José Antonio Páez
Independencia
1790–1873
La biografía
Nacido en Curpa, cerca de Acarigua, el 13 de junio de 1790, y muerto en Nueva York en 1873, José Antonio Páez fue uno de los jefes militares decisivos de la independencia venezolana y la figura dominante en la separación de Venezuela de la República de Colombia. Sus fuerzas aseguraron el Apure y él condujo la división principal en Carabobo; en la campaña de 1819, en cambio, permaneció en Apure, aunque un batallón que llevaba su nombre combatió bajo otro mando en Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá. La crisis de 1826, su reconciliación con Bolívar en 1827 y su respaldo a los pronunciamientos separatistas de 1829-1830 muestran su agencia, pero la disolución no puede reducirse a la voluntad de un solo caudillo: también intervinieron proyectos constitucionales, intereses regionales y un separatismo liberal venezolano más amplio.
Escribir sobre Páez desde Colombia exige reconocer su papel en la disolución sin convertirlo en causa única. Las distancias, los circuitos económicos, la representación regional y la disputa por la forma constitucional pesaron junto con sus decisiones. Tampoco había desaparecido de golpe toda amenaza exterior: Puerto Cabello siguió en manos realistas hasta 1823 y el temor a una expedición española influyó todavía en las medidas militares de 1825. Su poder descansó en tropas vinculadas a su mando, redes llaneras y una alianza política creciente con sectores caraqueños, pero la historiografía discute el peso relativo de cada componente.
Línea de vida
- 1816
Elección como jefe de las fuerzas de los llanos
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Una junta de oficiales reunida tras la retirada hacia Guasdualito eligió a Páez para unificar las funciones militares que ejercían Fernando Serrano y Francisco de Paula Santander. Santander aceptó servir bajo su mando; el episodio no equivale a que Páez le arrebatara personalmente el cargo mediante una deserción espontánea.
- 1819
Las Queseras y participación indirecta en Boyacá
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El 2 de abril de 1819, Páez ejecutó en Las Queseras del Medio una maniobra con unos 150 lanceros contra un destacamento de caballería realista. Cuando Bolívar inició la campaña de Nueva Granada, Páez permaneció en Apure; el batallón Bravos de Páez, mandado por José de la Cruz Carrillo, sí combatió en Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá.
- 1821
Facultades sobre bienes nacionales y acumulación de tierras
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Bolívar confirió a Páez facultades sobre bienes nacionales en enero de 1821, dentro de un sistema que pagaba servicios militares con tierras y vales. Páez recibió propiedades como La Trinidad y Hato El Frío; la concentración favoreció a altos oficiales, aunque varias operaciones particulares con haberes de soldados siguen discutidas.
- 1826
La rebelión de 1826: pronunciamiento contra Bogotá
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Después de los abusos del reclutamiento en Caracas, el Congreso suspendió a Páez y lo llamó a responder. El movimiento de Valencia lo restituyó en el mando y Páez desobedeció a Bogotá; la Cosiata articuló esa jefatura militar con demandas de reforma constitucional, autonomismo y un separatismo venezolano más amplio.
- 1827
Reconciliación con Bolívar
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El 1 de enero de 1827 Páez reconoció la autoridad de Bolívar; el Libertador decretó el olvido de lo ocurrido, lo confirmó como jefe superior civil y militar y anunció una convención constitucional. La reconciliación dejó sin efecto práctico la acusación y profundizó el conflicto entre Bolívar y Santander.
- 1829
Respaldo a los pronunciamientos separatistas
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En noviembre de 1829, asambleas en Valencia y Caracas desconocieron la autoridad de Bogotá y reclamaron la separación. El acta caraqueña reunió centenares de firmas; Páez recibió el documento en Valencia, informó a Bolívar y asumió la conducción política y militar del proceso que llevó al gobierno provisional de enero de 1830.
- 1830
Consumación de la separación venezolana
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El Congreso Admirable sesionó en Bogotá del 20 de enero al 11 de mayo de 1830 y promulgó el 5 de mayo una nueva Constitución que intentaba mantener la unión. El Congreso venezolano se instaló en Valencia el 6 de mayo, rechazó esa salida y organizó el Estado separado bajo la jefatura de Páez.
El llanero que llegó a caudillo
Páez no pertenecía a la élite criolla ilustrada de la primera independencia venezolana. Creció en un entorno ganadero de los llanos y recibió primeras letras en la escuela de Gregoria Díaz; su educación formal fue breve, pero después escribió una autobiografía y tradujo del francés una vida de Napoleón, de modo que llamarlo simplemente iletrado distorsiona su trayectoria. La autoridad que construyó entre los llaneros dependió de su destreza militar, de su capacidad para sostener tropas y de vínculos de lealtad y protección. Describir a esos soldados como hombres con un desprecio elemental por la muerte repite un estereotipo romántico y borra la diversidad de sus experiencias y motivaciones.
Su ascenso no fue lineal ni puramente institucional, pero el episodio de 1816 requiere más precisión. Después de la retirada republicana hacia Guasdualito, una junta de oficiales buscó un mando único e incluyó a Fernando Figueredo entre quienes deliberaron; la reunión eligió a Páez para reunir las funciones que ejercían Fernando Serrano y Francisco de Paula Santander. Santander aceptó ponerse bajo su mando. El episodio revela competencia entre autoridades civiles y militares en una guerra fragmentada, pero no prueba por sí solo una hostilidad personal permanente ni permite resumirlo como soldados que abandonaron espontáneamente a Santander.
