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Biografía

José María García de Toledo

Independencia

1769–1816

15 min de lectura19 documentos
Nacimiento11 de febrero de 1769, Cartagena de Indias
Fallecimiento24 de febrero de 1816, Cartagena de Indias
RolesAbogado de la Real Audiencia desde 1792 · Fiscal de la Comandancia de Matrículas (1794–1797)
Lugar principalCartagena de Indias
Período históricoIndependencia1810–1831
03

La biografía

José María García de Toledo (Cartagena, 11 de febrero de 1769–24 de febrero de 1816) fue abogado, dirigente del grupo llamado toledista, presidente de la Junta Suprema de Cartagena en dos períodos y firmante del Acta del 11 de noviembre de 1811. Su trayectoria enlazó el autonomismo de 1810, la disputa entre facciones, la declaración de independencia absoluta y la represión de la Reconquista. Parte de la historiografía reciente interpreta al toledismo como una coalición patricia interesada en conservar privilegios y cautelosa ante la igualdad racial; al mismo tiempo, la documentación muestra que García de Toledo también recurrió a apoyos populares armados en 1810. Su ejecución lo incorporó a la memoria de los nueve mártires de Cartagena, pero no borra las tensiones de su actuación política.

02

Línea de vida

  1. 1769

    Nacimiento en Cartagena de Indias

    Leer contexto

    Nació el 11 de febrero, hijo de José García, contador del Tribunal del Santo Oficio, y de María Isabel de Madariaga, emparentada con los condes de Pestagua.

  2. 1783

    Ingreso al Colegio Mayor del Rosario

    Leer contexto

    Ingresó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y estudió filosofía, jurisprudencia y derecho canónico; obtuvo el doctorado en Derecho y fue recibido como abogado de la Real Audiencia en 1792.

  3. 1804

    Alcalde ordinario de Cartagena

    Leer contexto

    Tras ejercer como fiscal de la Comandancia de Matrículas y ocupar funciones en el Tribunal del Consulado, fue alcalde ordinario de Cartagena.

  4. 1810

    Primera presidencia de la Junta Suprema

    Leer contexto

    Presidió la Junta del 14 de agosto al 31 de diciembre. El 19 de junio había encabezado la organización de los Voluntarios Patrióticos, con Pedro Romero como coronel.

  5. 1811

    Mompox, segunda presidencia y Acta del 11 de noviembre

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    La expedición de Antonio José de Ayos disolvió la Junta de Mompox el 23 de enero. García de Toledo volvió a presidir la Junta entre mayo y agosto; el 11 de noviembre objetó la competencia del gobierno provisional, pero terminó firmando el Acta de Independencia absoluta bajo presión popular.

  6. 1812

    Constituyente del Estado de Cartagena

    Leer contexto

    Participó como constituyente en la organización jurídica del Estado de Cartagena.

  7. 1814

    Cónsul y gobernador

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    Ejerció como cónsul y gobernador de Cartagena durante la primera república.

  8. 1816

    Consejo de guerra y ejecución

    Leer contexto

    El consejo de guerra del 19 de febrero lo condenó a muerte. Fue ejecutado el 24 de febrero en la Ciénaga de la Matuna junto con los demás recordados como los nueve mártires de Cartagena.

El patricio

Nació en Cartagena el 11 de febrero de 1769. Fue hijo de José García, contador del Tribunal del Santo Oficio, y de María Isabel de Madariaga; por la línea materna estaba emparentado con los condes de Pestagua. Esa filiación lo situaba dentro del patriciado cartagenero y ayuda a explicar su acceso a estudios superiores y cargos locales. El parentesco documentado ofrece una descripción más precisa que una afirmación general sobre la riqueza de toda la familia.

Ingresó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en 1783 y estudió filosofía, jurisprudencia y derecho canónico. Obtuvo el doctorado en Derecho y fue recibido como abogado de la Real Audiencia en 1792. Por tanto, el tratamiento de «doctor» no es una conjetura basada en su condición social, sino una credencial jurídica documentada. Tenía cuarenta y un años cuando se formó la Junta de 1810.

