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Biografía

José Ignacio de Márquez

Nueva Granada

1793–1880

17 min de lectura23 documentos
Nacimiento9 de septiembre de 1793, Ramiriquí
Fallecimiento21 de marzo de 1880, Bogotá
RolesJurista · Secretario de Hacienda (1831)
Lugar principalColombia
Período históricoNueva Granada1831–1862
03

La biografía

Presidente de la Nueva Granada entre 1837 y 1841, José Ignacio de Márquez Barreto fue el jurista boyacense que pasó del santanderismo civilista a un gobierno apoyado por ministeriales, liberales moderados y antiguos bolivarianos. Bajo su administración comenzó la Guerra de los Supremos, la primera guerra civil de alcance nacional de la república. El conflicto aceleró la reagrupación de sectores políticos que contribuirían, junto con otros procesos de la década siguiente, a la formación de los partidos Conservador y Liberal. Su proyecto conciliador coincidió así con una fractura duradera, pero no la produjo por sí solo.

02

Línea de vida

  1. 1793

    Nacimiento en Ramiriquí, Boyacá

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    Nació en Ramiriquí, en el altiplano boyacense, región de curas y letrados ligada por el camino real a Tunja y a Santafé, que daría buena parte de la clase política civilista de las primeras décadas republicanas.

  2. 1832

    Vicepresidente y encargado del Poder Ejecutivo

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    Márquez fue secretario de Hacienda en 1831 bajo Domingo Caycedo. El 9 de marzo de 1832 el Congreso lo eligió vicepresidente y ejerció el Poder Ejecutivo del 10 de marzo al 7 de octubre mientras Francisco de Paula Santander regresaba del exterior.

  3. 1837

    Elección y asunción de la presidencia de la Nueva Granada

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    Santander apoyó a José María Obando y Vicente Azuero encabezó una tercera candidatura importante. Como ningún candidato obtuvo la mayoría requerida, el Congreso escogió entre los tres más votados y eligió a Márquez, quien tomó posesión el 1 de abril de 1837. Santander aceptó el procedimiento pese a su oposición política.

  4. 1838

    Elecciones legislativas y reagrupación política

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    No hubo censo nacional durante su cuatrienio: los levantamientos oficiales más próximos fueron los de 1835 y 1843. En las elecciones legislativas de 1838 compitieron ministeriales, liberales y la Sociedad Católica como fuerzas distinguibles, aunque sus límites y alianzas variaron según la provincia.

  5. 1839

    Ley de supresión de conventos en Pasto y estallido de la guerra

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    La aplicación en Pasto de la ley de 1821 se ratificó mediante disposiciones del 27 de mayo y el 6 de junio de 1839 y afectó a San Francisco, San Agustín, La Merced y Santo Domingo. Francisco de la Villota canalizó la protesta local. Esta Guerra de los Conventillos precedió a la generalización regional de la Guerra de los Supremos desde 1840.

  6. 1840

    Escalada de la Guerra de los Supremos: alzamiento de Obando

    Leer contexto

    El 26 de enero de 1840 José María Obando se alzó con Juan Gregorio Sarria y amenazó Popayán; luego negoció y se sometió a prisión. Escapó el 6 de julio y diez días más tarde se proclamó Supremo Director de la guerra. Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera encabezaron campañas gubernamentales mientras la rebelión se extendía por varias provincias.

  7. 1841

    Fin del mandato presidencial en medio de la guerra

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    Márquez dejó la presidencia el 2 de mayo de 1841 mientras persistían focos de guerra y la pacificación continuaba bajo Pedro Alcántara Herrán. El conflicto contribuyó a reordenar alianzas entre ministeriales, antiguos bolivarianos y sectores liberales, pero fue sólo uno de varios antecedentes de los partidos formalizados programáticamente en 1848-1849.