Su base territorial se extendió por la cuenca del Apure y zonas vecinas de los llanos. Allí incorporó combatientes de procedencias diversas, incluidos hombres que antes habían servido en fuerzas realistas dirigidas por José Yáñez o José Tomás Boves. Ese tránsito de lealtades fue importante, pero las fuentes no autorizan a convertir a todo el ejército apureño ni al batallón que después llevó su nombre en una masa homogénea de antiguos realistas. Páez destacó por reunir, conservar y disciplinar fuerzas móviles en un territorio donde la guerra había desorganizado autoridades, propiedades y comunidades.
Los cambios de bando en los llanos tuvieron causas múltiples: la muerte de Boves y Yáñez, la violencia de autoridades sucesoras, la supervivencia local y las oportunidades abiertas por nuevos jefes. Páez ocupó parte de ese espacio y cultivó una imagen de protector. La idea de un pacto de reciprocidad —protección y reparto a cambio de hombres, caballos y obediencia— ayuda a interpretar su liderazgo, pero no fue un contrato uniforme ni funcionó de manera completa para toda la población. En una región con presencia estatal irregular coexistieron lealtades personales, coerción, negociación y cálculo militar.
La guerra ganada en las sabanas
A comienzos de 1819, Páez hostigó a las fuerzas de Pablo Morillo en el eje entre Achaguas y San Fernando de Apure. El 2 de abril —no el 3— ejecutó en Las Queseras del Medio una maniobra célebre con unos 150 lanceros: fingió una retirada y volvió contra un destacamento de caballería realista mandado por Narciso López. La acción tuvo gran valor táctico y simbólico, pero no fue por sí sola la derrota de todo el ejército de Morillo. Su memoria quedó como uno de los cuadros militares fundacionales de Venezuela.
La contribución de los llanos a la campaña de Nueva Granada de 1819 fue importante, pero no debe confundirse con la presencia personal de Páez. Cuando Bolívar inició en mayo la marcha sobre los Andes, Páez permaneció en Apure con funciones de seguridad y reserva estratégica. Hombres reclutados en los llanos y unidades de ese origen participaron en la ofensiva, mientras el ejército que Páez conservó en Venezuela seguía fijando fuerzas realistas. Las cifras globales de sus tropas varían según fecha y tipo de fuerza, por lo que no permiten afirmar que sus cerca de 4.000 efectivos se unieron en bloque a Bolívar ni que sin ellos la campaña hubiera sido imposible.
El batallón Bravos de Páez, llamado así en honor del jefe apureño, participó en la campaña bajo el mando de José de la Cruz Carrillo; combatió en Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá. Que la unidad llevara su nombre no significa que Páez cruzara los Andes ni que dirigiera personalmente esas batallas. La campaña sí reunió soldados de distintas regiones, entre ellos llaneros venezolanos y neogranadinos, y su victoria hizo viable la organización territorial de la República de Colombia.
La cooperación entre Bolívar y Páez tuvo tensiones operacionales antes de 1819. En la campaña de 1818 discreparon sobre prioridades, entre ellas la toma de San Fernando de Apure, y las fuerzas republicanas no lograron el resultado esperado frente a Morillo. La divergencia muestra la autonomía militar que Páez había construido y las dificultades de coordinar ejércitos regionales; no basta, sin embargo, para concluir que sólo cooperaba cuando convenía a una agenda personal. En 1821 volvió a cumplir un papel central: comandó la primera división en Carabobo y fue ascendido allí a general en jefe.
Angostura, Cúcuta y la república sobre el papel
En diciembre de 1819, mientras la guerra continuaba, el Congreso de Angostura proclamó la República de Colombia. El Congreso de Cúcuta de 1821 organizó constitucionalmente la unión de Venezuela y Nueva Granada, con Bolívar como presidente, antes de que Quito estuviera representado en aquella asamblea. Panamá, Guayaquil y los territorios quiteños se incorporaron mediante procesos distintos, atravesados por pronunciamientos locales, campañas militares y negociaciones políticas. La victoria de Pichincha en 1822 fue decisiva, pero describir todo el proceso como una anexión militar y una nueva dominación borra la agencia local y una controversia historiográfica que debe exponerse, no cerrarse.
El debate constitucional enfrentó a centralistas y federalistas. Los primeros —Vicente Azuero, Francisco Soto, Pedro Gual, Fernando Peñalver— defendieron una república unitaria con gobierno fuerte, y su posición se impuso. Los segundos argumentaron que la diversidad regional exigía el sistema federal. La república nació centralizada, con capital en Bogotá, y esa arquitectura era exactamente la que menos se acomodaba a la realidad de un caudillo llanero que gobernaba el occidente venezolano como territorio propio.
La República de Colombia enfrentó fuertes tensiones desde su formación: distancias, comunicaciones difíciles, representación desigual, circuitos económicos regionales y desacuerdos sobre centralismo, federalismo y autoridad ejecutiva. La cohesión de la guerra influyó, pero no desapareció de un día para otro en 1826 ni explica por sí sola la unión. La crisis venezolana de ese año surgió dentro de un debate político que ya incluía autonomismo y liberalismo separatista; Páez fue su jefe militar más poderoso, no el único actor que advirtió o produjo la fractura.
