Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Biografía

Juana Julia Guzmán

Regeneración

1892–1975

15 min de lectura33 documentos
Nacimiento27 de mayo de 1892, Corozal, Sucre
Fallecimiento29 de marzo de 1975, Montería, Córdoba
RolesPresidenta de la Sociedad de Obreras Redención de la Mujer · Segunda gerente y luego dirigente del Baluarte Rojo de Lomagrande
Lugar principalMontería, Córdoba
Período históricoRegeneración1886–1929
03

La biografía

Juana Julia Guzmán (Corozal, 27 de mayo de 1892-Montería, 29 de marzo de 1975) fue una dirigente popular del Sinú. La investigación más reciente, apoyada en las entrevistas que ella concedió en 1972, permite precisar una trayectoria que durante mucho tiempo se contó de manera incompleta: presidió desde 1919 la Sociedad de Obreras Redención de la Mujer, participó en el proyecto agrario de Lomagrande, sufrió treinta meses de cárcel por los sucesos violentos de 1921 y asumió mayor responsabilidad en el baluarte después de la salida de Vicente Adamo en 1927. Algunas autoras actuales la describen como mujer afroindígena; es una caracterización historiográfica que reconoce los cruces de raza, género y clase en su experiencia, no un dato que deba reemplazar su propia voz. Su testimonio conservado en el archivo de Orlando Fals Borda es central para reconstruir la organización femenina y campesina de la región.

02

Línea de vida

  1. 1918

    Fundación de la Sociedad de Obreros y Artesanos

    Leer contexto

    El 22 de abril se constituyó en Montería la organización obrera con la que después colaboraría la sociedad femenina presidida por Guzmán.

  2. 1919

    Presidenta de Redención de la Mujer

    Leer contexto

    La Sociedad de Obreras Redención de la Mujer fue fundada el 7 de febrero y eligió a Juana Julia Guzmán como presidenta para defender a trabajadoras frente a abusos y cuentas injustas.

  3. 1921

    Enfrentamiento, prisión y continuidad de la sociedad

    Leer contexto

    Después del choque del 7 de septiembre, en el que murieron cuatro campesinos y un teniente, fue enviada a Cartagena y permaneció presa treinta meses hasta ser absuelta; Pacha sostuvo la organización durante su ausencia.

  4. 1925

    Formalización de los baluartes campesinos

    Leer contexto

    Aunque la organización de Lomagrande venía desde 1918, Fals Borda sitúa en 1925 o 1926 la adopción formal del nombre de baluartes; Guzmán fue segunda gerente del Baluarte Rojo.

  5. 1927

    Dirección de Lomagrande tras la salida de Adamo

    Leer contexto

    La documentación oficial ubica en 1927 la partida de Vicente Adamo; Guzmán asumió entonces la conducción principal de Lomagrande y de centros populares.

  6. 1950

    Fin de Lomagrande por la violencia

    Leer contexto

    Las fuentes sitúan entre 1950 y 1951 el desalojo y dispersión del baluarte; la diferencia de fecha permanece abierta.

  7. 1972

    Autobiografía y entrevistas en Montería

    Leer contexto

    Investigadores de la Fundación del Caribe y la Rosca registraron su autobiografía, recuerdos compartidos con Pacha y comentarios políticos hoy conservados en el archivo de Orlando Fals Borda.

  8. 1975

    Muerte en Montería

    Leer contexto

    Murió el 29 de marzo en el barrio Granada de Montería, poco después de reencontrarse con nuevas movilizaciones campesinas de la región.

Una vida en el filo del orden hacendatario

El trasfondo fue la expansión de haciendas ganaderas sobre baldíos y tierras trabajadas por colonos. Orlando Fals Borda llamó «ley de tres pasos» a una secuencia regional: familias campesinas desmontaban y cultivaban; luego sembraban pasto o vendían las mejoras; finalmente la tierra habilitada se integraba a una propiedad mayor. Es un modelo interpretativo útil, no una ley formal ni una descripción idéntica de cada finca. En Lomagrande, la disputa se hizo concreta alrededor de ocupación, cultivos, ganado, linderos y títulos. La organización campesina trató de impedir que el trabajo de apertura terminara consolidando el dominio de quienes reclamaban grandes extensiones.