Antes de 1810 acumuló una trayectoria institucional precisa. Fue fiscal de la Comandancia de Matrículas desde 1794 durante tres años; ejerció funciones en el Tribunal del Consulado a comienzos del siglo XIX y fue alcalde ordinario de Cartagena en 1804. Cuando llegó la hora de las juntas no era un recién llegado a la vida pública, sino un abogado y funcionario con experiencia en la administración local.

Su condición de abogado, funcionario y miembro del patriciado ayuda a situar el liderazgo toledista, pero la disputa con los Gutiérrez de Piñeres no puede reducirse a una diferencia de edad entre familias de idéntico estatus. Intervinieron rivalidades por el control provincial, desacuerdos sobre procedimientos y ritmos de la independencia, y distintas relaciones con los sectores populares. Además, en junio de 1810 García de Toledo presidió la organización de los Voluntarios Patrióticos, con el artesano pardo Pedro Romero como coronel: una alianza que complica la imagen de dos bloques sociales completamente separados.

El jefe toledista

Entre 1810 y 1811 se consolidaron en Cartagena dos agrupaciones rivales conocidas como piñeristas y toledistas. Sus adversarios también las llamaron «demagogos» y «aristócratas», etiquetas polémicas que no deben confundirse con partidos modernos de fronteras estables. Gabriel Gutiérrez de Piñeres fue una figura central del primer grupo y García de Toledo del segundo; ambos disputaron el control y el rumbo del gobierno provincial.

La fractura tuvo varias dimensiones. Se discutieron la relación con la Regencia, la oportunidad de declarar la independencia absoluta, la autoridad jurídica de la Junta, el equilibrio entre Cartagena y las villas de la provincia y la participación política de los sectores populares, incluidos los pardos libres. No hay base para afirmar que todos los dirigentes hubieran leído las mismas obras ni para reducir el conflicto a una sola frontera doctrinaria.

La historiografía de Alfonso Múnera, Aline Helg y Marixa Lasso ha mostrado que la igualdad racial y la participación de los pardos fueron asuntos centrales de la revolución cartagenera. Las acusaciones contemporáneas de «demagogia» o «igualitarismo» contra los piñeristas forman parte de esa evidencia, pero también eran armas del combate faccioso. Permiten documentar el temor de sectores de la élite ante la movilización popular; no bastan, por sí solas, para reconstruir como programa inequívoco la intención de cada dirigente.

Los estudios recientes describen al toledismo como una coalición de patricios que defendía su preeminencia social y mostró poco interés en una igualdad racial sustantiva. Esa lectura ilumina la posición de García de Toledo, pero debe convivir con una práctica política menos lineal: en 1810 colaboró con Pedro Romero y con voluntarios populares armados. Su trayectoria no fue la ejecución coherente de una fórmula de «pardos obedeciendo», sino una combinación cambiante de alianzas, cautelas institucionales y competencia por el poder.

De la Junta al Acta del 11 de noviembre

Cuando en 1810 se desencadenó la crisis de la monarquía española y las ciudades neogranadinas empezaron a formar juntas, Cartagena siguió el camino trazado por Caracas y Santa Fe. La Junta Suprema de la ciudad se constituyó sobre la base del cabildo —considerado el único cuerpo que representaba al pueblo— ampliado con seis diputados electos por los habitantes de la ciudad y cinco por los cabildos subalternos. En diciembre de ese año, para formar la Junta Provincial, se invitó a participar a todos los vecinos libres, incluyendo mestizos y castas, con la exclusión explícita de los esclavos y de quienes no supieran leer o escribir —salvo que estos últimos tuvieran casa poblada o fueran padres de familia con ingreso independiente y sin servidumbre asalariada. Fue una apertura considerable para los estándares de la época: seis de las nueve provincias-estados de la Nueva Granada, entre 1811 y 1816, terminarían constituyendo un cuerpo electoral integrado por hombres libres de todos los colores con independencia económica, en un contraste marcado con lo que ocurrió simultáneamente en México, Perú, Bolivia, Argentina o Chile.

Ese fue el terreno en el que García de Toledo se convirtió en figura central. Presidió la Junta Suprema de Cartagena del 14 de agosto al 31 de diciembre de 1810 y nuevamente del 1 de mayo al 31 de agosto de 1811. No fue codirector de El Argos Americano: el periódico estuvo a cargo de José Fernández Madrid y Manuel Rodríguez Torices. La actuación pública comprobada de García de Toledo se apoyó en sus cargos, intervenciones y escritos, no en una dirección periodística que las fuentes especializadas no le atribuyen.