Semblanza de un civilista

Márquez pertenece a esa generación de juristas provincianos que hicieron la República después de la Independencia. No fue un caudillo ni un militar; nunca comandó tropas ni fundó ciudades. Su instrumento fue el código, su tribuna el Congreso, su método la deliberación. Cuando accedió a la presidencia en 1837, encarnaba lo que dentro del bloque ministerial se llamaba con precisión "moderado civilista": partidario del gobierno, pero refractario al sectarismo religioso de los "fanáticos" y a la agitación bolivariana de corte pretoriano. Compartía esa sensibilidad con figuras como José Manuel Restrepo y Luis Pombo, y prefiguraba el estilo político que años después encarnarían, ya dentro del conservatismo consolidado, hombres como Rufino Cuervo: tolerantes en materia religiosa, cautelosos en las reformas, empeñados en transformar la vida nacional sin romper con la tradición.

Márquez llegó a la presidencia después de una elección en la que ningún candidato obtuvo la mayoría requerida y el Congreso escogió entre José Ignacio de Márquez, José María Obando y Vicente Azuero; Santander aceptó la decisión pese a oponérsele. La Casa de Nariño no era entonces sede presidencial: sólo empezó a serlo en 1908. La pérdida de control territorial durante la guerra tampoco puede explicarse por un rasgo de temperamento. Confluyeron la protesta religiosa de Pasto, disputas regionales y caudillistas, debilidad fiscal y militar del Estado y conflictos políticos y sociales diferentes según la provincia.

Orígenes boyacenses y formación jurídica

Márquez nació en Ramiriquí, en el altiplano boyacense, el 9 de septiembre de 1793. Su Boyacá natal era ya entonces una región de curas, letrados y tierras de vocación agraria, ligada por el camino real a Tunja y a Santafé; de allí saldría buena parte de la clase política civilista que dio forma al aparato republicano en las primeras décadas. Se formó en el derecho, y esa formación —más que su origen provinciano— definió su lugar en la vida pública: los juristas fueron, en la Nueva Granada temprana, la casta administrativa por excelencia, la que redactaba constituciones, dictaba códigos y ocupaba las secretarías de despacho.

La disolución de la Gran Colombia en 1830, coincidente con la muerte de Simón Bolívar en diciembre de ese año, abrió el escenario en que Márquez haría carrera. Venezuela y Ecuador se separaron; la Ley Fundamental del 17 de noviembre de 1831 creó el Estado de la Nueva Granada y la Constitución de 1832 organizó su régimen. Esta carta estructuró el territorio en provincias dotadas de cámaras provinciales, definió un ejecutivo limitado y un Congreso fuerte, y estableció el deber del gobierno de proteger a los granadinos en el ejercicio de la Religión Católica, Apostólica y Romana. No ratificó de manera expresa una prohibición del culto público de otras religiones. La relación entre Estado e Iglesia seguiría siendo, sin embargo, un campo decisivo de conflicto.

Bajo esa constitución, Francisco de Paula Santander fue nombrado presidente. Venía del corazón mismo del proyecto originario: había sido vicepresidente en la etapa gran-colombiana, y su figura condensaba el legalismo civilista contra el que Bolívar había chocado desde 1826. En las elecciones para su presidencia, provincias enteras votaron por él en bloque: Riohacha lo eligió por unanimidad con sus once electores, Santa Marta lo respaldó de modo casi unánime en cuatro de cinco asambleas cantonales, y en Popayán —tierra de los Mosquera— siete de las once asambleas cantonales votaron por él sin fisuras. Márquez ya había ocupado la Secretaría de Hacienda en 1831, durante el gobierno encargado de Domingo Caycedo, no durante el cuatrienio de Santander. En marzo de 1832 el Congreso lo eligió vicepresidente y Márquez ejerció el Poder Ejecutivo del 10 de marzo al 7 de octubre, mientras Santander regresaba del exterior. Su exposición de Hacienda de 1831 defendió la contención del gasto y el equilibrio fiscal, además de medidas de fomento y protección económica. Esas posiciones pertenecen a un documento y una coyuntura precisos, no a una secretaría ejercida bajo Santander.