Para las mujeres trabajadoras, el conflicto incluía abusos físicos, económicos y sexuales. Según las entrevistas analizadas por Diana Patiño, patronos y patronas podían golpear a empleadas, retener salarios o inflar cuentas de tienda y anticipos; una de las tareas de la nueva sociedad fue revisar esas deudas y acompañar la defensa de las afectadas. El sistema de matrícula, abolido legalmente en 1921 pero persistente en prácticas locales, ataba a trabajadores y familias mediante obligaciones con una casa o hacienda. Esta evidencia permite hablar de un orden patriarcal y racializado sin trasladar al período un índice contemporáneo de concentración de la tierra ni reducir toda relación laboral a una sola fórmula.

La propia autobiografía de Guzmán corrige la imagen de una infancia sin educación. Nació en Corozal, hija de María del Carmen Guzmán y Fermín Chamorro, y fue criada como hija por sus padrinos de apellido Badel. Aprendió a leer y escribir en casa. En el trabajo del tabaco no aparece como simple obrera clasificadora: supervisaba a quienes arreglaban las hojas. Su recuerdo situó el traslado a Montería entre 1915 y 1917; Fals Borda lo fechó en 1916, por lo que «hacia 1916» es la fórmula más prudente. Allí trabajó en la casa de la viuda de un alcalde, en una tienda o cantina y después sostuvo un ventorrillo propio en Chuchurubí. Esa experiencia urbana y laboral precedió su liderazgo político.

Adamo, Nascimento y la llegada del socialismo al Sinú

Vicente Adamo, inmigrante italiano que llegó a Montería hacia 1915, fue un organizador importante del socialismo local. Junto con él actuaron artesanos, trabajadores, colonos y dirigentes de la región; también circularon ideas promovidas por el portugués Ayres Nascimento. Guzmán no fue una receptora pasiva de ese repertorio. Según su relato, otras mujeres la invitaron a una reunión y la eligieron presidenta de la organización que estaban formando. La relación con Adamo fue estrecha y documentada, pero el proceso no nació solamente de propagandistas extranjeros: tomó forma en problemas que las trabajadoras y campesinas ya reconocían en sus empleos, deudas y relaciones con patronos.

La Sociedad de Obreros y Artesanos de Montería se constituyó el 22 de abril de 1918. En torno a ella se articularon contactos con organizaciones de Cereté, San Carlos y otras localidades, y en 1921 sus representantes participaron en una asamblea obrera del litoral Atlántico. Sus programas mezclaban mutualismo, educación, anticlericalismo, defensa laboral y distintos lenguajes socialistas. Esa mezcla importa: el socialismo colombiano de esos años no era un bloque homogéneo ni obedecía todavía a una dirección partidaria única. Los estatutos y plataformas podían promover escuelas, bibliotecas, solidaridad con presos, sobriedad y trato igualitario, pero su aplicación dependía de cada organización y momento.

La Sociedad de Obreras Redención de la Mujer fue fundada el 7 de febrero de 1919 y eligió a Juana Julia Guzmán como presidenta. Era una organización distinta de la Sociedad de Obreros y Artesanos, aunque ambas compartían una casa y cooperaban. Las mujeres buscaban defenderse de maltratos, exigir cuentas claras y apoyarse frente a patronos y autoridades. Con el tiempo, ese espacio común fue conocido como Centro Obrero y sostuvo iniciativas como una biblioteca, una escuela y un pequeño hospital socialista, dentro del ideal de ocho horas de trabajo, ocho de estudio y ocho de descanso. Llamarlo feminismo popular es una interpretación bien sustentada; no exige afirmar que todas sus integrantes compartían una doctrina idéntica ni que carecieran por completo de acceso a educación o expresión pública.

Lomagrande y los Baluartes Rojos

Lomagrande fue una construcción colectiva. Fals Borda relaciona su organización inicial con 1918, pero también señala que estas agrupaciones no se formalizaron con el nombre de «baluartes» hasta 1925 o 1926. La diferencia evita convertir un proceso gradual en una fundación puntual. Unas 175 personas llegaron a integrar el Baluarte Rojo de Lomagrande. Adamo actuaba como gerente permanente y Guzmán como segunda gerente; tras la salida del italiano, ella asumió la conducción principal. Colonos y familias defendían cultivos y mejoras frente a hacendados y otros reclamantes, combinando ocupación, cooperación, trámites y resistencia a desalojos.