El pulso interno se intensificó a lo largo de 1811 y estalló el 11 de noviembre. Sectores armados de Getsemaní ocuparon puntos militares y acompañaron a dos comisionados: el abogado Ignacio Muñoz y el sacerdote Nicolás Omaña. García de Toledo objetó que los miembros provisionales de la Junta no tenían competencia para declarar la independencia y propuso esperar a la asamblea constituyente prevista para enero. Finalmente cedió en una sesión marcada por presiones e insultos y firmó el Acta que declaró a la provincia «Estado libre, soberano e independiente» de España.

Cartagena se convirtió así en la primera provincia de la Nueva Granada en declarar su independencia absoluta. La oposición inicial y la firma final de García de Toledo están documentadas; lo que no puede darse por probado es un diseño íntimo y completo de la república que hubiera preferido. El episodio demuestra un desacuerdo sobre la competencia de la Junta y el momento de la declaración, seguido por una adhesión formal bajo intensa presión popular.

En 1811 publicó en la Imprenta del Consulado la Defensa de mi conducta pública y privada, contra las calumnias de los autores de la conmoción del once y doce del presente mes. El impreso, acompañado de documentos justificativos, expone su propia versión de la crisis y debe leerse como una fuente de parte dentro de la disputa, no como prueba automática de todas las intenciones que después se le han atribuido.

Gobierno, guerra y represión: Mompox

La confrontación con Mompox no ocurrió después de la declaración del 11 de noviembre de 1811, sino antes: fue uno de los conflictos que atravesaron la formación del nuevo orden provincial. García de Toledo había defendido la subordinación de Mompox a Cartagena; la expedición salió en enero de 1811, después de terminar su primera presidencia de la Junta. Vincular aquel episodio directamente con su ejecución de 1816 confunde dos procesos separados por cinco años y por la Reconquista española.

Mompox había desconocido la autoridad de Cartagena y sostenía su propia aspiración autonomista dentro de la provincia. Sus vínculos con los Gutiérrez de Piñeres daban al conflicto una dimensión facciosa, pero también estaban en juego jurisdicción, comercio y control del río Magdalena. Para la Junta presidida por García de Toledo, la separación momposina fue un desafío político y territorial, no solo una maniobra de un «enemigo interno».

La respuesta fue militar. Tropas de Cartagena dirigidas por Antonio José de Ayos ocuparon Mompox en enero de 1811 y pusieron fin a su Junta Provincial independiente el día 23. La ocupación estuvo acompañada de destierros, confiscaciones, secuestro de bienes y reclutamientos forzosos. Esa evidencia permite hablar de una represión severa y de un antagonismo duradero, sin convertir todas sus consecuencias posteriores en una cadena causal única.

La expedición restableció temporalmente la autoridad de Cartagena, pero profundizó las divisiones entre la capital provincial y Mompox. Las expulsiones, incautaciones y levas ayudan a explicar el resentimiento contra la Junta y el toledismo. La documentación no permite medir a todos los opositores como «enemigos irreconciliables» ni calificar por sí sola la operación como causa decisiva de la caída de la república.

Una correspondencia de enero de 1812 documenta el vínculo político entre García de Toledo y Manuel del Castillo y Rada, quien más tarde sería ejecutado el mismo día que él. Esa comunicación permite hablar de coordinación y búsqueda de apoyos; no demuestra que Castillo fuera el «brazo armado natural» de García de Toledo ni autoriza a atribuir a ambos un temperamento idéntico.

La cuestión racial: el nudo del problema

La cuestión racial es central para comprender la revolución de Cartagena, pero exige distinguir documentos, acusaciones de adversarios e interpretaciones posteriores. La historiografía ha vinculado al toledismo con la defensa de privilegios patricios y con reservas ante la igualdad de negros y mulatos. La evidencia disponible permite sostener esa orientación general; no permite atribuir a García de Toledo, como confesión literal y uniforme, cada formulación polémica transmitida por sus adversarios.

