir el legado de Caro es la de una gramática política más que una organización terminada. El programa y los artículos de La Civilización aportaron al conservatismo un vocabulario de religión, ley, orden constitucional, libertad y cambio gradual. Sin embargo, esos rasgos fueron reinterpretados por facciones y generaciones diferentes, y la convivencia entre liberalismo económico y conservadurismo cultural varió según el momento. La continuidad posterior es una lectura historiográfica, no la repetición inalterada de una doctrina fijada por Caro.
Esa herencia se hizo visible en algunas lecturas de la Regeneración, movimiento político articulado durante la década de 1880 que abrió el camino a la Constitución de 1886. Miguel Antonio Caro participó en el Partido Nacional y redactó y defendió la nueva Constitución en el Consejo Nacional de Delegatarios. Su obra retomó asuntos religiosos y morales presentes en los escritos paternos, pero respondió a un contexto distinto; afirmar que fue más autoritaria de lo que José Eusebio habría admitido es un juicio contrafactual que las fuentes no pueden demostrar. El elogio de Marco Fidel Suárez en 1884 formó parte de esa posterior canonización conservadora.
La centralidad histórica de Caro se apoya en un hecho verificable: con Ospina Rodríguez coescribió el Programa conservador de 1849 y codirigió el periódico que lo difundió. No está demostrado que esa fuera la primera traducción en lengua española americana de una doctrina a un partido con nombre y principios. En la Nueva Granada, además, la formación partidista fue un proceso: hubo agrupaciones y nombres anteriores, una proclamación conservadora de Julio Arboleda en 1848, prensa de oposición y, finalmente, las formulaciones de La Civilización en 1849.
El Programa tampoco fue una respuesta a una derrota electoral todavía inminente: apareció siete meses después de que el Congreso eligiera a López. Sí fue una intervención coyuntural en la reorganización conservadora frente a un gobierno liberal ya posesionado. Llamarlo “acta de nacimiento” del partido es una metáfora frecuente y útil para destacar su valor programático, no la prueba de que una organización compleja hubiera nacido en un solo acto ni de que toda militancia posterior consistiera en fidelidad exegética a ese texto.
Miguel Antonio Caro vinculó parte de esa memoria familiar con su propio proyecto político durante la Regeneración. Sin embargo, la Constitución de 1886 fue producto de un Consejo de Delegatarios integrado por conservadores y liberales independientes, y la historiografía reciente subraya las transacciones entre esas corrientes. Por eso, presentar la política regeneracionista como mera exégesis de los textos paternos o como una tradición enteramente antitecnocrática y antipragmática convierte una interpretación amplia en un hecho. La continuidad entre padre, hijo y régimen debe entenderse como apropiación selectiva, no como una línea doctrinal automática.
Queda la figura entera: un romántico muerto en Santa Marta el 28 de enero de 1853, a los treinta y cinco años, que en poco más de una década de vida pública escribió periódicos, versos y textos programáticos centrales para la formación doctrinal del Partido Conservador. Hizo de la escritura una forma decisiva de intervención política en la Nueva Granada del siglo XIX. Lo que vino después —el bipartidismo, las guerras civiles, la Regeneración y la hegemonía conservadora— no puede atribuirse a Caro como una cadena causal, aunque distintas generaciones usaron sus textos como parte de su gramática política.
Conexiones del archivo
Red histórica
Ver las 44 restantes
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
19 documentos · 24 fragmentos01Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Páginas 177, 1802 citas
[1]mismo sentido, quienes la protagonizan, encarnan en sí mismos los ideales del héroe romántico. Quizás por es- ta razón y por las características ex- huberantes de nuestra geografía, el romanticismo se instaló de manera contundente en la Nueva Granada, generando un inusitado aumento en la producción literaria. Los…
p. 177
[22]la riqueza fónica de su obra. De gran in- 682 fluencia en la producción modernista, su poesía contrasta con el lirismo autobiográfico y la poesía sentimental propia de los románticos, ya que su ex- presión impersonal lo alejó radicalmente de la co- rriente literaria de moda. Autor de un breve con- junto de poemas (un…
p. 180
02Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 2251 cita
[2]Márquez, cinco pueden considerarse representativos de la producción literaria del país desde los inicios de la República, en el siglo XIX: el poeta José Eusebio Caro; la escritora Soledad Acosta de Samper, una de las primeras defensoras de la igualdad de género en Colombia; y el poeta José Asunción Silva; el novelista…
p. 225
03El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Páginas 126, 3012 citas
[3]en el no gobierno, en la libre asociación de todos. Caro se proponía tras estas conclusiones elaborar una casuística de las formas de asociación libre, que según él se- rían «accidentales» y « ad hoc », pero abandonó la idea y apenas dejó proyectada la continuación de su obra. Según los bocetos de sus manuscritos,…
p. 301
[4]político de esa centuria. Sin embargo, es claro que también Núñez y José Eusebio 78 El romanticismo en Europa, especialmente en Alemania, condujo a una admiración muy grande por todos los rasgos característicos del alma española tales como el espíritu caballeresco, el intenso sen- timiento religioso, y en general por…
p. 126
04Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Páginas 59, 622 citas