El nombre «baluarte» expresaba la idea de una posición defendida y el calificativo rojo señalaba su horizonte socialista. En la práctica, Lomagrande funcionó como una comunidad organizada que buscaba asegurar tierra para trabajar, coordinar labores y sostener servicios comunes. Los expedientes y recuerdos reunidos por Fals Borda muestran conflictos con propietarios vecinos, autoridades y fuerzas armadas, además de divisiones internas y negociaciones. No hay evidencia suficiente para convertir el nombre en una síntesis deliberada entre antiguos cacicazgos zenúes, una identidad afrocaribeña uniforme y el socialismo internacional. Su densidad histórica está en las decisiones concretas de quienes ocuparon y defendieron el terreno.

El liderazgo femenino de Guzmán desafió jerarquías de género, clase y racialización, pero su eficacia no puede explicarse diciendo que el orden carecía de medios para disciplinarla. Los tuvo y los usó: vigilancia, golpes, cárcel, amenazas y desplazamiento. Lo notable es que ella y sus compañeras organizaron defensas pese a esa vulnerabilidad. Guzmán presidió reuniones, intervino en cuentas laborales, administró recursos y participó en la dirección de Lomagrande. La categoría «afroindígena» empleada por Patiño ayuda a leer cruces que archivos anteriores ocultaron; debe mantenerse atribuida, porque las fuentes disponibles no ofrecen una declaración identitaria de Guzmán con ese vocabulario contemporáneo.

La red: agrarismo caribeño, socialismo nacional

La organización sinuana perteneció a redes regionales y nacionales, aunque la evidencia no lleva a Guzmán personalmente «hasta las oficinas del Comintern». Los contactos comprobables pasan por sociedades obreras del Caribe, asambleas, prensa, delegados socialistas y campañas en defensa de Adamo. Beltrán muestra que feminismo y socialismo se cruzaron de maneras heterogéneas: algunas plataformas abrieron espacio a la emancipación femenina y otras conservaron jerarquías patriarcales. Redención de la Mujer fue una iniciativa local con conexiones más amplias, no una sucursal de una cadena internacional. Esa escala intermedia permite reconocer circulación de ideas sin inventar vínculos personales o administrativos.

María Cano pertenece al mismo horizonte de movilización obrera y socialista de los años veinte, pero no hay prueba de una relación directa ni de una equivalencia funcional con Guzmán. Cano desarrolló giras nacionales desde 1925; Guzmán llevaba años organizando trabajadoras y campesinos en el Sinú. Varias figuras del socialismo nacional sí intervinieron públicamente para defender la naturalización o permanencia de Adamo, lo que enlazó el conflicto local con debates nacionales. Comparar ambas trayectorias sirve para mostrar la amplitud geográfica del protagonismo femenino, siempre que no se funda a las dos mujeres en un mismo itinerario, partido o estrategia.

El socialismo de Montería se adaptó a demandas por tierra, educación, trato digno y protección frente a abusos laborales. Fals Borda lo caracterizó como reformista, moderado y ecléctico, y advirtió que hay poca evidencia para reconstruir un desarrollo doctrinario marxista detallado. Los términos «camarada», «centro obrero» o «baluarte rojo» muestran una circulación política real, pero no bastan para deducir una línea ideológica uniforme. Guzmán ayudó a convertir esas ideas en organización cotidiana porque conocía el trabajo, las cuentas y las relaciones de patronazgo de la ciudad. Es más seguro describir esa práctica que atribuirle la traducción individual y consciente de un sistema europeo completo.

La represión y la ley de las cercas

La represión tuvo un episodio decisivo el 7 de septiembre de 1921. En un enfrentamiento relacionado con Lomagrande murieron cuatro campesinos y un teniente de policía. Guzmán, Adamo y otros dirigentes fueron detenidos; ella fue la única mujer enviada a la cárcel de Cartagena y permaneció privada de la libertad durante treinta meses, hasta ser absuelta. La Sociedad Redención no desapareció: Pacha asumió responsabilidades durante su ausencia. El hecho muestra al mismo tiempo la violencia estatal y la capacidad de continuidad de la organización femenina. Las fuentes permiten fijar este episodio con mucha más precisión que una descripción general de cercas, ganado y procesos judiciales.