Cartagena tenía una amplia población libre de color, presente en las milicias, los oficios y la vida portuaria. Esa composición alteró el campo político y dio a dirigentes como Pedro Romero capacidad de negociación y movilización. García de Toledo intentó preservar la autoridad patricia, pero también presidió en junio de 1810 la formación de los Voluntarios Patrióticos con Romero como coronel. La fórmula «contener, no incluir» describe una interpretación del toledismo, no toda la práctica comprobada del personaje.

Pero la historia lo desmintió incluso en el corto plazo. La independencia de Cartagena creó dinámicas que su facción no controló. El testigo realista Fernández de Santos, escribiendo tras la caída de la ciudad, señalaba que tras un año de independencia habría sido extremadamente difícil reconvertir a los cartageneros al bando realista porque estaban "encantados con promesas de felicidad y un igualitarismo frenético". La retórica que García de Toledo había querido neutralizar se había vuelto sentido común popular. Más tarde, cuando la República se reorganizó tras la Independencia definitiva, hombres como Mauricio José Romero —pardo, hijo de un mulato cubano avecindado en Cartagena— llegarían a ocupar posiciones de la mayor visibilidad institucional: Romero sería vicepresidente de la Convención Constituyente que erigió el Estado de la Nueva Granada en 1832. La transformación fue gradual, pero fue real, y siguió una dirección exactamente contraria a la que el toledismo había intentado imponer.

La movilización de los pardos y el lenguaje republicano de igualdad abrieron espacios que las élites no controlaron por completo. El toledismo se opuso a parte de esa transformación, aunque también formó alianzas populares coyunturales. Cuando llegó Morillo, Cartagena estaba dividida y exhausta; esas fracturas internas importaron, pero su caída también dependió del asedio, el hambre, la enfermedad y la superioridad militar realista. No puede atribuirse principalmente a una sola incapacidad de García de Toledo.

El sitio, la caída, el cadalso

En febrero de 1815 partió de Cádiz una gran expedición al mando de Pablo Morillo, destinada a restablecer el dominio español en Venezuela y la Nueva Granada. La flota zarpó el 17 de febrero y llegó al Caribe en abril. Cartagena, puerto fortificado y punto estratégico de comunicación, se convirtió en uno de sus objetivos principales. La magnitud de la expedición está bien documentada, pero no justifica el superlativo de que fuera la mayor enviada jamás por España a América.

El asedio realista se prolongó durante algo más de tres meses. Antes de la llegada de Morillo, las fuerzas de Simón Bolívar habían cercado Cartagena en 1815 durante su enfrentamiento con Manuel del Castillo y Rada y con el gobierno local. No fueron dos sitios interiores sucesivos, uno de Castillo y otro de Bolívar: Castillo estaba dentro de la plaza y se opuso al mando de Bolívar. A ese conflicto se sumaban divisiones facciosas y dificultades militares que habían debilitado a la república.

Los testimonios de la caída describen cadáveres, hambre, enfermedad y una ciudad devastada. Las cifras varían: Francisco de Montalvo habló de más de dos mil muertos por hambre y peste, mientras Gabriel de Torres calculó tres mil; un estudio demográfico estima 18.708 habitantes en 1815 y advierte que esas cuentas no incluyen todas las bajas, evacuaciones y huidas. No hay base para presentar 3.125 muertos y 3.000 enfermos como pérdidas españolas del sitio. Las tropas realistas ocuparon Cartagena el 6 de diciembre de 1815.

Tomada la ciudad, empezó la maquinaria represiva. Morillo instaló en los territorios reconquistados —Cartagena primero, Santa Fe después— el Consejo de Purificación, la Junta de Secuestros y los consejos de guerra para procesar a los patriotas. La Junta de Secuestros confiscaba bienes y propiedades de los insurgentes; sus ingresos financiaban, en parte, el propio esfuerzo bélico realista. Era una economía de guerra que hacía de los patriotas capturados una fuente material —además de simbólica— para su verdugo.

El cabildo de Cartagena presentó una solicitud a Francisco de Montalvo por la suerte de los prisioneros, pero los juicios y las ejecuciones continuaron. El consejo de guerra del 19 de febrero de 1816 condenó a muerte a nueve dirigentes: García de Toledo, Manuel del Castillo y Rada, Antonio José de Ayos, Martín Amador, Pantaleón Germán Ribón, José María Portocarrero, Santiago Stuart, Manuel Anguiano y Miguel Díaz Granados. El resumen documental conservado por el Museo Histórico de Cartagena distingue condena a la horca para García de Toledo y varios compañeros y muerte por armas para Anguiano. Todos fueron ejecutados el 24 de febrero en la Ciénaga de la Matuna, junto a la bahía de las Ánimas; la memoria posterior los reunió como los nueve mártires y con frecuencia llamó «fusilamiento» al episodio.