El caudillo en el poder: tierras, tropas y clientela
La distribución de bienes nacionales comenzó antes de que terminara por completo la guerra. Bolívar confirió a Páez facultades sobre esos bienes en enero de 1821, y disposiciones de 1822 y 1823 ampliaron el marco para pagar servicios militares con tierras y vales. Páez solicitó y recibió propiedades, entre ellas La Trinidad en 1821 y Hato El Frío en 1824. La investigación documenta una concentración muy desigual en beneficio de altos oficiales y complejas operaciones con haberes militares; algunos detalles sobre compras a soldados y cadenas de propiedad siguen discutidos. Por eso es más preciso hablar de acumulación dentro de un sistema desigual que afirmar sin reserva que tomó todas las mejores tierras antes de cualquier reparto.
La acumulación de propiedades amplió la base de Páez más allá del mando militar y acercó sus intereses a propietarios y comerciantes del centro-norte venezolano. Sectores caraqueños vieron en la autonomía un modo de controlar aduanas, rentas y representación, y encontraron en él una garantía armada. No formaron, sin embargo, un bloque único ni Páez fue un simple ejecutor de un programa económico previamente cerrado. La ruptura con Bogotá reunió agravios constitucionales, identidades regionales, intereses materiales y ambiciones personales que cambiaron entre 1826 y 1830.
Mientras Bolívar marchaba al sur, Páez conservó una autonomía considerable en Venezuela. Su relación combinó subordinación formal, cooperación militar, admiración, negociación y conflictos; reducirla desde el inicio a conveniencia sin confianza proyecta retrospectivamente la ruptura. Bolívar sabía que un choque armado con Páez sería costoso por el peso de los mandos y tropas venezolanos. Ese cálculo influyó en la reconciliación de 1827 junto con su proyecto de preservar la unión.
1826: la rebelión que fracturó la república
La crisis estalló por un asunto aparentemente menor. En Caracas, Páez ordenó un reclutamiento forzoso que ejecutaron los batallones de Anzoátegui y Apure. Los soldados detuvieron hombres por las calles sin distinción de edad, y llegaron a recibir instrucciones de hacer fuego contra quienes huyeran y de registrar casas. La ciudad protestó. El intendente denunció los abusos. Y el gobierno de Bogotá, con Santander al frente como vicepresidente encargado del ejecutivo, actuó por los canales legales.
La Cámara de Representantes declaró, por 41 votos contra 16, que Páez debía comparecer acusado ante el Senado por los excesos cometidos. El Senado admitió la acusación, 15 votos contra 6. El Congreso lo suspendió de la comandancia general del departamento de Venezuela y proveyó un sustituto interino. Se le pidió comparecer para responder. Todo el procedimiento fue legal, ordenado, constitucional.
Páez respondió con un pronunciamiento. Se declaró en rebeldía, calificó la investigación de injusta y —crucialmente— desplazó el conflicto desde el terreno del derecho al terreno de la identidad regional: contrapuso venezolanos a neogranadinos, se presentó como intérprete de la voluntad del "pueblo" venezolano frente a un Congreso lejano. Se negó a obedecer las órdenes de Bogotá pese a los intentos de Santander de convencerlo. En cartas al Libertador, fechadas en mayo de 1826, acusó al "carácter insidioso" de Santander de haber envenenado la administración en su origen y de haber convertido al cuerpo legislativo en instrumento de sus caprichos. La imputación era doble: contra el hombre y contra la institución.
Los partidarios de la Cosiata articularon el conflicto con demandas constitucionales y con agravios venezolanos que antecedían al reclutamiento. Invocaron la posibilidad de una gran convención y exigieron revisar el centralismo de Cúcuta. Esa operación dio cobertura política a la desobediencia de Páez, pero no fue sólo una máscara para una rebelión personal: investigaciones recientes identifican un liberalismo separatista y un proyecto de reconstrucción de la antigua Venezuela con actores civiles, prensa y lenguajes propios. La jefatura militar de Páez fue decisiva dentro de ese movimiento más amplio.
Santander contempló el uso de tropas, mientras Bolívar envió a Daniel Florencio O'Leary y viajó luego a Venezuela. El 1 de enero de 1827 Páez reconoció la autoridad de Bolívar; el Libertador decretó el olvido de lo ocurrido, confirmó a Páez como jefe superior civil y militar y anunció una convención constitucional. Fue una reconciliación con concesiones sustanciales que debilitó la acusación congresional, pero llamarla simplemente compra de una sumisión atribuye una intención y un precio más precisos de lo que demuestran los decretos.
La reconciliación de 1827 tuvo costos institucionales: dejó sin efecto práctico el proceso contra Páez y profundizó el conflicto de Bolívar con Santander. Puede interpretarse como un precedente que premiaba la desobediencia respaldada por fuerza regional; también respondía al intento de Bolívar de evitar una guerra civil y conservar la unión. Las instituciones no desaparecieron entonces —se convocó la Convención de Ocaña y continuó el debate constitucional—, aunque su legitimidad quedó más disputada. Presentar la decisión como destrucción instantánea del único árbitro convierte una lectura posible en veredicto definitivo.
La ruptura Bolívar-Santander fue el corolario inmediato. El 19 de marzo de 1827, Bolívar le escribió a Santander retirándole su amistad y pidiéndole que dejara de escribirle. Santander respondió el 29 de abril. El triángulo político sobre el que se sostenía la Gran Colombia —Bolívar árbitro, Santander administrador legalista, Páez caudillo regional— se había roto en el vértice más importante.
De Ocaña a la disolución
Bolívar promovió para Colombia rasgos de la Constitución boliviana, incluido un presidente vitalicio con facultad para designar sucesor, y Santander se opuso a ese proyecto. Páez había sugerido antes una fórmula monárquica o napoleónica y Bolívar la rechazó. Esos episodios muestran diferencias reales sobre autoridad, representación y estabilidad, pero no prueban una afinidad silenciosa que explique por sí sola la reconciliación de 1827. Bolívar decidió entre riesgos militares y políticos concretos; calificar su elección como el lado equivocado corresponde a una valoración historiográfica que debe hacerse explícita.