La pugna con el bolivarianismo y el bloque ministerial

Para entender por qué Márquez fue presidente hay que entender el conflicto que estructuraba la política neogranadina desde antes de la refundación. La pugna entre santanderistas y bolivarianos había estallado en 1826, cuando Bolívar promovió un proyecto constitucional inspirado en la Carta boliviana: presidencialismo vitalicio, poderes casi monárquicos, un ejecutivo que se acercaba peligrosamente al modelo autoritario. Los santanderistas, apegados a la Constitución de Cúcuta de 1821, vieron en ese proyecto la negación misma del republicanismo liberal. La Convención de Ocaña de 1828, convocada para saldar la disputa, terminó en fracaso: los bolivarianos se retiraron, los santanderistas se declararon sujetos a la Constitución de 1821, y el país quedó partido en dos bloques cuyas resonancias sobrevivieron a la muerte de Bolívar y a la disolución del proyecto gran-colombiano.

En el paisaje político de la Nueva Granada de los años treinta aparecieron denominaciones todavía inestables. Los ministeriales apoyaban al gobierno y los liberales agrupaban buena parte de la oposición santanderista, pero las elecciones de 1838 también mostraron a la Sociedad Católica como una fuerza distinguible de ambos. Algunas interpretaciones posteriores integraron a sus promotores dentro de un sector ministerial clerical; otras subrayan su competencia electoral separada. A nivel local y regional —particularmente en la costa— las facciones respondían además a lealtades personales y económicas más que a fidelidades partidistas formales. En Mompox, en 1840, el enfrentamiento entre un ministerial como Ribón y un oposicionista liberal como Martínez Troncoso se explicaba menos por doctrina que por gamonalismo.

Márquez había sido colaborador de Santander, pero su distanciamiento se hizo visible antes de la sucesión de 1837. Santander apoyó a José María Obando, mientras Vicente Azuero encabezó una tercera candidatura importante. Como ninguno obtuvo la mayoría exigida, el Congreso debía escoger entre los tres más votados y eligió a Márquez. Santander rechazó propuestas de desconocer el procedimiento y aceptó la transferencia. La sucesión mostró la capacidad de esas instituciones para tramitar una disputa severa, aunque la elección estuvo acompañada por impugnaciones sobre la candidatura de quien había ejercido la vicepresidencia.

Márquez asumió en 1837 y, con él, la moderación civilista pasó del papel al gobierno.

La presidencia (1837-1841): gobierno, coalición y censo

En el poder, Márquez actuó como su temperamento lo predecía. Se apoyó en los ministeriales y procedió a compartir el ejecutivo con la facción bolivariana, un gesto de reconciliación que interpretaba como cierre del cisma de Ocaña y que Santander leyó como capitulación. La oposición del ex presidente y de los liberales más intransigentes se hizo, desde el primer día, abierta. Pero el gobierno tenía margen: contaba con el Congreso, con la Iglesia, con los notables provinciales, y sobre todo con la legitimidad institucional que le había dado la transferencia pacífica del poder.

No se levantó un censo nacional durante el cuatrienio de Márquez. El censo oficial de 1835, anterior a su presidencia, registró 1.686.038 habitantes y dejó por fuera de ese total a 111.130 indígenas y 38.840 personas esclavizadas; el siguiente censo fue el de 1843, ya bajo Herrán. Esas exclusiones impiden usar una sola cifra como población completa del país, aunque las series sí muestran una sociedad de menos de dos millones de personas, dispersa en una geografía montañosa y con fuertes lealtades provinciales o regionales. La identidad nacional era una aspiración de las élites bogotanas, no una realidad social. En Pasto se era pastuso antes que granadino; en Cartagena, cartagenero; en Popayán, payanés y —muchas veces— mosquerista, en referencia a la familia local que dio a la Nueva Granada varios de sus políticos y militares más notables.

Ese regionalismo estructural se combinaba con dos debilidades del Estado. Primera, la debilidad fiscal, sobre la que el propio Márquez había teorizado como secretario de Hacienda: los ingresos apenas alcanzaban para lo indispensable, y el gasto militar era imposible de sostener sin recursos extraordinarios. Segunda, la debilidad institucional frente a la Iglesia: mientras la autoridad eclesiástica era casi universalmente aceptada por el pueblo, los nuevos gobernantes republicanos eran percibidos como distantes, ajenos, provisionales. En cualquier choque con el clero, el Estado neogranadino jugaba con desventaja.

Estas condiciones —regionalismo, debilidad fiscal, primacía eclesiástica— formaron el terreno sobre el cual Márquez tomó, en mayo de 1839, la decisión que le costaría el país.

