José Ignacio de Pombo
Pre-independencia
1761–1812
La biografía
En la Cartagena de las últimas décadas coloniales, cuando las guerras atlánticas restringían el comercio legal y el contrabando afectaba las aduanas del Caribe, José Ignacio de Pombo escribió algunos de los principales informes económicos del reformismo criollo neogranadino. Comerciante, integrante del Real Consulado de Comercio, corresponsal de José Celestino Mutis y protector de Francisco José de Caldas, Pombo articuló entre 1800 y 1810 un diagnóstico de las trabas, la guerra y el comercio ilícito, junto con propuestas de reforma económica, científica y educativa. También integró la Junta Suprema de Cartagena en 1810. No firmó la declaración de independencia del 11 de noviembre de 1811; su ausencia se ha explicado tanto por motivos de salud como por una posible oposición política, sin que la razón pueda darse por resuelta.
Línea de vida
- 1784
Establecimiento como comerciante en Cartagena
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Tras trasladarse a Cartagena, Pombo se estableció como comerciante hacia 1784. Desde 1789 aparece en proyectos de fomento de la ciudad y desarrolló una trayectoria de negocios, cargos municipales y actividad consular.
- 1795
Creación del Real Consulado de Comercio de Cartagena
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El Consulado fue creado por Real Cédula del 14 de junio de 1795, después de una solicitud en la que Pombo participó desde 1789. Reunía funciones de tribunal mercantil, fomento, defensa gremial y consulta, y Pombo ocupó varios cargos en la institución.
- 1800
Primer informe sobre contrabando y comercio neutral
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El 2 de junio de 1800 Pombo presentó un informe sobre el origen y las causas del contrabando. Defendió el comercio con neutrales durante la guerra y la reducción y simplificación de tributos; en marzo de 1804 desarrolló esas ideas con mayor amplitud.
- 1810
Miembro de la Junta Suprema de Cartagena
- 1810
Programa económico del 11 de octubre de 1810
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El Informe del Real Consulado a la Junta Suprema combinó exenciones para productos provinciales, reducción de derechos sobre bienes extranjeros para desalentar el contrabando, supresión de la matrícula marítima, libertad de cultivos e industria, reforma de estancos, escuelas, imprenta, caminos y promoción de cultivos y fábricas.
La semblanza: un comerciante que piensa el sistema
Pombo encarna un tipo poco frecuente en la historia neogranadina: el comerciante que escribe. Se estableció como comerciante en Cartagena hacia 1784, en un contexto marcado por las tensiones entre Cartagena y Mompós por el control del comercio fluvial y la fiscalidad regional. Sus vínculos con familias criollas distinguidas lo situaban en el núcleo de la élite mercantil de la ciudad, y desde esa posición —no desde una cátedra ni desde un despacho virreinal— produciría su obra. Este anclaje material importa: cuando Pombo diagnostica el sistema, lo hace desde adentro, desde los libros de cuentas de una casa comercial expuesta a los ciclos de guerra y paz atlánticos, a las flotas que llegaban o no llegaban, a las aduanas que recaudaban o no recaudaban.
Su papel público se estructura sobre tres apoyos entrelazados. Primero, la pertenencia al Real Consulado de Comercio de Cartagena, corporación creada por Real Cédula del 14 de junio de 1795 que reunía funciones de tribunal mercantil, fomento y consulta. Segundo, la actividad como autor de memorias e informes económicos: un informe sobre contrabando del 2 de junio de 1800, una memoria más extensa de marzo de 1804, un informe fiscal de 1807 y el programa dirigido a la Junta Suprema en 1810. Tercero, su inserción en las redes científicas ilustradas: mantuvo correspondencia con Mutis, apoyó a Caldas con libros e instrumentos y, junto con Mutis, lo contrató para explorar especies en el Cauca y Quito.
De esa triple posición —mercantil, corporativa y científica— surge la coherencia de su pensamiento. Pombo no separaba comercio, producción, saber útil y educación técnica: los pensaba como un mismo problema, el de una colonia atrapada entre un sistema comercial disfuncional y una estructura productiva incapaz de aprovechar sus recursos.