Las ejecuciones de Cartagena se sumaron a las que las autoridades de la Reconquista realizaron después en Santafé contra Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell y otros dirigentes. Los métodos no fueron uniformes: Carbonell, por ejemplo, murió en la horca. La represión eliminó a numerosos cuadros de la primera generación revolucionaria y alimentó una memoria patriótica de martirio. Su efecto político fue importante, pero la evidencia conservada no permite afirmar que las noticias de esas muertes produjeran por sí mismas apoyo monetario y logístico externo para la independencia.

García de Toledo murió el 24 de febrero de 1816, trece días después de cumplir cuarenta y siete años. La Reconquista cerró por la fuerza su trayectoria política y transformó al dirigente faccioso en figura de la memoria patriótica cartagenera.

La red

Su biografía se entiende mejor como parte de una red cambiante. Mantuvo correspondencia política con Manuel del Castillo y Rada y defendió el sometimiento de Mompox antes de la expedición dirigida por Antonio José de Ayos. En 1810 colaboró con Pedro Romero en la organización de los Voluntarios Patrióticos. No compartió la dirección de El Argos Americano con José Fernández Madrid: los responsables del periódico fueron Fernández Madrid y Manuel Rodríguez Torices. Las relaciones documentadas no permiten convertir a todos estos actores en subordinados de una sola facción estable.

Gabriel, Germán y Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres estuvieron entre sus principales adversarios en Cartagena y Mompox. La diferencia no puede resumirse como una disputa generacional entre familias idénticas que habían leído los mismos libros. Las alianzas sociales, las rivalidades territoriales, la autoridad de la Junta, el ritmo de la ruptura con España y la participación popular formaron un conflicto más amplio y cambiante.

Otros actores ocuparon posiciones distintas, no una simple escala de antagonistas. El comisionado regio Antonio Villavicencio facilitó en 1810 una salida negociada a la crisis con el gobernador; Antonio Nariño defendió desde Santafé un proyecto centralista rival del federalismo cartagenero; Bolívar chocó con Manuel del Castillo y con las autoridades de Cartagena en 1815; y Morillo dirigió la expedición que reconquistó la plaza. Cartagena, Getsemaní, Mompox y Santafé conectan esos conflictos, pero cada relación tuvo una coyuntura propia.

La huella

Del García de Toledo político sobreviven la Defensa impresa en Cartagena en 1811, correspondencia y otros documentos reunidos en archivos y compilaciones. Esas fuentes deben contrastarse con testimonios adversarios y con la historiografía posterior. Alfonso Múnera y otros investigadores han usado el conflicto toledista-piñerista para estudiar la relación entre independencia, élites y movilización racial. La tradición conmemorativa, por su parte, lo incorporó al conjunto de los nueve mártires y tendió a dejar en segundo plano las disputas de la primera república.

Esa doble condición —dirigente de la independencia cartagenera y símbolo póstumo del martirio— explica la ambigüedad de su memoria. La tradición patriótica destacó al firmante y a la víctima de la Reconquista. La historiografía reciente ha reincorporado la cuestión racial, la movilización popular y la lucha entre facciones. Ese enfoque permite examinar críticamente al toledismo, aunque no autoriza a cargar sobre García de Toledo una responsabilidad individual y mensurable por el agotamiento militar de Cartagena.

Ninguna de las dos imágenes es completa por separado. García de Toledo fue un jurista patricio que presidió la Junta, participó en alianzas con sectores populares, se opuso al procedimiento inmediato del 11 de noviembre y terminó firmando el Acta bajo presión. También defendió el sometimiento militar de la autonomía de Mompox. Su vida muestra que la Independencia neogranadina no fue un bloque uniforme de patriotas contra realistas, sino un tejido de facciones y coaliciones. Murió con Ayos, Castillo y los demás condenados el 24 de febrero de 1816; la documentación disponible no permite describir todas esas muertes como producidas por el mismo paredón y las mismas balas.