La salida de Adamo también exige distinguir dos fechas. Fue detenido y llevado a Calamar a finales de 1926, mientras la documentación oficial sitúa su partida desde Puerto Colombia en 1927. Algunas síntesis hablan por eso de deportación en 1926 y otras de expulsión en 1927. Lo firme es que dejó la región y que el proyecto local continuó. Fals Borda señala que Guzmán tomó entonces el mando de Lomagrande y de los centros populares. Esa continuidad no demuestra una autonomía absoluta anterior, pero sí descarta que la experiencia dependiera exclusivamente del organizador italiano.

El contexto nacional se endureció al final de la Hegemonía Conservadora. La Ley 69 de 1928, conocida como Ley Heroica, restringió la protesta y facilitó la persecución de organizaciones consideradas subversivas. Ese marco ayuda a entender el riesgo que enfrentaban socialistas y campesinos, pero no prueba que cada desalojo o proceso del Sinú fuera una aplicación directa de la norma. La represión local había comenzado antes y combinaba intereses privados, policía, jueces y autoridades regionales. Separar esas escalas evita presentar una sola ley nacional como causa suficiente de conflictos agrarios acumulados durante décadas.

1927-1951: continuidad, violencia y desalojo

Después de la partida de Adamo, Guzmán asumió una responsabilidad mayor en Lomagrande. La comunidad siguió enfrentando disputas de linderos, hostigamientos y presión de propietarios y autoridades. La documentación disponible no justifica enlazar su trayectoria con un movimiento milenarista de San Marcos en 1927: que ambos expresaran tensiones rurales no demuestra coordinación ni influencia mutua. Para esta biografía, la continuidad concreta del baluarte resulta más relevante. Guzmán administró, representó y defendió el proyecto durante años, mientras la organización trataba de sostener la posesión colectiva y los servicios construidos alrededor del Centro Obrero.

La transformación del socialismo colombiano en torno a 1930 y la fundación del Partido Comunista forman parte del contexto, pero no ofrecen una cronología suficiente de la vida política de Guzmán. Las sociedades monterianas surgieron antes del PSR y no pueden leerse como simples antecedentes destinados a desembocar en un partido centralizado. Sus repertorios combinaron mutualismo, socialismo, reivindicación femenina y defensa agraria. Las fuentes consultadas no documentan que Guzmán participara en las decisiones de la Komintern, en la reorganización del PSR ni en sus expulsiones internas. La historia de Lomagrande continuó con ritmos y alianzas locales que no coinciden automáticamente con las secuencias partidarias nacionales.

La violencia terminó por deshacer el proyecto territorial. Fals Borda sitúa el fin de Lomagrande alrededor de 1950; la Enciclopedia del Banco de la República habla de amenazas que obligaron a Guzmán a salir en 1951. La diferencia de un año debe conservarse como tal, no resolverse por intuición. Víctor Negrete resume que ella sostuvo la lucha frente a abusos hasta 1950. Después trabajó durante unos cinco años como guardiana en una cárcel, según la reconstrucción de Patiño. Esta secuencia prolonga su actuación mucho más allá de 1929 y evita apoyarla en cifras de muertos y casas destruidas en 1931 que no quedaron trianguladas para este artículo.

La trayectoria pública de Guzmán no cabe, por tanto, en el ciclo 1918-1929. Comenzó con la organización obrera y femenina, atravesó la cárcel y la formalización de los baluartes, continuó con su dirección de Lomagrande hasta comienzos de los años cincuenta y reapareció en la esfera pública a comienzos de los setenta. La Enciclopedia del Banco de la República registra su cercanía con reuniones de la ANUC y con nuevas recuperaciones de tierra; el catálogo del archivo conserva una intervención suya de diciembre de 1972 contra la politiquería. No fue una línea ininterrumpida ni idéntica, sino una vida de organización, desplazamiento, memoria y participación tardía.

Los otros nombres, el otro archivo

La historia fue colectiva y el archivo conserva algunos de sus nombres. Ana Francisca «Pacha» Ferias reemplazó a Guzmán al frente de Redención durante su encarcelamiento y después fue entrevistada con ella sobre Lomagrande. Agustina Medrano figura entre las colaboradoras; Ana Méndez y su familia la acompañaron en la vejez. Adamo fue organizador y gerente; Malluk, Pérez y Fernando del Río aparecen entre dirigentes y aliados del proceso. Felicita Campos protagonizó otra lucha territorial caribeña, útil como comparación pero no como integrante demostrada de la misma sociedad. Enumerar estas relaciones con precisión evita reemplazar una heroína solitaria por una red igualmente imaginada.