Cartagena, escenario del reformismo mercantil
Para entender a Pombo hay que entender a Cartagena, porque su pensamiento es indisociable del puerto donde se formó. La costa atlántica neogranadina —Cartagena y Santa Marta— tenía ante todo una función comercial, con comunidades de españoles y criollos organizadas en torno al tráfico ultramarino. La economía costera operaba según la lógica de la demanda de los mercados externos, mientras la del interior, centrada en Bogotá, se movía por otros ritmos, con el río Magdalena como cordón umbilical dificultoso entre ambas. Esta bifurcación de racionalidades económicas —una costa vuelta al Atlántico, un interior vuelto sobre sí mismo— atraviesa todos los escritos de Pombo.
Cartagena era, además, plaza principal del poderío español en América. Su población combinaba una élite peninsular y criolla con un peso demográfico mayoritario de castas: mestizos de origen africano, negros libres, artesanos pardos que en algunos casos alcanzaban cierta riqueza —zapateros, sastres, albañiles, plateros que llegaban a habitar casas de dos pisos y a poseer esclavos—. Las reformas borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII habían reorganizado la milicia incorporando a los pardos, extendiéndoles el fuero militar y fomentando un orgullo corporativo que alteró silenciosamente la jerarquía social de la ciudad. Cartagena había sido uno de los grandes puertos de la trata esclavista atlántica, especialmente entre finales del siglo XVI y la primera mitad del XVII. A fines del XVIII, ese legado seguía visible en una población numerosa de ascendencia africana, libre y esclavizada, aunque la geografía y la organización de la trata habían cambiado.
El puerto mismo era problemático. La abertura de Bocagrande había motivado intentos fallidos de cierre entre 1750 y 1757. Por orden real, Antonio de Arévalo inició allí una escollera defensiva el 11 de noviembre de 1771 y la concluyó en 1778, de modo que los grandes buques quedaron encaminados hacia el acceso fortificado de Bocachica. Esta decisión defensiva, que privilegió la seguridad militar sobre la eficiencia comercial, es emblemática del dilema borbónico y ayuda a explicar por qué las provincias costeras vecinas —Santa Marta, Riohacha— apenas veían tocar sus puertos por barcos españoles y terminaban comerciando ilícitamente con británicos, holandeses y franceses.
Sobre este escenario operaba el Real Consulado. Pombo participó desde 1789 en la solicitud que condujo a su creación por Real Cédula del 14 de junio de 1795. La institución administraba justicia mercantil, promovía agricultura, comercio y obras de comunicación, defendía intereses gremiales y asesoraba a las autoridades. Comerciantes como Juan de Francisco y Martín rotaban por sus cargos principales y acumulaban funciones municipales. Pombo también ocupó cargos del cabildo y del Consulado; desde ese circuito produjo buena parte de sus informes, que combinaron proyectos de fomento con la perspectiva de los comerciantes de la costa.
El diagnóstico del contrabando (1800–1804)
El primer informe económico de Pombo reunido en la edición académica del Banco de la República está fechado el 2 de junio de 1800. Allí defendió el comercio con neutrales durante la guerra y la reducción y simplificación de tributos. En marzo de 1804 desarrolló con mayor amplitud el diagnóstico del contrabando y sostuvo que varias medidas liberalizadoras también convenían en tiempo de paz. Ambas intervenciones respondían a las interrupciones que las guerras con Gran Bretaña imponían al comercio legal del Caribe hispánico.
Pombo describió el fenómeno sin eufemismos. El contrabando en Cartagena era una práctica tan extendida que participaban en él incluso los comerciantes españoles recién llegados en la flota y los funcionarios nombrados precisamente para su control, que lo practicaban en las costas de los alrededores de la ciudad. Autoridades españolas y viajeros contemporáneos coincidían en reconocer su extensión e intensidad en Cartagena y su litoral. Pombo tomó ese conocimiento tácito y lo convirtió en argumento sistémico: bajo un gobierno corrupto, las medidas para prevenir el contrabando eran prácticamente inútiles, porque el propio aparato encargado de reprimirlo estaba integrado en él.