La Convención de Ocaña de 1828 se disolvió sin acuerdo. Bolívar asumió la dictadura. Sobrevino el atentado de septiembre. Santander fue implicado, procesado y desterrado. Y mientras tanto, en Venezuela, Páez consolidaba su autoridad esperando el momento.
En noviembre de 1829, asambleas reunidas en Valencia y en el convento de San Francisco de Caracas desconocieron la autoridad de Bogotá y reclamaron la separación. El acta caraqueña reunió centenares de firmas ciudadanas; Páez no debe presentarse como su firmante individual decisivo. Desde Valencia recibió el documento, informó a Bolívar y asumió la conducción política y militar del proceso. El 13 de enero de 1830 estableció un gobierno provisional y convocó el Congreso venezolano que formalizaría el nuevo Estado.
El Congreso Admirable se reunió en Bogotá del 20 de enero al 11 de mayo de 1830. Lejos de limitarse a declarar imposible la unión, aprobó el 5 de mayo una nueva Constitución centralista y ofreció a las provincias venezolanas un mecanismo de negociación si solicitaban reformas. El Congreso venezolano se instaló en Valencia el 6 de mayo y rechazó esa salida; Ecuador inició su propia separación poco después. La carta colombiana no logró restaurar la unión, y la crisis continuó hasta que Nueva Granada se organizó por separado en 1831-1832.
Páez terminó controlando políticamente la Venezuela separada de la república que Bolívar había intentado conservar. Bolívar había reconocido sus ascensos y su mando por sus servicios militares, y en 1827 lo confirmó como jefe superior para evitar una guerra civil. Esas decisiones fortalecieron a Páez, pero los medios de la separación también procedían de redes regionales, asambleas, fuerzas propias y una corriente política venezolana que no fue creada por Bolívar.
El presidente y el exilio
En Venezuela independiente, Páez fue jefe superior y presidente provisional en 1830; elegido constitucionalmente en marzo de 1831, gobernó hasta 1835 y volvió a la presidencia entre 1839 y 1843. Su influencia se apoyó en el Partido del Orden, propietarios y mandos militares, pero también enfrentó rebeliones y oposición regional. El período construyó instituciones representativas a la vez que mantuvo una fuerte hegemonía paecista; describirlo sólo como estabilidad frente al caos posterior simplifica los conflictos de la primera república venezolana.
Su hegemonía declinó durante el gobierno de José Tadeo Monagas. Después del levantamiento de 1848 vivió exilios y retornos, y encabezó una dictadura entre 1861 y 1863 durante la Guerra Federal. Más tarde se estableció en Nueva York. Aunque trabajaba en sus memorias desde 1867, los dos tomos de su Autobiografía se publicaron allí en 1869. Murió en Nueva York el 6 de mayo de 1873, a los ochenta y dos años; sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional de Venezuela en 1888.
La Autobiografía es una fuente fundamental y también una intervención de Páez sobre su propia memoria. Presenta al llanero valeroso, al fundador republicano y al adversario de las pretensiones centralizadoras de Bolívar. Como toda memoria escrita décadas después, debe contrastarse con correspondencia, decretos y testimonios de otros actores: ilumina cómo quiso explicar su conducta, pero no permite reducir cada decisión a principio ni a interés. Su valor reside tanto en los hechos que narra como en las selecciones y silencios con que construye una defensa pública.
La red del caudillo
Ninguna figura de la independencia se entiende sola, y Páez menos que nadie. Su poder descansó en un entramado de relaciones donde cada vínculo cumplía una función distinta y ninguno bastaba por sí solo.
Con Bolívar mantuvo una relación cambiante de cooperación, subordinación, negociación y ruptura. Bolívar necesitaba la fuerza regional de Páez, y Páez dependió del reconocimiento republicano y del proyecto militar dirigido por Bolívar. Con Santander compartió el teatro de los llanos desde 1816 y chocó abiertamente durante la crisis de 1826, pero presentarlos desde el primer día como encarnaciones puras de ley y clientela borra sus trayectorias y alianzas. Sus conflictos contribuyeron a la disolución dentro de una crisis constitucional y regional que no puede cargarse a una sola incompatibilidad personal.
En el oriente venezolano, Páez trató con jefes de amplia autonomía como José Francisco Bermúdez, Santiago Mariño y José Tadeo Monagas. Sus tropas y redes regionales limitaron cualquier mando uniforme durante y después de la independencia. Sin embargo, Bermúdez murió en 1831 sin ejercer la presidencia, y Mariño encabezó movimientos y ocupó altos cargos sin convertirse en presidente constitucional. Monagas sí llegó a la presidencia desde 1847. Reunirlos como presidentes de facto borra diferencias decisivas entre mando militar, rebelión y titularidad del Ejecutivo.
El poder de Páez se sostuvo en relaciones con soldados y poblaciones llaneras y, más tarde, en alianzas con propietarios, comerciantes y políticos del centro-norte. La fórmula según la cual los llanos le dieron el ejército y Caracas el gobierno resume bien esa doble base, siempre que se entienda como interpretación: hubo coerción, oposición y facciones en ambos espacios. Ese entramado hizo viable su jefatura en 1826-1830, pero no permite afirmar que sin una alianza perfectamente unificada la separación habría sido imposible.