Queda, doscientos años después, la figura de un patricio que quiso conducir una revolución cuyo alcance no controló por completo. La conmemoración privilegió al mártir; la investigación histórica devuelve al presidente de Junta, al adversario de Mompox, al aliado coyuntural de Pedro Romero y al firmante reticente del Acta. Entender esa distancia ayuda a contar la Independencia como un proceso con alianzas, conflictos sociales y decisiones cambiantes, no como una galería de héroes sin contradicciones.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

19 documentos · 29 fragmentos
01Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Páginas 306, 3132 citas
[1]

:–). . Barcena contra Sáenz, in Colombia, AHNC, CO, NE, tomo , , fols. , v–, . . Mendinueta to Alvarez,  May , in Spain, AGI, Estado , no. , fol. ; Munive to Zejudo,  April , in Spain, AGS, Guerra , exp. , fols. –. . Mendinueta to Alvarez,  May , in…

p. 306
[16]

interceptada, embarcaciones apresadas y decla- raciones recibidas por el capitán del corsario particular titulado ‘Nuestra Señora de la Luz,’’’  February , in [Corrales], Documentos, :–. . McKinley, Pre-Revolutionary Caracas, –. . Montalvo, ‘‘Instrucción,’’ ; Sourdis, Cartagena, –. .…

p. 313
02Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Páginas 306, 3132 citas
[2]

:–). . Barcena contra Sáenz, in Colombia, AHNC, CO, NE, tomo , , fols. , v–, . . Mendinueta to Alvarez,  May , in Spain, AGI, Estado , no. , fol. ; Munive to Zejudo,  April , in Spain, AGS, Guerra , exp. , fols. –. . Mendinueta to Alvarez,  May , in…

p. 306
[17]

interceptada, embarcaciones apresadas y decla- raciones recibidas por el capitán del corsario particular titulado ‘Nuestra Señora de la Luz,’’’  February , in [Corrales], Documentos, :–. . McKinley, Pre-Revolutionary Caracas, –. . Montalvo, ‘‘Instrucción,’’ ; Sourdis, Cartagena, –. .…

p. 313
03Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · Páginas 84, 88, 1833 citas
[3]

possibilities that did not have clear limits. Would the crowd become a legitimate actor that influenced local politics? Or would crowd actions be delegitimized as anarchic and demagogic, at odds with ordered and legal society? These conflicts began to divide Cartagena's patriots into the two distinct camPs mentioned…

p. 84
[7]

This said, it is possible to get a sense of the enormous transformations in political language and behavior that charactcrized Cartagena's early republican life, in particular the impres' sion among contemporaries that they were experiencing ln epochal change that would transform local politics and society. According…

p. 88
[29]

Frencb Raolution. 4.-Fo, the rheto.ical use ofthe sovereign people as an actor' see Guerra, Modernidad e independenctas, 35r. i. "Itrr..t..iott.s que deber6 observarse en las elecciones parroquiales' en las de partido y en las capitulares, para el nombramiento de diputados en la supremaJunta de ia provincia de…

p. 183
04Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 651 cita
[4]

forzado de la población indígena, la mano de obra esclavizada —importada de África— se convirtió en fuerza de trabajo cada vez más numerosa, conviviendo con formas de trabajo asalariado 20. La combinación de ingresos procedentes de pro - piedades urbanas, propiedades agrarias, minas, obrajes, la incursión en…

p. 65
05Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Página 4501 cita
[5]

política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…

p. 450
06La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 66, 832 citas
[6]

los que expresara con claridad su pensamiento político y, sin embargo, expuse suficientemente lo que pensaban de él y de sus ideas varios de los dirigentes del partido de las élites cartageneras, algunos poderosos comerciantes y altos funcionarios. Y también mostré cómo coincidían con las opiniones de un personaje que…

p. 66
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regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…

p. 83
07Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Páginas 17, 21, 283 citas
[8]

frente al cabildo renové los brios con que los pifieristas atacaban en la ya tempestuosa sesi6n, reforzados ahora con la irrupcién en la sala del doctor Ignacio Mujioz y el presbitero Omaha, quienes, como «co- misionados del pueblo», subieron desde la plaza para exponer sus exigencias, que eran las siguien- tes:…