La fuerza analítica del documento está en el nexo que Pombo estableció entre coyuntura y estructura. La guerra internacional no era la causa del contrabando sino su acelerador: la causa estructural era la incapacidad del sistema comercial español para servir a las necesidades reales de sus colonias. Cuando los barcos españoles no llegaban —y no llegaban a Santa Marta, no llegaban a Riohacha, llegaban a Cartagena de modo intermitente—, las provincias costeras no tenían otra opción que comerciar ilícitamente con británicos, holandeses y franceses. El contrabando no era un vicio moral de comerciantes deshonestos: era la respuesta racional a un sistema disfuncional.
La persistencia del contrabando durante la reconquista, bajo el gobierno de Sámano, muestra la duración del problema, aunque un episodio posterior no confirma por sí solo toda la explicación causal de Pombo. Sus informes sí identificaron una relación entre gravámenes elevados, interrupciones del abastecimiento legal, incentivos al fraude y participación de funcionarios; por eso propuso combinar menores estímulos económicos al contrabando con controles institucionales.
Del diagnóstico al programa de fomento: el Informe de 1810
El 11 de octubre de 1810, una década después de su primer informe sobre contrabando, Pombo redactó su documento económico más extenso. Cartagena se administraba entonces de forma autónoma en medio de la crisis de la monarquía, aunque la Junta Suprema todavía disputaba la forma de la soberanía y en diciembre reconoció las Cortes españolas. El texto fue presentado por el Real Consulado a la Junta provincial como un programa para reformar gravámenes, industria, educación y agricultura.
Su respuesta combinó apertura y fomento. El Informe propuso eximir de derechos a los productos de la provincia, reducir los gravámenes sobre bienes extranjeros hasta quitar rentabilidad al contrabando, formar un arancel público y suprimir la matrícula marítima y sus privilegios para estimular la navegación y la pesca. A ello sumó libertad de cultivos e industria, reforma de estancos, escuelas, imprenta, caminos, canales, nuevos poblados y estímulos a cultivos y fábricas.
El programa de Pombo debe entenderse en su contexto. Sus informes citan autores de tradiciones distintas y observan experiencias británicas y norteamericanas, pero no encajan de manera limpia en una oposición entre libre comercio y protección. Defendió comercio neutral y menores trabas fiscales, a la vez que pidió exenciones para productos provinciales y promoción pública de cultivos, manufacturas, navegación e infraestructura. Por eso, asociarlo sin más a un bloque proteccionista junto con Eloy de Valenzuela simplifica una posición que en Pombo fue más heterogénea.
El pensamiento económico colombiano de la independencia se caracterizó por un enfoque pragmático y ecléctico, moldeado por debates de política pública concretos, en el que los actores no eran meros importadores de doctrinas sino que las transformaban y aplicaban a condiciones locales. Pombo es el ejemplo mayor de esa operación intelectual: sus fuentes eran ilustradas —fisiócratas, mercantilistas tardíos, reformadores borbónicos— pero sus propuestas respondían al problema real de un puerto caribeño que había visto colapsar el orden imperial y necesitaba inventar un orden económico nuevo desde los recursos disponibles.
La continuidad entre los informes se entiende mejor sin convertir 1810 en un giro proteccionista. En 1800 Pombo defendió el comercio neutral durante la guerra y la reducción y simplificación tributaria; en 1804 extendió varias medidas liberalizadoras incluso al tiempo de paz. En 1810 mantuvo la reducción de gravámenes extranjeros para desalentar el contrabando y la combinó con exenciones a productos provinciales y políticas activas de fomento. Había tensiones entre apertura, recaudo y promoción productiva, pero no una inversión doctrinal cerrada.