La ley de conventos y el estallido en Pasto

La supresión de los conventos menores de San Francisco, San Agustín, La Merced y Santo Domingo en Pasto se apoyó en una ley de 1821 aplicable a comunidades con menos de ocho religiosos. Pasto había quedado exceptuado en 1827, y la aplicación se ratificó mediante disposiciones del 27 de mayo y el 6 de junio de 1839. Sus bienes y rentas debían destinarse a educación y a las misiones de Mocoa. La historiografía no es unánime sobre el papel de la jerarquía: algunas fuentes registran anuencia del obispo de Popayán y otras describen intereses o posiciones más ambiguos. Por eso no puede presentarse como una solicitud eclesiástica inequívoca ni como una operación meramente técnica.

Pero desde Pasto la ley se vio distinta. Pasto era, y sería durante décadas, uno de los reductos católicos más devotos y regionalistas del país. La ciudad había resistido con las armas durante la Independencia, había apoyado la causa realista hasta el final, y había mantenido después una relación tensa con el gobierno central. Un cura local estimuló la reacción popular, y la ejecución de la ley se convirtió de inmediato en el detonante de un levantamiento. Los pastusos reaccionaron de modo exactamente contrario a los propósitos pacifistas del gobierno.

Conviene distinguir dos escalas relacionadas. La Guerra de los Conventillos designa el levantamiento local iniciado en Pasto en 1839 contra la supresión de las casas religiosas. La Guerra de los Supremos fue la generalización posterior, sobre todo desde 1840, cuando jefes de distintas provincias asumieron el título de "supremo" y articularon rebeliones contra el gobierno central. Los motivos variaron entre religión, autonomías regionales, rivalidades políticas, redes familiares y lealtades caudillistas; no formaron una sola guerra de curas por debajo y caciques por encima.

La Guerra de los Supremos: alcance, actores y reclamos

Lo que empezó en Pasto se extendió a otras regiones entre 1840 y 1842. El 26 de enero de 1840 José María Obando se alzó junto con Juan Gregorio Sarria y amenazó Popayán, pero después negoció con Pedro Alcántara Herrán y aceptó someterse a prisión. Escapó el 6 de julio y diez días más tarde se proclamó Supremo Director de la guerra, etapa que contribuyó a su generalización. Obando había sido candidato presidencial con el respaldo de Santander y enfrentaba la reactivación del expediente por el asesinato de Antonio José de Sucre tras las declaraciones de José Erazo. Ese proceso judicial fue un factor inmediato de su conducta, sin resolver aquí la responsabilidad controvertida de Obando en el crimen.

Contra los "supremos" combatieron por el gobierno los generales Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera, dos figuras que después serían presidentes de la república y que en ese momento representaban el ala militar del bloque ministerial. Sus campañas fueron largas, costosas y dispersas: la guerra no tenía un frente, sino muchos, y la Nueva Granada carecía del aparato logístico para librarla con rapidez. Santander se opuso a la revuelta antes de morir en mayo de 1840, pese a su rivalidad con Márquez. José Hilario López tampoco se sumó al levantamiento y fuentes posteriores destacaron su defensa del orden constitucional; no hay base suficiente en esta revisión para atribuirle una mediación definida. La participación de dirigentes liberales varió por región y momento, por lo que tampoco puede cuantificarse como la mayoría de los seguidores personales de Santander.

Los reclamos de los "supremos" fueron heterogéneos y no constituyeron un programa nacional único. Algunas jefaturas invocaron federalismo y autonomía provincial; otras movilizaron religión, rivalidades locales o lealtades personales. Hubo además participación popular voluntaria y forzada. En el Cauca, por ejemplo, Obando prometió libertad y derechos sobre la producción y comercio de aguardiente a personas esclavizadas que se incorporaran a sus fuerzas. Ese caso demuestra una dimensión social concreta, pero no autoriza a atribuir a todos los supremos una misma reivindicación de trabajadores y esclavos.