[5]que las conclusiones especulativas de la teoría y, poco o nada dispuesto a los arranques de entusiasmo". Un colaborador permanente de este semanario es don José Manuel Groot. Sobre don José Eusebto Caro anotó don Marco Fidel Suárez, en noviembre de 1884, lo siguiente: "Peco donde más lució el talento de Caro y donde…
p. 62
[8]'m l l ipáut»»; ptra ao podrá toafeaeda porga ifr- de sMUaona.” ao qin pao#do 40 di»»«ornado· dcidoaMafe-. Por el Ciodtdiaofretidaoia da la Rapábiiaa. i. porqot má toen·i 310 no» baflamo»«a la BSnmiuria. Psradm tmtUiv*. A ^ft MlUfllf «I «ItsUtflifliÍMttA n Facsímiles da "L A BANDERA NACIO NAL", periódico del Genera!…
p. 59
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 911 cita
[6]liberty; we will liberate ourselves from a theocratic government, and assure the people that they are secure in their homes and in their property, and that these guarantees are not false promises. 2 Less than three months later, on October 4, 1848, the newspaper La Civi- lización published an article by Mariano Ospina…
p. 91
0630 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 691 cita
[7]la tendencia natural del partido Conservador a la religión, de ahí su odio a las enseñanzas irreligiosas y disolventes”. En el país, hasta nuestros días, todos los gobiernos son liberales o conservadores. EL PARTIDO CONSERVADOR Y SU NOMBRE (La Civilización, número 17, 29 de noviembre de 1849) I. Hemos visto, en…
p. 69
07El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 821 cita
[9]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
08Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Páginas 129, 2202 citas
[10]the notes for chapter 2 · 189 law” as a main characteristic of the thinking of mid-nineteenth-century Liberals. He attributes to this belief one of the main failures of liberalism: “Its adherence to the principle that written texts had a magical power, made Liberals believe that a perfect Constitution will ensure…
p. 220
[12]authors of Santander’s plan, reconsid- ered the benevolence of Bentham’s doctrine in the following terms: An examination of the philosophy of educational reform brings me to the conclusion that the origin of the wrong behavior lies in the politi- cal science taught to students by professors without enough judgment to…
p. 129
09Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 1121 cita
[11]de Bonald, Politicamente el conservatisme es pos- terior a la ideología liberal. surgió ra contradecitla. La execración de a revolución francesa, violadora del comen natural al cual debe retornarse, contiene una reacción antiliberal, El conservatismo ex canela ante el progresismo y el reformismo, lo emeperan los…
p. 112
10A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Página 261 cita
[13]faith. As the educational process aims to educate rational individuals, it should be free from the influence of religion, and in no way should it impose or weaken the private individual’s faith. The debate con - ltinued throughout the 19th century, alternating between the official endorse - ment of the books and their…
p. 26
11Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1191 cita
[14]of his term, Santander gave evidence of his legalistic bent by accepting the defeat of his chosen candidate and turning the presidency over to Jose Ignacio de Marquez Barreto (president, 1837^11), a former col- laborator whom he now opposed. Most of their differences were minor, but Santander objected to Marquez 's…
p. 119
12Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 130, 1332 citas
[15]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…
p. 130
[16]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…
p. 133
13Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 671 cita
[17]que provocó la revuelta conservadora. Como ya se señaló, en ambos partidos había grupos que rechazaban la violencia, por considerarla un método inadecuado. Por ejemplo, la revuelta de 1839 tuvo la oposición de Santander y contó con la “abstención” visible de José Hilario López, quien trató de ser un mediador. Los…
p. 67
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1471 cita
[18]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…
p. 147
15Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 211 cita
[19]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…
p. 21
16Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 211 cita
[20]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…
p. 21
17Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 141 cita
[21]necesitaba, y acaso sigue necesitando, el país inconforme, pero fue la búsqueda de una solución aceptable para los partidos y para la nación..." (Óleo de Ricardo Gómez Campuzano, ca. 1938, Biblioteca Nacional). 14 Nueva Historia de Colombia. Vol. VI Portada de "María" (México, Viuda de Ch. Bourel, 1928 - Fondo…
p. 14
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2961 cita
[23]á rroco de la iglesia de La Tercera, quien en sus sermones domffiV cales y sus art í culos publicados en el Gallo de San Pedro adelant ó una violenta campa ñ a contra el benthamismo y contra su activo defensor, Vicente Azuero 26. El gobierno de Santander.ccoj sider ó excesiva y peligrosa la campa ñ a y solicit ó la…
p. 296
19Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Página 2731 cita
[24]by authors like Bentham and the others, whose works contain not only enlightening ideas but also many that are hostile to religion and morality and public order’. These courses should be replaced by, among others, the study of Latin, Roman and Canon Law, and the Roman Catholic religion and its history. 80 The…
p. 273