La red ilustrada: Mutis, Caldas y el Caribe informativo
Al mismo tiempo que escribía sobre aduanas y contrabando, Pombo participaba en la circulación de saber. Mantuvo una correspondencia asidua con José Celestino Mutis en Santafé: las cartas conservadas tratan noticias europeas, quinas, Humboldt, Caldas y proyectos científicos. Esa comunicación enlazaba el puerto caribeño con el interior, sin que pueda fijarse un tiempo mínimo uniforme para el trayecto postal.
Como comerciante de un puerto atlántico, Pombo tuvo acceso a gacetas, libros y noticias llegados por vía marítima, y trasladó parte de esa información a su correspondencia con Mutis. Una carta catalogada del 10 de octubre de 1803 reúne asuntos europeos, quinas, Humboldt y Caldas. La posición de Cartagena favorecía ese intercambio, pero la circulación variaba según rutas, escalas, guerras y medios de transporte; no obedecía a un calendario regular comparable entre el océano y el interior.
Su vínculo con Mutis no era solo informativo. Mutis, llegado a Santa Fe en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Zerda y formado en el Jardín Botánico de Madrid antes de viajar al Nuevo Mundo, había sido el agente más importante de la Ilustración científica en la Nueva Granada. Alrededor de su figura se había formado un grupo de criollos —entre ellos Caldas y Nariño— que compartían con ilustrados españoles como Feijóo y Jovellanos la actitud crítica ante la escolástica y el entusiasmo por la ciencia moderna. Feijóo, en particular, tuvo una influencia decisiva en los comienzos del nuevo espíritu ilustrado neogranadino, reconocida por sus contemporáneos como impacto formativo directo.
En este ecosistema, Pombo actuó como protector de Caldas. José Celestino Mutis y Pombo lo contrataron para explorar en tierras caucanas y quiteñas especies susceptibles de aprovechamiento; Pombo también lo apoyó con libros e instrumentos, y Caldas dedicó en 1803 un trabajo a ambos protectores. Ese patrocinio convergía con el interés de Pombo por las ciencias útiles y los recursos del territorio. No demuestra, sin embargo, que sustituyera por sí solo al Estado ni que toda la labor científica de Caldas fuera un instrumento de su programa mercantil.
Esta articulación —ciencia útil al servicio de la reforma económica— fue la marca distintiva de la Ilustración neogranadina. La élite ilustrada, al igual que los administradores borbónicos españoles, buscaba orientar tanto a las clases altas como a los pobres hacia la tecnología y la empresa económica, promoviendo el conocimiento útil y práctico por encima de las carreras literarias o jurídicas tradicionales. Pombo llevó esa convicción a su terreno más concreto: no bastaba con predicar la utilidad del saber; había que financiar expediciones, contratar naturalistas, hacer circular gacetas.
La reforma educativa: fábricas de sabiduría y conocimientos útiles
En el Informe de 1810, Pombo presentó la enseñanza como base de la moral pública, el bienestar y el desarrollo de las artes. Llamó a esos establecimientos «fábricas de sabiduría» y los integró en un programa económico más amplio. Su punto de partida no era rechazar las cátedras jurídicas, sino ampliar el acceso y diversificar los saberes disponibles.
Sus propuestas eran concretas y territoriales: escuelas de primeras letras en todos los pueblos; escuelas de dibujo y matemáticas en Cartagena, Mompox y Corozal; estudios de mineralogía, botánica, zoología, química y medicina; un observatorio astronómico; y cátedras de derecho público, moral, economía política y lenguas. También pidió una Sociedad de Amigos del País, una imprenta mejor dotada y un periódico político-económico.
La propuesta ampliaba el horizonte educativo hacia artes, ciencias naturales, navegación, ingeniería y administración pública. No era una oposición absoluta al letrado: Pombo incluyó derecho público, moral, economía política y lenguas entre los saberes necesarios para la magistratura, el gobierno y el senado. Su programa participaba de la valoración ilustrada del conocimiento útil y vinculaba formación, circulación impresa, investigación del territorio y fomento económico.
Los límites del reformismo
Los informes de Pombo formularon un diagnóstico sostenido del comercio colonial y un programa que combinaba apertura, reforma fiscal, fomento productivo, ciencia y educación. Su posición dentro del Consulado le dio una plataforma institucional, y su ingreso a la Junta Suprema en 1810 amplió el terreno político de actuación. Eso no permite medir una transformación estructural inmediata ni separar sus proyectos de los intereses mercantiles que también representaba.