En ese entramado, Guzmán tuvo una función propia: las mujeres la eligieron presidenta, fue segunda gerente de Lomagrande y más tarde asumió su conducción. Esas responsabilidades conectaron defensa laboral femenina, administración comunitaria y lucha por la tierra. No hace falta afirmar que todas las corrientes del agrarismo, el socialismo y el feminismo se encontraron literalmente «en un cuerpo». La evidencia muestra cooperación y también diferencias: sociedades separadas que compartían sede, dirigentes con papeles distintos y una ideología socialista que cambiaba entre espacios. Su importancia surge de esas prácticas verificables y de la duración de su compromiso.

El silencio y el rescate

Durante décadas, su trayectoria circuló sobre todo en recuerdos locales, papeles de las organizaciones y testimonios de protagonistas. La bibliografía disponible permite constatar una documentación tardía y concentrada, pero no demostrar que la Hegemonía Conservadora y toda la historiografía liberal acordaran imponerle un olvido deliberado. Sí es razonable señalar sesgos: los relatos nacionales privilegiaron con frecuencia organizaciones urbanas, dirigentes varones y centros andinos, mientras la voz de una trabajadora del Caribe dependía de archivos orales que apenas comenzaron a reunirse sistemáticamente en los años setenta. El silencio fue producido por desigualdades documentales e historiográficas, aunque sus causas concretas no sean reducibles a una sola voluntad política.

El rescate puede fecharse con mayor precisión. Orlando Fals Borda llegó a la región en marzo de 1972 y trabajó con investigadores y activistas de la Fundación del Caribe y la Rosca de Investigación y Acción Social. El catálogo de la Biblioteca Luis Ángel Arango registra una autobiografía de Guzmán fechada el 23 de mayo de 1972, una entrevista conjunta con Pacha y grabaciones realizadas en Montería en abril de ese año. Esos materiales alimentaron Historia doble de la Costa y otras publicaciones posteriores. El archivo no es una transcripción transparente de todo el pasado: reúne preguntas, edición, recuerdos tardíos y documentos locales, pero permite escuchar una voz que antes casi no aparecía en los relatos impresos.

La recuperación contemporánea puede convertirla en emblema de muchas causas. Ese uso no es ilegítimo, pero conviene distinguir memoria y biografía. Las mujeres que formaron Redención la llevaron a una reunión y la eligieron presidenta; por eso no es exacto afirmar que ella y Adamo fundaron solos la sociedad. Tampoco sostuvo sin ayuda todos los baluartes. Su singularidad está mejor documentada en la presidencia, los treinta meses de prisión, la administración de Lomagrande, la continuidad tras Adamo y la decisión de narrar su vida en 1972. Reconocer el carácter colectivo de la obra no disminuye su liderazgo: lo sitúa dentro de las relaciones que lo hicieron posible.

La huella

Juana Julia Guzmán murió el 29 de marzo de 1975 en el barrio Granada de Montería. Fals Borda la situó en una casa de paja que compartía con Ana Méndez; Patiño registra la fecha exacta y una asistencia numerosa a su entierro. En los últimos años había vuelto a hablar públicamente de las luchas agrarias y se acercó a espacios de la ANUC y de recuperación de tierras. Esa reaparición no significa que dirigiera las ocupaciones de los años setenta ni que recibiera entonces un reconocimiento nacional pleno. Muestra, de manera más concreta, que su memoria entró en diálogo con una nueva generación campesina antes de su muerte.

Lomagrande no dejó una organización intacta: la violencia de 1950 o 1951 dispersó el asentamiento y alteró su continuidad. Pero decir que no dejó organización alguna borra casi tres décadas de sociedad, administración y defensa territorial. Su legado fue discontinuo. Persistió en escrituras, recuerdos de participantes, entrevistas y repertorios que investigadores y movimientos campesinos recuperaron después. No puede probarse una transmisión directa y uniforme hacia cada liga o sindicato de los años sesenta y setenta. Sí puede documentarse que Lomagrande se convirtió en referencia regional y que la voz de Guzmán fue incorporada a una historia más larga de lucha por la tierra en la Costa Caribe.