La huella
Héroe o rebelde, fundador o sepulturero, patriota u oportunista: cualquiera de esas etiquetas se le queda corta. Páez fue una figura bisagra, y por eso incomoda a las dos tradiciones que se lo disputan. Colocarlo enteramente del lado de la gloria o del lado de la traición es empobrecer lo que realmente hizo, que fue cabalgar sobre las dos.
Para Venezuela, Páez es una figura fundacional y su imagen de jinete de Queseras ocupa un lugar central en la memoria nacional. La investigación también estudia el reclutamiento de 1826, la distribución desigual de tierras y su conversión en gran propietario. No todas las operaciones con vales militares están documentadas con el mismo grado de certeza, ni existe una única biografía oficial que haya archivado esos temas por completo. Conviene presentar juntos el prestigio militar, la construcción institucional y los conflictos de propiedad, indicando dónde persisten debates.
Para la historia de Colombia, la huella de Páez está ligada a la pérdida del proyecto político compartido. Su desobediencia de 1826, su reconciliación con Bolívar y su dirección del proceso venezolano de 1829-1830 aceleraron la ruptura y dieron poder militar a una opción separatista ya articulada por actores civiles. No puede saberse con certeza qué habría ocurrido sin él, ni atribuirle una tradición neogranadina de legalismo herido o un precedente imitado por todo el siglo XIX latinoamericano. El caso sí muestra que la Constitución de Cúcuta carecía de mecanismos aceptados para procesar autonomía regional, responsabilidad militar y reforma del pacto.
Páez permite estudiar el caudillismo como una relación histórica entre guerra, mando regional, recursos y legitimidad, no como un rasgo natural de los llanos. La prolongada guerra alteró poblaciones, ganados y propiedad y produjo veteranos dependientes de jefes capaces de repartir protección y oportunidades. Mariño, Bermúdez, Monagas y Flores construyeron poderes distintos, no copias de un mismo modelo. Partidos, burocracias y ejércitos profesionales transformaron esas relaciones durante los siglos XIX y XX, pero no existe una fecha única en que el caudillismo se extinguiera ni una continuidad automática hacia cualquier liderazgo armado posterior.
Las trayectorias posteriores de Nueva Granada y Venezuela fueron diferentes, pero no forman una oposición simple entre abogados civiles y presidentes armados. Nueva Granada vivió numerosas guerras civiles y gobiernos de generales; Venezuela desarrolló instituciones representativas, partidos y presidencias civiles junto con hegemonías militares. Páez influyó de manera profunda en la relación venezolana entre mando armado y Ejecutivo, pero no explica por sí solo dos siglos de divergencia. Leer esas historias comparativamente exige atender a constituciones, economías, regiones y coaliciones posteriores, no convertir cada conflicto colombiano en reparación simbólica de 1826.
Páez murió en Nueva York el 6 de mayo de 1873 después de haber publicado sus memorias y de haber cultivado una formación autodidacta que desmiente la imagen de una lengua apenas aprendida. Su vida empezó en el mundo ganadero de Curpa y atravesó la fundación de Venezuela y de la República de Colombia. Fue llanero, general, gran propietario, presidente, exiliado y memorialista. Su jefatura ayudó a independizar Venezuela y fue decisiva en su separación de Colombia, pero entenderla exige situarla dentro de redes sociales y proyectos políticos más amplios que la voluntad de un solo hombre.
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24 documentos · 60 fragmentos01Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 227, 270, 273, 370, 390, 4016 citas
[1]habitantes de aquel pueblo, que no se retiraría de allí sin que ántes pasasen por sobre su cadáver los enemigos que vinieran á 225 invadirlo, y que si el general [Ricaurte] se retiraba, esperaba le permitiera ser fiel á su juramento quedándo allí con el regimiento que tenía á sus ordenes. 52 59 Desde el principio de…
p. 227
[5]lógica comunitaria, y así encontró su salvación y la de su causa. 77 Otro objetivo historiográfico es la cuestión de la geografía del Gran Vuelco. ¿Coinciden las regiones donde actuaron Yáñez y Boves con aquellas donde operó Páez? Las zonas de actividad de Yáñez se encontraban en el bajo llano de Barinas, en San…
p. 273
[7]los españoles, pelea contra ellos con todo el odio de que es capaz el corazón humano». 62 El «León de Payara», José Antonio Páez, también confirma el hecho: Después de haber con tropas colecticias derrotado a los españoles en todos los encuentros que tuve con ellos, organicé en Apure un ejército de caballería y el…
p. 270
[15]oficiales de infantería manda la fuerza con valentía, método y competencia. El momento irregular de la guerra de Independencia parece ya lejano. Los dos años posteriores a Boyacá, gracias a un dominio ordenado del territorio granadino y al esfuerzo constante de sus habitantes, ven nacer aquel ejército que fascinará…
p. 370
[53]ejército de occidente de José Antonio Páez, quien deberá, reforzado por el Batallón Vargas, con el aporte de los nuevos reclutas de Santa Marta, invadir los llanos, tomar a Calabozo y luego arrojarse hacia Caracas por los fértiles valles de Aragua, clave estratégica de Venezuela. La Guardia del Libertador, con base en…
p. 401
[57]ligado al ejército libertador de Bolívar, donde está al mando de un batallón. Este irregular por excelencia se ha transformado en general sin par. Es entonces por elección propia que los orientales, que formarán después de la independencia de Venezuela la gran reserva de la política de facciones hasta las guerras…
p. 390
02Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Páginas 227, 270, 273, 370, 390, 4016 citas