Las tensiones fueron institucionales y políticas. El Informe de 1810 se presentó cuando Cartagena se administraba autónomamente, pero la Junta aún negociaba su relación con las autoridades españolas. Pombo no se limitó a diagnosticar: integró la Junta Suprema, defendió la autonomía provincial frente a Santafé y fue elegido para la convención constitucional de 1812, aunque no firmó la declaración de independencia de noviembre de 1811. El contrabando desbordó la capacidad inmediata de reforma, y el Consulado combinó funciones públicas de justicia y fomento con la defensa de intereses corporativos. Esa doble condición exige leer sus propuestas como política pública y como expresión de los comerciantes costeños.
Un ejemplo concreto ilustra esa ambivalencia. La supresión de la matrícula marítima y de sus privilegios buscaba ampliar la navegación y la pesca, y también afectaba de forma directa a los comerciantes del puerto. En materia arancelaria, Pombo no propuso simplemente proteger a los importadores formales: pidió reducir los derechos sobre bienes extranjeros hasta un nivel que quitara incentivo al contrabando y, a la vez, eximir los productos provinciales. El apoyo a Caldas para estudiar especies de posible aprovechamiento enlazaba conocimiento científico y expectativas comerciales. La agenda ilustrada y el interés mercantil podían converger, aunque no todos sus beneficios pueden asignarse de antemano a una sola casa o grupo.
Estas tensiones no anulan la obra de Pombo; la sitúan. Su reformismo recogía en buena medida la perspectiva de la élite mercantil costeña: apertura del comercio neutral, reducción y simplificación de gravámenes, fomento de productos provinciales, infraestructura y educación útil. Ese anclaje no invalida sus ideas, pero obliga a distinguir entre beneficios generales esperados y efectos favorables para los grupos que integraban el Consulado. La edición académica de sus escritos subraya precisamente esa combinación entre reflexión económica e intereses sociales dominantes.
La contingencia geopolítica juega también un papel que no debe minimizarse. Las guerras recurrentes de España contra Gran Bretaña —que interrumpían el comercio legal y multiplicaban el contrabando— configuraron el escenario donde el pensamiento de Pombo se volvió urgente. Su documento de 1804 surge directamente de esa presión de guerra internacional; su Informe de 1810 responde a la crisis dinástica peninsular. En este sentido, su obra es tanto respuesta coyuntural como proyecto ilustrado sostenido: las coyunturas le dieron ocasión, pero la coherencia interna de sus propuestas viene de una elaboración intelectual de años.
La huella: una bisagra entre siglos
La actuación pública de Pombo entre 1809 y 1812 puede reconstruirse en sus líneas principales. Fue candidato de Popayán para representar al reino ante la Junta Central en 1809; integró la Junta Suprema de Cartagena desde junio de 1810, se opuso a la supremacía de Santafé, colaboró con Argos Americano y fue elegido diputado suplente en 1811. No firmó la declaración del 11 de noviembre: se han propuesto como explicaciones su salud y una posible oposición política, sin que el motivo sea concluyente. Elegido para la convención constitucional de 1812, revisó el proyecto desde su lecho de enfermo. Murió en Cartagena el 16 de febrero de ese año.
La importancia histórica de Pombo se juega en varios planos. En el pensamiento económico, sus informes articulan comercio neutral, reforma tributaria, fomento productivo y conocimiento del territorio; la edición de Melo señala su influencia en políticas posteriores a 1819. En las redes científicas, su apoyo material y su contratación conjunta de Caldas con Mutis fueron importantes y están documentados, sin que pueda afirmarse que la obra de Caldas habría sido imposible sin él. En el plano institucional, muestra las posibilidades y los límites del Consulado como tribunal mercantil, órgano de fomento, defensor gremial y espacio de consulta pública.