La ficha más precisa es la de una mujer nacida en Corozal y educada en el hogar de sus padrinos, trabajadora y pequeña comerciante en Montería, presidenta de Redención de la Mujer desde 1919, presa política después del enfrentamiento de 1921, segunda gerente y luego dirigente de Lomagrande, desplazada cuando la violencia acabó con el baluarte hacia 1950-1951 y testigo oral de esa historia en 1972. Fue colaboradora cercana de Vicente Adamo; las fuentes no permiten afirmar con igual seguridad una alianza personal con Ayres Nascimento. Tampoco conviene llamarla fundadora individual de todos los Baluartes Rojos. Sus cargos y decisiones comprobados ofrecen un retrato más fuerte que esas ampliaciones.

Su relevancia no depende de imaginarla fuera del alcance del orden hacendatario. Ese orden la encarceló, amenazó a su comunidad y terminó desplazándola. Importa porque respondió mediante asociaciones, cuentas colectivas, educación, ocupación y memoria; porque otras mujeres confiaron en su liderazgo; y porque, medio siglo después, decidió dejar testimonio. La historia conservada tiene vacíos y versiones distintas, incluso sobre el año final de Lomagrande o la salida de Adamo. En vez de ocultarlos, esos contrastes permiten ver cómo se construye una biografía popular: con archivos fragmentarios, voces tardías y hechos suficientemente convergentes para afirmar que Juana Julia Guzmán sostuvo una de las experiencias femeninas y agrarias más significativas del Sinú del siglo XX.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

33 documentos · 39 fragmentos
01Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · Páginas 207, 2122 citas
[1]

3. Sociedad de Obreros y Artesanos de Montería, Boceto biográfico sobre la historia del señor Vicente Adamo (Montería, 1920); Víctor Negrete, Origen de las luchas agrarias en Córdoba (Montería, 1981), 75- 76 (Comité Socialista); Centro Popular de Estudios, Lomagrande, ba- luarte del Sinú (Montería, 1972). Entrevistas…

p. 212
[2]

que, distinto al toro, arremete y pega con los ojos abiertos". En otros pueblos y ciudades (Cartagena, Barranquilla, Cereté, San Carlos, Neiva) se crearon casi simultáneamente sociedades de obreros y obreras similares a las de Montería en cuyos estatutos se abogaba "por la emancipación de la mujer organizando socieda-…

p. 207
02Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Página 2571 cita
[3]

Orden y Violencia, pp. 94-95 e Ignacio Torres G, Los Inconformes, Vol IV, pp.182-183. (52) El Espectador, 16 feb., 1924. Para el pasado de Gutarra ver Denis Sulmont, El Movimiento Obrero Peruano, p. 24. (53) Juan C. Eastman y Germán Mejía, "Comunismo, Socialismo...", mencionan además de estos nombres otros 10 de…

p. 257
03Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 421 cita
[4]

las clases medias y al- tas. A través de eventos que les hacían Capítulo 1 43 posible entrar como reinas a espacios para ellas vedados, como el mundo del trabajo remunerado y el mundo uni- versitario, se las nombraba «Flor del Trabajo» o «Reina de los Estudian- tes», para recaudar fondos de ayuda para las casas del…

p. 42
04La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · Página 841 cita
[5]

los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…

p. 84
05La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · Páginas 34, 2962 citas
[6]

dineros, mientras que otras movi- lizaban acciones cívicas en la población, como la Sociedad Patriótica de Mujeres, creada en 1910 por un grupo de mujeres banqueñas. 167 Como plantean María Emma Wills y María Milagros Rivera, en esta época, bajo regímenes de género autoritarios y de «[…] orden haciendatario, se…

p. 296
[16]

armados que han aparecido y desapare- cido en la región, pero cuya presencia los ha perpetuado en la memoria de la colectividad. El Departamento de Córdoba recibió durante muchas décadas un flujo importante de colonizadores antioqueños y de la costa Caribe, quienes le dieron una configuración socio-demográfica un poco…

p. 34
06Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · Página 1381 cita
[7]

mujer no se han otorgado derechos ciudadanos, ni otros derechos como a la educación, a manifestarse libremente y a la opinión, sí las tienen en cuenta para cobrarles impuestos y esto era ya contradictorio. Así, las mujeres empezaron a luchar cada vez con más entusiasmo y ya para 1927, el gobierno las tuvo en cuenta en…

p. 138
07El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · Página 1141 cita
[8]