La coalición con los bolivarianos y el nacimiento del bipartidismo

La guerra aceleró una reagrupación política, pero no consumó por sí sola el origen definitivo de los partidos Conservador y Liberal. Frente a los "supremos", el gobierno dependió de una coalición de ministeriales, liberales moderados y antiguos bolivarianos, y de generales como Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera. Esa colaboración fue una necesidad militar y uno de los antecedentes del alineamiento posterior, no una fusión partidista ya concluida.

La Guerra de los Supremos figura en la historiografía como uno de varios antecedentes de los partidos: acercó a sectores ministeriales y antiguos bolivarianos y enfrentó al gobierno con jefaturas entre las que hubo dirigentes liberales. No produjo, sin embargo, dos campos idénticos a los partidos posteriores, ni estos fueron una herencia directa y lineal de Bolívar y Santander. Sus identidades, organizaciones y programas se definieron mediante conflictos y alianzas sucesivos, con hitos explícitos en 1848 y 1849.

Una fuente conservadora tardía, el periódico La Civilización de 1849, atribuyó los actos violentos del partido opositor al general Obando, y los del partido gobernante a Santander y sus compañeros, en una narrativa que cargaba negativamente el legado del bando liberal. El detalle es útil no como verdad histórica sino como síntoma: en 1849 ya había un "partido gobernante" y un "partido opositor" con memorias enfrentadas, y la Guerra de los Supremos aparecía como el episodio fundacional de esa enemistad.

Estado, Iglesia y confesionalismo constitucional

La relación entre Estado e Iglesia fue una de las tensiones de la Guerra de los Supremos, pero no toda reforma eclesiástica produjo necesariamente un conflicto armado. La Constitución de 1832 ordenó proteger a los granadinos en el ejercicio de la religión católica. La de 1843 repitió esa protección y añadió que la católica era la única religión cuyo culto sostenía y mantenía la República; no la declaró literalmente "religión de la República" ni formuló en esos artículos una prohibición general de otros cultos. Existía un orden privilegiado para el catolicismo, cuya aplicación y alcance fueron objeto de disputa política y jurídica.

Y sin embargo, dentro de las élites republicanas coexistían dos actitudes hacia la Iglesia. Un sector percibía su poderío —económico, político, cultural— como un peligro, y emprendió acciones para controlarlo, limitarlo y reducirlo, especialmente en sus dimensiones materiales. Otro sector, muchas veces mayoritario en el Congreso, defendía el vínculo Estado-Iglesia como cimiento del orden social. Y dentro del clero mismo la reacción no era uniforme: hubo miembros del clero que apoyaron activamente las medidas reformistas y actuaron en las filas de los reformadores, del mismo modo que las reformas borbónicas del siglo anterior habían encontrado clérigos afines pese a haber desconocido, en general, la función social de la Iglesia en América.

Ese abanico interno explica la aparente contradicción de mayo de 1839: la ley que suprimía los conventos de Pasto no era una imposición estatal contra la Iglesia; había sido pedida, en parte, por la propia jerarquía. Pero en Pasto, la lectura popular fue distinta, y esa lectura popular pesó más que cualquier documento eclesiástico. El pueblo obedecía al cura del pueblo, no al obispo lejano; y el cura del pueblo agitó en contra. La debilidad del Estado quedó al descubierto: podía aprobar leyes, pero no podía imponer su interpretación autorizada en las plazas donde otras autoridades, más cercanas y más queridas, decían lo contrario.

El 5 de mayo de 1853 Rufino Cuervo hizo circular la Exposición Católica, cuyos suscriptores se comprometían a sostener el culto, procurar la revocación de medidas contrarias a la Iglesia y negar apoyo a partidos hostiles a sus intereses. El documento respondió de manera inmediata a las reformas eclesiásticas emprendidas desde 1850, más de una década después de los Conventillos. Puede leerse dentro de una historia larga de movilización católica, pero no como consecuencia directa y exclusiva de la guerra bajo Márquez.

La red: nombres y lugares

Alrededor de Márquez se movía una red que conviene fijar. En el bloque ministerial, junto a él, estaban José Manuel Restrepo —historiador oficial de la revolución de la Independencia— y Luis Pombo, ambos representantes del civilismo moderado. En el ala militar del gobierno, los generales Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera, que sostuvieron la guerra y heredaron la presidencia. En la generación que empezaba a formarse alrededor del gobierno figuraban Mariano Ospina Rodríguez y, más tarde, Rufino Cuervo, cuya trayectoria como secretario de Hacienda en 1843 —proponiendo reducir el número de empleados públicos y superar la afición a la burocracia oficial— continuaría la línea de sobriedad administrativa que Márquez había defendido una década antes.