En un plano más amplio, Pombo permite observar continuidades entre la Ilustración tardía y debates económicos del siglo XIX. No conviene clasificarlo con una etiqueta única: sus informes contienen argumentos de trasfondo liberal sobre comercio neutral, tributos y libertad de cultivos e industria, junto con exenciones y estímulos selectivos para la producción local. La conexión que trazó entre comercio, recursos naturales, ciencia, educación e infraestructura circuló entre sus contemporáneos y contribuyó al vocabulario de políticas adoptadas después de 1819, sin convertirlo en autor exclusivo de los debates posteriores.
Su reformismo no transformó las estructuras que criticaba; pero nombró con precisión sus contradicciones en el momento exacto en que esas estructuras comenzaban a derrumbarse. En un país que suele confundir historia intelectual con hagiografía o con denuncia, la figura de Pombo se sostiene sin necesidad de ninguna de las dos: un comerciante que pensó su sistema, escribió con lucidez lo que veía desde el puerto y financió a quienes podían saber más sobre el territorio. Eso, en la Nueva Granada de 1800, era ya mucho más de lo habitual.
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Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
18 documentos · 25 fragmentos01Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Página 4561 cita
[1]una de las hijas de la familia Amador. Como comerciante de Cartagena, con vínculos muy fuertes y lazos familiares con familias criollas distinguidas de la Nueva Granada, Pombo surgió a principios de la década de 1800 como crítico importante del sistema español de comercio y gobierno y, como Acevedo y Gómez, fue un…
p. 456
02Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Página 1701 cita
[2]colonia. Había mucho en juego: hacia finales del siglo XVIII (año de 1788), J o s é Ignacio de Pombo, comerciante cartagenero, 1. Sobre el origen e historia de la familia de Mier he tenido el privilegio de consultar algunos de los documentos coleccionados por uno de sus descendientes, el distinguido historiador José…
p. 170
03Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Páginas 122, 1822 citas
[3]libertad económica, y creían que lo demás vendría por añadidura. Proteccionista también, por lo que parece, fue Eloy de Valenzuela, partidario de la diversificación de la pro- ducción —combinación de la agricultura, la minería y las manufacturas—; hace además observaciones dignas de atención sobre la elasticidad de…
p. 182
[4]los años de 1805, 1806, 1808 y 1810, fueron 4.593; 13.091; 20.628; y 17.213, respectivamente. Robert S. Smith, «Shipping in the port of Veracruz, 1790-1821», en: Hispanic American Historical Review, Durham, N. C., USA, febrero, 1943. En su Informe, Pombo pide como medida en favor de la nave- gación nacional la…
p. 122
04Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Página 4001 cita
[5]con empeño y dedicación l a st a r e a s ne c e s a r i a sparae llogrode e s o so b j e t i v o s,pertenecerasu scuerpos d i r e c t i v o sno s ó l ol e s c o n f e r í a s t a t u s,si n o que l e spermitía l ap o s i b i l i d a d de acceder a c i e r t o s p r i v i l e g i o s económicos y f i s c a l e s 4.…
p. 400
05Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Páginas 119, 1252 citas
[6]muchas razones tenía en esos momentos menos probabilidad de éxito. La trata de esclavos y la institución de la esclavitud habían entrado en crisis y estaban tocando a su fin. CUADRO 11.3. Comercio exterior, 1784-1793 (pesos) Exportaciones Importaciones Oro y plata Frutos Primer quinquenio 1784 1570217 80.308 1.543.648…
p. 125
[23]como los del marqués de Valdehoyos (Julián de Trespalacios y Mier), el del marqués de Pestagua (don Andrés de Madariaga) o el de José Fernando de Mier y Guerra, estaban invertidos en grandes haciendas de agricultura y ganadería extensivas con destino a mercados locales, y ninguno llegaba a una cifra superior a los…
p. 119
06La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 34, 55, 873 citas
[7]bien informados, hasta donde se los permitieran las lentas comunicaciones de la época. En realidad, tuvieron al alcance las noticias del mundo gracias a los barcos y a las islas del Caribe, tal y como venía sucediendo de tiempo atrás. En un ensayo sobre el ilustrado José Ignacio de Pombo, mostré como le contaba en sus…
p. 55
[15]de sentir y cosmovisiones. Eran, en otras palabras, una verdadera influencia cultural que, por encima de las obsesiones racistas de superioridad, lograban que aspectos claves de la cultura afro penetraran en las emociones de los miembros de las élites. Cuentan también sobre el comercio de los galeones y el…