[2]habitantes de aquel pueblo, que no se retiraría de allí sin que ántes pasasen por sobre su cadáver los enemigos que vinieran á 225 invadirlo, y que si el general [Ricaurte] se retiraba, esperaba le permitiera ser fiel á su juramento quedándo allí con el regimiento que tenía á sus ordenes. 52 59 Desde el principio de…
p. 227
[4]lógica comunitaria, y así encontró su salvación y la de su causa. 77 Otro objetivo historiográfico es la cuestión de la geografía del Gran Vuelco. ¿Coinciden las regiones donde actuaron Yáñez y Boves con aquellas donde operó Páez? Las zonas de actividad de Yáñez se encontraban en el bajo llano de Barinas, en San…
p. 273
[6]los españoles, pelea contra ellos con todo el odio de que es capaz el corazón humano». 62 El «León de Payara», José Antonio Páez, también confirma el hecho: Después de haber con tropas colecticias derrotado a los españoles en todos los encuentros que tuve con ellos, organicé en Apure un ejército de caballería y el…
p. 270
[14]oficiales de infantería manda la fuerza con valentía, método y competencia. El momento irregular de la guerra de Independencia parece ya lejano. Los dos años posteriores a Boyacá, gracias a un dominio ordenado del territorio granadino y al esfuerzo constante de sus habitantes, ven nacer aquel ejército que fascinará…
p. 370
[52]ejército de occidente de José Antonio Páez, quien deberá, reforzado por el Batallón Vargas, con el aporte de los nuevos reclutas de Santa Marta, invadir los llanos, tomar a Calabozo y luego arrojarse hacia Caracas por los fértiles valles de Aragua, clave estratégica de Venezuela. La Guardia del Libertador, con base en…
p. 401
[56]ligado al ejército libertador de Bolívar, donde está al mando de un batallón. Este irregular por excelencia se ha transformado en general sin par. Es entonces por elección propia que los orientales, que formarán después de la independencia de Venezuela la gran reserva de la política de facciones hasta las guerras…
p. 390
03Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Páginas 131, 161, 176, 246, 249, 252, 3747 citas
[3]complete. Bolívar’s policy of using caudillos to control caudillos had only limited success. While he regarded Bermúdez as an agent of unification, others knew him as a savage and vin- dictive rival, a medium of discord, not peace, the arch-caudillo, who now happened to be on Bolívar’s side. Mariño rejected the…
p. 131
[10]end of the war in Venezuela, Bolívar delegated to Páez ‘the right to redistribute national properties’, which he himself had received from congress as president of the republic, though as exercised by Páez it was confined to the army of Apure and the territory under his jurisdiction. These special prerogatives were…
p. 176
[18]in violence; none of this is glorious, my dear general’. Although he mobilized, he did not want violence. From Coro he warned, ‘I have come from Peru to save you from the crime of civil war.’ 109 Conciliation was also favoured by the majority opinion in both countries. There was little alternative. Bolívar was aware…
p. 252
[19]became a national hero, indisputable military and political leader of Venezuela. Established in the country’s socio-economic centre around Caracas, commander of what remained of a disciplined army, the soldiers of the llanos of Apure, Páez was well placed to impose his authority over the other military caudillos,…
p. 161
[42]manifest as early as 1815; it produced resistance to Bolívar and his officers in New Granada, and contributed to the success of the Spanish counter-revolution of 1815–16. In 1819 national conflict was responsible for the deposition of New Granadan Zea as vice- president of Venezuela by the congress of Angostura and…
p. 246
[45]the Bolivian Constitution, particularly the life presidency, but meanwhile agreed that it was ‘liberal, popular, strong, and vigorous’. 96 An insincere letter, even by Santander’s standards. His true thoughts were contained in an auto- biographical memoir he subsequently wrote, where he described the life- president…
p. 249
[55]Prudencio 147–8, 229, 234–5, 241, 242 Páez, José Antonio and Bolívar 203, 243, 262, 300–1 and Carabobo 139–40 land policy 114, 147, 150, 157–8 in llanos 98, 113–14, 125–7, 133 on race 149 rebellion of 218, 219, 220–5, 233, 285, 295, 298 secession 266–9, 272 Paine, Thomas 32, 36 Palacios, Carlos 16, 17–18, 20–1…
p. 374
04Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · Páginas 4, 6, 9, 114 citas
[8]was available to send forces to the New World, but not in the desired numbers over a number of years. While Britain did not interdict Spanish reinforcements, it did not nancially support Spain’s eort, and that had an equally arresting eect. 8 The 1819 Congress of Angostura brought to life many of Bolívar’s ideas,…
p. 4
[28]happen, and he tried the same tired remedies, expecting better outcomes. Four years before, he was the adored liberator of South America—now Bolívar’s charisma was spent; everything he touched turned hostile or futile. Another of his former ocers, José María Córdova, took up arms against him; Bolívar earned not a…
p. 6
[33]a focal solution to liberation legitimacy problems. He had a centralized multistate army, a reservoir of goodwill, and a mind for unication. Although no one matched Bolívar’s zeal for union, for a time he was the only game in town. 26 That reversed as Bolívar’s stayed the same while reality changed. His army grew…
p. 9
[48]only by stretching the term. Bolívar was no respecter of legal formality—he sought to replace the Cúcuta Constitution with his Bolivian Constitution well before the former was legally supposed to be revised. One biographer states: In fact, Bolívar never governed constitutionally. Whenever Congress elevated him to the…
p. 11
05El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Páginas 364, 416, 4373 citas