se ha descrito en el primer capítulo de este trabajo, los pastizales fueron abiertos en gran medida por colonos, en la forma de aparcerías de relativo corto plazo. Según Fals Borda, los campesinos colonos espontáneos llamaron a esta institución la "ley de tres pasos": el colono tumbaba el monte, habilitaba la tierra…

p. 114
08Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 1612 citas
[9]

las relaciones de trabajo de la Costa es una aparcería especial, en la cual se da "pasto por tie- rra". El campesino se compromete a tumbar cierta porción de "montaña" (terreno enmontado) y la usufructúa durante unos dos años, para después entregarla sembrada en pastos al terra- teniente, cuyos gastos no pasan de…

p. 161
[10]

las relaciones de trabajo de la Costa es una aparcería especial, en la cual se da "pasto por tie- rra". El campesino se compromete a tumbar cierta porción de "montaña" (terreno enmontado) y la usufructúa durante unos dos años, para después entregarla sembrada en pastos al terra- teniente, cuyos gastos no pasan de…

p. 161
09El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · Página 2481 cita
[11]

la consecuente proletarización del campesinado. Por su parte, los grandes terratenientes se han ido convirtiendo o han sido 3. Sistema de endeude que obliga a los campesinos a trabajar para la hacienda hasta que pague la deuda. 4. El campesino pide una parcela de tierra para cultivar, sin pagar renta, pero como…

p. 248
10El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · Página 2481 cita
[12]

la consecuente proletarización del campesinado. Por su parte, los grandes terratenientes se han ido convirtiendo o han sido 3. Sistema de endeude que obliga a los campesinos a trabajar para la hacienda hasta que pague la deuda. 4. El campesino pide una parcela de tierra para cultivar, sin pagar renta, pero como…

p. 248
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 391 cita
[13]

con el Estado nación. De esta forma garantiza diseños institucionales funcionales a sus intereses al tiempo que, deliberadamente, aplaza indefinidamente la respuesta a las demandas de los sectores populares. Las haciendas del sur de Córdoba, del bajo Cauca y del Urabá antioqueño se fueron formando mediante la tumba y…

p. 39
12El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · Páginas 56, 1772 citas
[14]

J. Parsons, "Spread of African Pasrure Gra.sses ro the American Tropics", }ourna/ of Rang< Managmzent 25 (1972); Brew, El desarrollo económico, 179-181. "Comraloría, Geagrafia...,Antioquia, 137; Diego Monsalve, Colombia cafiura (Bogotá: Artes Gráficas, 1927); Brew, El desarrollo económico, 181. " B. Le Roy Gordon,…

p. 56
[36]

Sinú, está también bajo las aguas [... ] todas las ottaS poblaciones de la Provincia se hallan también invadidas por las aguas, nada hay en seco sobre las márgenes del río. En jurisdicción de Montería se han perdido dos hermosísimas haciendas y miles de reses se han ahogado arrebatadas por las aguas". Así, las…

p. 177
13Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Página 1441 cita
[15]

de Berástegui la que originalmente motivó mi in terés en cuestionar la interpretación dominante sobre la ganadería costeña19. Es cierto que la hacienda tuvo sus orígenes en la época colonial, y sus títulos los heredó a fines 1 7 R i p o l l (1997 y 1999); M e i s e l R o c a y V i l o r i a d e l a H o z (1999) y O c…

p. 144
14La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · Página 2641 cita
[17]

ilegítimas o éticamente censurables. Algunos empresarios también están aprovechando el contexto de violencia para especular con el precio de la tierra o 482 CNMH, Buenaventura: Un puerto sin comunidad, 235. 265 C AP Í TU LO 3. Auschwitz como impulso para pensar el caso colombiano acceder a los territorios adecuados…

p. 264
15Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · Páginas 227, 3072 citas
[18]

formas. En 1927 un profeta errante proclamaba el fin del mundo y millares de campesinos convergieron en la localidad de San Marcos, en lo que parece haber sido un movimiento milenarista incipiente 22 • Cuatro años después, el día de elecciones, Montería se vio sacudida por la violencia, que dejó 69 muertos y 146 casas…

p. 227
[22]

resul- tados afines en las vecindades de Santa Marta a comienzos de los años sesenta. Centenares de antiguos trabajadores de las bananeras, al encontrarse sin trabajo, iniciaron actividades de colonización tanto en baldíos como en haciendas ociosas de la región. Los terratenientes acudieron a la respuesta clásica,…