En el bloque opositor, Vicente Azuero encarnaba el liberalismo civilista de raíz santanderista, y José Antonio Vargas, Juan de Dios Aranzazu y Lorenzo María Lleras aparecían en distintos momentos como piezas del engranaje. Santander, sobre todos ellos, ejercía una influencia moral incluso desde fuera del gobierno, y su rechazo a apoyar la revuelta de 1839 —pese a oponerse a Márquez— fijó un límite ético que buena parte de sus seguidores no respetaron.

Geográficamente, Márquez gobernó una república cuyos puntos calientes ya estaban marcados: Bogotá como capital administrativa y Congreso; Boyacá y Tunja como reserva del civilismo jurídico; Pasto como bastión religioso y reducto de resistencia; Popayán como campo de batalla de los Mosquera y de la sublevación de Obando; Cartagena como puerto atlántico con dinámicas propias; y el naciente eje que se llamaría Santander —el nombre mismo diría, décadas después, cuánto pesaba la memoria del Hombre de las Leyes— como frontera y como escuela política.

La huella

Márquez dejó la presidencia el 2 de mayo de 1841, cuando persistían focos de guerra y la pacificación continuó bajo Pedro Alcántara Herrán. La Constitución de 1843 reforzó el Ejecutivo y el sostenimiento estatal del culto católico. Márquez murió en Bogotá el 21 de marzo de 1880, casi cuarenta años después de salir del poder: alcanzó a vivir las reformas de mediados de siglo, la abolición de la esclavitud, el federalismo y la Constitución de Rionegro. Murió antes de que la Regeneración cristalizara en la Constitución de 1886. También vio consolidarse los partidos Liberal y Conservador, sin que su gobierno pueda considerarse la matriz de todas las guerras civiles posteriores.

Su huella se puede leer en tres registros. El institucional: la sucesión de 1837 mostró que la Nueva Granada podía resolver en el Congreso una elección sin mayoría y transferir el poder entre adversarios. Santander aceptó el procedimiento, Márquez completó el periodo y fue sucedido por otro presidente elegido. Es un episodio relevante del legalismo republicano colombiano, pero no basta para afirmar una primacía frente a buena parte de Hispanoamérica sin una comparación sistemática.

El político: el gobierno de Márquez fue uno de los momentos en que se dividieron antiguos aliados del santanderismo y se acercaron ministeriales, liberales moderados y antiguos bolivarianos. La aplicación de las normas sobre conventos actuó como detonante del levantamiento pastuso, pero la guerra nacional tuvo jefaturas y causas adicionales. Esos procesos contribuyeron a la polarización que precedió a los partidos Liberal y Conservador; no permiten atribuir su origen a una sola coalición, ley o disposición personal de Márquez.

El doctrinario: encarnó un tipo político que sobreviviría en el conservatismo posterior. Cuando Rufino Cuervo, en 1849, aparezca como candidato presidencial conservador representando el "espíritu de transacción con el liberalismo", tolerante en materia religiosa, cauteloso en las reformas, empeñado en transformar sin ruptura, estará prolongando la línea que Márquez había trazado. Ese conservatismo civilista y transaccional coexistió siempre con un conservatismo más militante y clerical, y las tensiones internas entre ambos —así como los intentos minoritarios de incorporar el proteccionismo económico al programa, que quedaron sin efecto tras la ratificación del librecambismo posterior a 1854— continúan la genealogía de la que Márquez fue punto de partida.

Sobre su vida se escribió, en 1917, una biografía extensa: la Vida del doctor José Ignacio de Márquez, de Carlos Cuervo Márquez, publicada como volúmenes 17 y 18 de la Biblioteca de Historia Nacional en Bogotá. Es la fuente a la que la historiografía posterior ha vuelto para reconstruir el itinerario del boyacense; su tono, cercano y familiar por vínculo apellidal, ilustra hasta qué punto Márquez pasó a la memoria del conservatismo colombiano como un patriarca fundacional, un hombre a quien se le recordaba menos por la guerra que estalló bajo su mandato que por el estilo civilista que legó.