[9]364 Efiínd Ridcernstfiatfi de los Llanos son de buena raza y valientes, de afiladas es- puelas y de gran fiereza y saña. Sólo cuando se halla ya muy maltrecho cede el más débil el campo de batalla. Esta extraña conducta, mitad en son de regocijo, mi- tad con tintes de barbarie, nos da pie para presentar de una manera…
p. 364
[36]fue fusilado en Bogotá por órdenes de Fran- cisco de Paula Santander. 417 Efi Díndií que quedaban. Un oficial llevó a Bogotá la noticia de la derrota, y las autoridades españolas entregaron a toda prisa la ciudad, dejando incluso una suma de 700. 000 dólares en la Casa de la Moneda. Ya el 10 de agosto de 1819 entró…
p. 416
[44]x Colombia. Años de aprendizaje División de Colombia por la separación de Venezuela y Ecuador / La República de la Nueva Granada / Presidencias de Santander, Márquez, Herrán y Mosquera / El gobierno liberal de López; la Confederación Granadina / La guerra de los tres años de los federalistas / La Constitución de los…
p. 437
06El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · Páginas 69, 74, 783 citas
[11]rcito de Apure al mando de Paez, que constaba de unos 4.000 efectivos — 3.000 infantes y 1.000 caballos. El ej é rcito de Oriente a las ó rdenes de Arismendi y Sucre situado en Agostura con otro tanto en hombres y el ej é rcito del Norte al mando sucesivo de Soublette, Anzoategui y Salom con menos de 2.000 efectivos.…
p. 78
[12]era comandante del 5o. batall ó n de la Uni ó n 72 Granadina bajo las ó rdenes de Castillo, el rival de Bol í var. Queriendo Castillo sustraer el batall ó n de Santander a los prop ó sitos de Bol í var, este amenaz ó a Santander con fusilarlo si se negaba a cooperar con é l. Los soldados se declararon bolivaristas y…
p. 69
[49]á ez entretuvo a Morillo con acciones de desgaste durante febrero del 19 en la regi ó n que une a Achaguas con San Fernando al Sur del Apure. Achaguas fue durante este tiempo el cuartel general de P á ez, en tanto que San Fernando lo fue de Morillo. Luego, en la acci ó n de Las Queseras del Medio, P á ez Infligi ó una…
p. 74
07Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 1951 cita
[13]esta unidad, Bolívar se trasladó al oeste para reunirse personalmente con Páez con el objeto de planificar las operaciones militares durante la estación seca — en el período de las lluvias era prác ticamente imposible emprender acciones en los llanos. Bolívar quiso coordinar a los diferentes grupos patriotas, de modo…
p. 195
08Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · Páginas 13, 26, 573 citas
[16]abandono momentaéneo de la lucha por la independencia de su patria y la exposicién del brillante ejército del Apure a un po- sible contratiempo de catastroficas consecuencias. Decisién del Libertador El Libertador tomo su decisién a raiz de los magnificos informes que sobre el nucleo granadino le diera el coronel Lara…
p. 13
[17]se apresuré a despachar con caracter urgente a su edecan Daniel Florencio O'Leary con instrucciones precisas, a fin de que calmara al general Paez mientras él mismo se dirigia a Caracas. Cabe senalar en este punto que el general José Antonio Paez ya habia propuesto al Libertador que imitara a Napoleon y estableciera…
p. 57
[51]de haber sido techazados varias veces cuando se encontraban a 981 punto de coronar la altura. Bolivar emplea sin éxito, en apoyo de los contraataques de la vanguardia, los batallones Bravos de Péez, Rifles y Legion Britanica, cuyos comandantes son heridos en la refriega; pero Barreiro ataca de nuevo y ante el éxito de…
p. 26
09La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Páginas 389, 397, 4013 citas
[20]órdenes que Páez había dado a los batallones de Anzoátegui y Apure para el reclutamiento de cuanto hombre en- contrase por las calles, sin distinción de personas ni edades. El inconveniente de dicho oficio fueron las quejas presentadas por algunas personas contra el general Páez, por los excesos cometidos en este…
p. 397
[24]facciosos han logrado precipitar al general páez en una defección ignominiosa alagándolo con la infame esperanza de erigirse en rey y tirano de sus compatriotas, por medio de la violencia y de la fuerza que tiene a sus órdenes, es llegado el tiempo de sostener con firmeza y constancia este principio vita, es pacto…
p. 401
[47]La primera estrategia implementada por Santander comenzó en el Senado, ante el cual presentó algunas observaciones contra el decreto que establecía el periodo en el que debía hacerse el escrutinio de las elecciones de presidente y vicepresidente. Santander le solicitó al Senado que dicho escrutinio se hiciera en el…
p. 389
10Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Páginas 192, 417, 422, 427, 451, 5546 citas
[21]julio de 1826). 17 Ibid. 18 En una carta privada dirigida por este senador del Zulia y presidente del Senado, Luis Andrés Baralt, a Santiago Arroyo (Bogotá, 6 de agosto de 1826) le dijo: “Lo de Venezuela siempre había de suceder, pero cuan preferible es que haya sucedido ahora, por el motivo que ha sido, y con tales…
p. 422
[23]Margarita. 34 Rafael Urdaneta, “Carta del general Rafael Urdaneta al general Páez. Maracaibo, 27 de junio de 1926” (en Florencio O’Leary (comp.), Me morias del general O’Leary, tomo VI, 2 ed. facsimilar, Caracas: Ministerio de Defensa, 1981), 139. 35 José Antonio Páez, “Carta a mi muy querido general y amigo [Simón…
p. 427
[27]la Legislatura de 1826, relató a su regreso a Popayán que había sido convencido por los senadores venezolanos “sobre la docilidad del general Páez, que lo verían ante el Senado dando muestras de una sublime obediencia”, con lo cual el Senado se llenaría de gloria pro - bándole a la República “que la constitución…
p. 417
[29]que había sido un absurdo el decreto dado por el Liber - tador para que los pueblos emitieran sus opiniones, porque a su abrigo “han empezado a pedir la separación” en La Victoria, Valencia y Caracas, con lo cual “pronto tendremos una masa de opinión muy fuerte por la separación, y porque Venezuela sea estado…