p. 307
16A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · Página 231 cita
[19]

rraleja irrumpieron movimientos campesinos que reclamaban "la tierra para el que la trabaja", que ocuparon algunas haciendas y enfrentaron a las autoridades judiciales, militares y de policía que actuaban en defensa de los intereses de los dueños de las tierras, o mejor, de quienes ostenta- ban la propiedad sobre las…

p. 23
17Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Página 621 cita
[20]

las parcelas a nombre de los arrendatarios y aparceros que las ocupaban. Durante los años setenta los campesinos crearon un movimiento para luchar por la tierra y combinaron la presión ante el Incora con las invasiones de haciendas. Unas 5000 familias consiguieron parcelas mediante este método 13. Aunque el movimiento…

p. 62
18¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 791 cita
[21]

una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…

p. 79
19Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Página 441 cita
[23]

esta zona, en 1928, es un episodio vergonzoso en la historia de nuestros conflictos sociales. A la derecha, Manuel Quintin Lame, el hombre que se puso al frente de los soliviantados indigenas. 1595 cialmente de la naciente clase obrera. La coyuntura que vivia el pais en aquel momento era propicia para la irrupcién de…

p. 44
20La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · Página 11 cita
[24]

b i b l i o t e c a a b i e r t a c o l e c c i ó n g e n e r a l e s t u d i o s i n t e r d i s c i p l a n a r i o s La hegemonía conservadora La hegemonía conservadora Rubén Sierra Mejía editor 2018 catalogación en la publicación universidad nacional de colombia La hegemonía conservadora / Rubén Sierra Mejía,…

p. 1
21El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 442 citas
[25]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
[26]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
22Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 371 cita
[27]

the expansion of the U.S. “war against drugs” and the concomitant opening of the country’s economy are addressed, setting the stage for the neoliberal gov- ernments that would come to power in the 1990s. DEMO CRACY AND STATE-SO CIET Y RELAT IONS, 1900–1929 Political and social stability reigned in Colombia in the…

p. 37
23Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 781 cita
[28]

elites sociales fre nte al ejército. D esde la atalaya de 1903, Jo s líder es conserv ador es parecieron co mprender cuán impracticable resultaba gobernar con excl usión absoluta de los liberales; y éstos, cuán imposible era d er rocar a sus adversarios mediante la sublevación armada. En 1903, cuando ya no había…

p. 78
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1891 cita
[29]

transporte aéreo en América Latina. El gobierno de Suárez definió una política exterior colombiana abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en par- te a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en…

p. 189
25Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 2691 cita
[30]

comu- nidades desarrollaron el trabajo de educación y organización dirigentes indígenas socialistas como José Gon- zalo Sánchez y Eutiquio Timoté. Tomás Uribe Márquez (1886-1936), secretario general del partido socialista revolucionario fundado en 1926. "El fue el primero en concebir en Colombia la modalidad de un…

p. 269
26Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 621 cita
[31]

contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…

p. 62
27Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 2441 cita
[32]

proyecto anarcosindicalista fue rápidamente criticado por distintos sectores obreros e intelectuales que se habían adherido inicialmente a la CON. En ese ambiente comienza a surgir nuevamente la idea de la cons- trucción de un partido independiente de la clase obrera. Al calor de resonantes éxitos huel- guísticos como…

p. 244
28Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · Página 731 cita
[33]

exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…

p. 73
29Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1271 cita
[34]

se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…

p. 127
30Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · Página 351 cita
[35]

en la tenencia de la tierra. Esta misma economía se practica también en la región sinuana, en Córdoba, aunque en ella las zo- nas inundables son menores, excepto en las cié- nagas de Betancí, en Ciénaga Grande y en Tinajo- nes. El río Sinú, que nace en el parque natural del cerro de Paramillo, es la arteria de la…

p. 35
31Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · Página 3251 cita
[37]

tros que indiquen una integración para la construcción y el mantenimiento del sistema. En el fondo, según todos los datos disponibles hasta ahora, parece que se trataba de una población rural cuyos restos materiales están muy super- ficialmente dispersados. Fue una sociedad de rangos bien definidos, al juzgar por la…

p. 325
32Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 2871 cita
[38]

–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…

p. 287
33Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Página 2871 cita
[39]

–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’  n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…

p. 287