La ficha se cierra en la tensión entre el proyecto conciliador de Márquez y una presidencia atravesada por la guerra. Su gobierno aplicó normas vigentes, buscó acuerdos entre sectores antes enfrentados y dependió al final de una coalición militar para sostenerse. El caso ayuda a entender los límites del legalismo civilista frente a disputas regionales, religiosas y caudillistas, así como una etapa de la formación de los bandos del siglo XIX. No demuestra, por sí solo, que la buena fe de Márquez o su forma de gobernar haya originado el bipartidismo que vino después.

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

23 documentos · 28 fragmentos
01The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 2541 cita
[1]

govt.; father oficial mayor in viceregal govt.; uncle em- ployee in viceregal govt.; mother of notable patriot family Law, Universidad Central and San Bartolomé U.S., 1850-1852 Journalism of Government, revol. gov. of Gen. Mosquera, 1860 Clerk, Office of Pub- lic Credit, 1838- 1839; chief clerk, Dept. of Foreign Re-…

p. 254
02Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 3961 cita
[2]

en la lucha electoral que terminó con el 7 de marzo, el grupo de Cuervo —conservador— había insi- nuado algunas concesiones al proteccionismo 455. Más tarde, ciertos elementos, en su mayoría conservadores, quisieron fundar un «Partido Nacional». En su programa figuraba «En lo social… la protección a la industria…

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03Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Página 1241 cita
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producción, y a fomentar la industria en todos sus ramos, al paso que consultan a la prosperidad nacional, tienden al aumento de las rentas, a su buen manejo y a su exacta distribución. Es preciso, pues, a más de dar sabias instituciones, promo- ver la agricultura, las artes y el comercio, o más bien quitar los…

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04El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 4371 cita
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05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 2991 cita
[5]

Peru Founding of P á cora in new colonization zone, Antioquia Painter José Mar í a Espinosa creates portrait of Simón Bol í var 1829 Military uprising against Bol í var’s dictatorship Shipyard project, to build steamships Juan Garc í a del R í o writes Meditaciones Colombianas 1830 —Constitutional assembly…

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06Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 331 cita
[6]

Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…

p. 33
07Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 871 cita
[7]

se suprimieron los departamentos y el territorio quedo dividido en provincias, ratificadas por la Constituci6n de 1832, que fue la que instituy6 el ré- gimen provincial auténomo (articulo 156). A estas provincias pasaron, con el nombre de camara pro- vincial, las camaras de distrito de los extinguidos de- partamentos,…

p. 87
08Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Páginas 21, 2142 citas
[8]

religión Católica, Apostólica, Romano es lo res ligión de la República. Es un debor del gobierno, en ejercicio del patro- mato de la Iglesia colombiana, prote- gerda y no tolerar el culto público de ninguna otras, Adquirió asíel Estado un carácter confesional y de intole- rancia hacia cualquier culto que no fuera el…

p. 214
[18]

los gomemos del conflicto conocido como guerra de los Supre mos, contienda avil que, encendida enel sur del pals, alcanzó entre 1639 y 1841 relieve nacional: Se denominaba “supremos” a bos caudillos reghonales ones de Cubo e e firma debes igreuterans ¡e A Comneno fase Jedaría sl s de Som Mario, y Mgz Just Romera Samer…

p. 21
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 137, 1422 citas
[9]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

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[17]

Juanambú, el 30 de agosto. En Pasto ofreció un indulto a los que depusieran las armas y proclamó el decreto de supresión de los conventos. Sin embargo, las guerrillas que operaban entre Popayán y Pasto se sumaron a la revuelta. La pri- sión de uno de los jefes guerrilleros, José Erazo, sirvió para reactivar el caso…

p. 137
10Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 211 cita
[10]

así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…

p. 21
11Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 1041 cita
[11]

general Santander imprimieron una identidad de «grupo politico» a sus seguidores, quienes partici- paban en las elecciones como grupos coherentes. Esto nos revela que en los citados anos treinta del siglo xix, y principalmente en el ultimo lustro, ya existian partidos politicos, a los cuales se llam6 mi- nisteriales…

p. 104
12Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Páginas 46, 652 citas
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the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