p. 554
[46]Se dice que su opinión favorita es que Colombia sea dividida en tres grandes departamentos corres - pondientes a las antiguas divisiones del territorio bajo del gobierno español, es decir, del virreinato de la Nueva Granada, la capitanía general de Caracas y la presidencia de Quito; y que Bogotá, Caracas y Quito sean…
p. 451
[50]mentos que encomendó a colaboradores cercanos: Manuel Palacio (Estado y Hacienda), Pedro Briceño Méndez (Marina y Guerra) y Diego Bautista Urbaneja (Interior y Justicia). La legitimidad que este Congreso había dado a las acciones guerrilleras de los insurgentes fue de inmediato reconocida por el general José Antonio…
p. 192
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 114, 1212 citas
[22]a responder a Bogot á. Aun que Santander trat ó de convencerlo de que deb í a dar ejemplo de cumplimiento y de asegurarle que todo saldr í a bien, P á ez se neg ó a obedecer e hizo un “ pronunciamiento ” declar á ndose en rebeld í a y considerando injusta la investigaci ó n a la que se le quer í a some ter. Como se…
p. 121
[40]Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…
p. 114
12Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Páginas 112, 1152 citas
[25]blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…
p. 115
[37]the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…
p. 112
13Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 521 cita
[26]en la cual la con- ducta legalista del segundo no fue bien aceptada por el Libertador. O como el rechazo que San- tander hizo de la rebeldía de Páez en 1826, al desconocer la autoridad granadina, conducta que no fue condenada por Bolívar, lo que desa- gradó profundamente al mandatario cucuteño. O como la simpatía que…
p. 52
14La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Páginas 276, 280, 3103 citas
[30]ciudad fronteriza de Cúcuta. Las negociaciones no llevaron a nada. El Congreso Nacional en Bogotá llegó paulatinamente a la conclusión de que la separación era imparable. Conscientes de su propia impotencia, los de- legados decidieron que su nueva constitución no podía imponerse por la fuerza a todas las partes de la…
p. 276
[31]generales tenía consecuencias nefastas para el bienestar del Estado. En su opinión, Bolívar era de la misma calaña que Páez. Abri- gaba el ideal de una Venezuela en la que llevaran la batuta intelectuales como él mismo y donde los militares se estuvieran quietos en sus cuarteles. Páez era un mal necesario en la fase…
p. 280
[54]país; se radicó en Nueva York, donde redactó sus memorias y falleció en 1873. 13 Panteón La catedral de Caracas no fue la última morada de Bolívar, ya que un cuar- to de siglo después lo volvieron a enterrar. Por orden de Antonio Guzmán 12 anpb / rree 1288 y 1294, Van Lansberge al entonces ministro de Relaciones…
p. 310
15Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 661 cita
[32]the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…
p. 66
16Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2341 cita
[34]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…
p. 234
1730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 471 cita
[35]aun con mi honor, esta constitución que encierra los derechos de dos pueblos hermanos, ligados por la libertad, por el bien y por la gloria. La constitución de Colombia será junto con la Independencia la ara santa, en la cual haré los sacrificios. Por ella marcharé a las extremidades de Colombia a romper las cadenas…
p. 47
18Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 991 cita
[38]de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…
p. 99
19Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1261 cita
[39]como la separación de poderes y el reconocimiento de las garantías individuales. Se trataba, además, de una democracia restringi- da, en la cual podían ejercer el sufragio todos los ciudadanos casados o mayores de 21 años, que su- pieran leer y escribir, que fueran dueños de una propiedad raíz con un valor de 100…
p. 126
20Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 191 cita
[41]tenido adecuada representa- ción enel comgreso constituyente, La incorporación del Ecuador sé efectuó come una simple anexión del terdóro militarmente conquistado y el ejército patriota, luego de la talla de Pichincha, en 1822 Guaya- quil ciudad que tabla declarado imi- viduaimente su independencia, fue amexada a la…
p. 19
21Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 921 cita
[43]use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Gran Colombian Print Culture 74 As Vice President Santander expanded the public education sys- tem, men like Acevedo developed schoolbooks that would teach children about the wisdom of independence leaders and the tyr- anny of Spain. Acevedo reformulated Caldas’s…
p. 92
22Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · Página 3101 cita
[58]en Haití, con el caso excepcio- nal del dictador civil de Chile, Diego Portales. También inclui- bles: Porfirio Díaz en México y J u a n Vicente Gómez en Venezuela, como rezagos del siglo pasado en el actual. (Cf. R. A. Humphreys, "Latín America: The Caudillo Tradition", en M. Howard, ed., S o l d i e r s a n d G o v…
p. 310
23Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 141 cita
[59]2 The deathblow to this relatively prosperous colonial province came with the War of Independence (1810–1821), when patriot soldiers raided the Llanos missions, recruiting the natives to fight against the royalists and sacking the churches. The clergy who stayed at their posts received neither subsidies nor military…
p. 14
24Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 521 cita
[60]dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…
p. 52