p. 21
[15]

inmediato su rebeldia, para lo cual organiz6 una expedicion militar al mando del doctor Antonio José de Ayos. Tras algunos combates, el doctor Ayos tomo Mom- Pos e inicié una fuerte represién contra los cabe- cillas del movimiento. Muchos de los ciudadanos mas prestantes tuvieron que huir, encabezados por el doctor…

p. 17
[24]

dia a los nativos lares. Como es de suponer, cuando finalmente el ge- neral Morillo y sus tropas penetraron en la ciudad, 859 lo que encontraron fue el mas macabro de los es- pectaculos: cadaveres, ruina, miseria, muerte por todas partes. Don Lino de Pombo, testigo presencial del asedio, y otros coeténeos, como el…

p. 28
08Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 321 cita
[9]

dedica en espe- cial a las actividades literarias. Esto le facilitó tener vínculos con los granadinos que alimenta- ban aspiraciones independentistas, sobre todo en la Tertulia del Buen Gusto. También tuvo oportunidad de practicar el periodismo político, tan común en la época: participó en la redacción del Semanario…

p. 32
09Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 831 cita
[10]

acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…

p. 83
10Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2471 cita
[11]

a los gobiernos de la Península, más injusta, más tiránica y opresiva ha sido la de estos contra nosotros. “Declaramos solemnemente, a la faz de todo el mundo, que la provincia de Cartagena de Indias es desde hoy, de hecho y por derecho, Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión,…

p. 247
11¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Páginas 50, 512 citas
[12]

a establecer en el país un Estado de derecho: la separación de poderes, un ejercicio transitorio del gobierno, la titularidad del poder cedida al pueblo y la consagración de estos principios en una constitu ción. Esas posturas dividieron a los grupos dominantes de cada provincia de la Nueva Granada: los Gobiernos de…

p. 50
[22]

biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…

p. 51
12La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Páginas 152, 2042 citas
[13]

de la Independencia. Bogotá: I/M, 2000, p. 25. 22 Sosa Abella, Guillermo. Representación e independencia 1810-1816. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2006, pp. 139-144. 23 Caballero, Diario de la Independencia..., p. 26. 24 Diario Político de Santafé, n.º 24, tomo 1, 24 de noviembre de 1810. La…

p. 152
[21]

la calificación de los representantes fue transferida a las cámaras provin- ciales. El Gobierno creaba una junta especial cuando se trataba de la calificación de los diputados a la convención constituyente, Los ciudadanos activos de las primeras repúblicas: los padres de familia libres de todos los colores La sociedad…

p. 204
13Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1031 cita
[14]

ó n. Para formar un gobierno com ú n, si la soberan í a resid í a en el pueblo, ¿ sus representantes deb í an ser los “ cabildos ” o diputados elegidos por los vecinos?, ¿ la representaci ó n de los cabildos deb í a ser igual o proporcional a la poblaci ó n? Si el pueblo estaba formado por los ciudadanos (o vecinos) y…

p. 103
14Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1811 cita
[18]

"evitar toda efusión de sangre" y proceder a la pri- sión de los cabecillas ' 'por los medios más suaves''. Así ocurrió el 3 de abril en la noche, al caer la tropa por sor- presa sobre Jegua y agarrar a 23 incriminados. Fueron esposa- dos y llevados a la Villa, entre ellos Juan Pablo Cortés y Jacinta y Petrona…

p. 181
15Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 3491 cita
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a los pardos indica que en esta provincia los obstáculos sociales a la incorporación inmediata de los pardos al cuerpo ciudadano fue menor que en otras de fuerte presencia de negros esclavos, como Popayán. Mauricio José Romero —diputado por la provincia de Cartagena ante la Conven - ción Constituyente de 1832 que…

p. 349
16Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 1771 cita
[23]

de Gran Bretaña a la expedición española en contra de Buenos Aires, sostenía que 177 esto se debía a que los británicos tenían importantes intereses comerciales allí, sobre estas bases concluía que era posible que los españoles concentrasen su ataque en contra de Cartagena. Cua'esquiera que hayan sido las razones de…

p. 177
17Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Páginas 57, 612 citas
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conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…

p. 61
[27]

Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…

p. 57
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1201 cita
[26]

parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…

p. 120
19Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 641 cita
[28]

Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…

p. 64