p. 34
[17]al también viejo expediente de imponer contribuciones sobre la población de una ciudad y una provincia cansada de las imposiciones fiscales. 124 Los abusos que se cometieron, sobre todo, en los tiempos del virrey Sámano generaron profundos disgustos de los pobladores contra los reconquistadores que, a decir verdad,…
p. 87
07Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 118, 1202 citas
[8]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
[16]puerto en barcos españoles. O tra cuestión conflictiva fue desarrollar exportaciones neogranadinas d is tintas del oro, es decir, de p roductos agrícolas y forestales. Ya desde la década de los años 1760 los virreyes de la N ueva G ranada habían com enzado a hacer énfasis en este tem a. El virrey Pedro M essia de la Z…
p. 118
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 5491 cita
[9]franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…
p. 549
09El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 5381 cita
[10]su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…
p. 538
10A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Páginas 2, 102 citas
[11]the building of the nation is the question that leads this analysis. We must go beyond the question of how economic theory arrived in Colom - bia. In this volume, we show that the study of the history of economics in countries traditionally considered peripheral must go beyond the question of how economic ideas arrive…
p. 10
[12]Andrés Álvarez, Universidad de los Andes, Colombia Jimena Hurtado, Universidad de los Andes, Colombia Ever since the quest for independence between 1810 and 1819, economic thought in Colombia has been shaped by policy debates and characterized by a pragmatic and eclectic approach. Economic thought in Colombia can only…
p. 2
11The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Páginas 31, 1222 citas
[13]ideas were without prec- edent in the Spanish Enlightenment. They were exponents of what Jean Sarrailh has termed a "culture utilitaire et culture dirigée." They wanted to implant practicality, in part as a means of preserving social order. Spanish Bourbon administrators and New Granadan elites alike believed that…
p. 31
[14]Pombo argued for higher standards in general. In the philosophy course mathe- matics ought to be prescribed during all three years, rather than only one, taking up fully half of the course, with additional instruction being given in experimental physics and architecture. The law course should also be more thorough.…
p. 122
12Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 901 cita
[18]í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…
p. 90
13Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1701 cita
[19]y el intercambio de alimentos y otros productos agrícolas del interior, que incluía productos de climas más cálidos como el tabaco y el algodón, tuvo una influencia decisiva en la economía interna del país, mucho más que el comercio transatlántico. Las ciudades portuarias de Cartagena y Portobello (hoy en Panamá) eran…
p. 170
14Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · Página 1311 cita
[20]llegó a ser en bre- ve una de las plazas principales del poderío español en América; pero, sobre todo, la primera del Nuevo Reino de Granada. Poblada por gentes ricas y por los empleados del Go- bierno español, desplegó desde un principio el genio alegre y hospitalario, altivo y dominador, algún tanto aristocrático en…
p. 131
15Viaje a la Sierra Nevada de Santa MartaÉlisée Reclus · 2016 · Página 671 cita
[21]la anchura de un golfo estrecho, y puede comunicarse con esos diversos puntos más rápidamente que todas las otras ciudades de la República; su rada es una de las más bellas del mundo entero y muy fácilmente podrían cavarse en ella diques flotantes o de carena, nece - sarios hoy en todos los grandes puertos…
p. 67
16Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · Página 291 cita
[22]slaves r5.7 per' cent; whites, including clergy, 27.o percentl and Indians o. 5 percent. Pardo artisans included shoemakers, tailors, masons, and silversmiths. Some of them became relatively wealthy and could afford to live in two-story houses and own slaves.6 The pardos'demographic weight also made them crucial to…
p. 29
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 851 cita
[24]E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…
p. 85
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 161 cita
[25]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16