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obvious than one would assume. And should onecould onecount all the outbreaks whose immediate aim was to overthrow only regional authorities? For purposes of discussion it nevertheless may be useful to present a l of rebellions directed against the national authorities, rebellions whose seriousnes varied widely but…

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13Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1191 cita
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of his term, Santander gave evidence of his legalistic bent by accepting the defeat of his chosen candidate and turning the presidency over to Jose Ignacio de Marquez Barreto (president, 1837^11), a former col- laborator whom he now opposed. Most of their differences were minor, but Santander objected to Marquez 's…

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14La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Páginas 451, 4542 citas
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de los principios 35 “Extracto de una carta del general José María Obando a un amigo suyo. Bogotá, junio 23 de 1836. Imprenta de Nicomedes Lora”. bnc, Fondo Pineda 470. Al final del impreso, aparece manuscrito el nombre de José Hilario López. Es presumible que López fuese quien La elección de la República 440…

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Santander, siete por José Ignacio Márquez y cuatro por José Joaquín Mosquera. En la provincia de Riohacha, los 11 electores que participaron en las elecciones votaron por Santander. En la provincia de Santa Marta, de las cinco asambleas cantonales reunidas, Santander fue elegido por unanimidad en cuatro, con la…

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15Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 641 cita
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nacional. Cuando Márquez desempeñaba la primera magistratura se hizo un censo poblacional, que dio 1.816.518 personas en el área de la Nueva Granada. Un hecho que tuvo marcado acento durante el cuatrienio del presidente Márquez fue la "gue- rra de los conventos", por haberse originado en una medida sobre algunos…

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16The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Página 2621 cita
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José Gregorio, 148 Monagas, José Tadeo, 147–8, 167 I N D E X 243 Monarchy, conspiracies in favor of, 32, 36, 39, 46–7, 54, 57, 78, 81, 98, 169, 173–6 Monkey, 93 Montevideo, 20 Montoya, Francisco, 27–30, 56, 89, 103, 116–18 Montoya, José Manuel, 56 Montoya, José María, 99, 103 Moore, Thomas, 59, 79, 81–2, 90, 93, 104…

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17Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 671 cita
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que provocó la revuelta conservadora. Como ya se señaló, en ambos partidos había grupos que rechazaban la violencia, por considerarla un método inadecuado. Por ejemplo, la revuelta de 1839 tuvo la oposición de Santander y contó con la “abstención” visible de José Hilario López, quien trató de ser un mediador. Los…

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18Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1361 cita
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apartan entre sí con fuertes resenti- mientos personales que llevan a convocar lealtades familiares. Cristalizan facciones políticas a nivel de comunidad en la región costeña, identificadas no tanto con las ideologías partidistas (que se definirían después por la burguesía educada) ni con determinada clase social,…

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1930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 691 cita
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la tendencia natural del partido Conservador a la religión, de ahí su odio a las enseñanzas irreligiosas y disolventes”. En el país, hasta nuestros días, todos los gobiernos son liberales o conservadores. EL PARTIDO CONSERVADOR Y SU NOMBRE (La Civilización, número 17, 29 de noviembre de 1849) I. Hemos visto, en…

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20Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Páginas 35, 382 citas
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institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…

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y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…

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21La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1421 cita
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Romano, vicario de Jesucristo en la ti e rra... sin que sean parte para separamos de esta obediencia el te- mor, los halagos, el menoscabo en los intereses, la pérdida de los destinos, la miseria, la persecución, ni linaje alguno de padecimientos...; emplear nuestros esfuerzos, recursos y r e laciones para que,…

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22Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1331 cita
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N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…

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23El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 681 cita
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la política de patro- nato eclesiástico durante los primeros años de la República, véase el libro de Juan Pablo Restrepo, La Iglesia y el Estado en Colombia, Londres, 1885, principalmente las págs. 130 y ss. 69 Eí ndicersdita óaíarfseia di dí csoía psp de la reacción conservadora de los tradicionalistas. En la forma…

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