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Biografía

Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres

Pre-independencia

1732–1802

16 min de lectura24 documentos
Nacimiento25 de julio de 1732, Lebeña
Fallecimiento7 de octubre de 1802, Madrid
RolesRegente de la Real Audiencia de Santafé y visitador general del Nuevo Reino de Granada (1776-1783) · Oidor de la Real Audiencia de la Casa de la Contratación de Cádiz (1776)
Lugar principalSantafé de Bogotá
Período históricoPre-independencia1780–1809
03

La biografía

Francisco Gutiérrez de Piñeres —también citado como Juan Francisco— nació en Lebeña el 25 de julio de 1732 y murió en Madrid el 7 de octubre de 1802. Una Real Provisión del 18 de diciembre de 1776 lo nombró primer regente de la Audiencia de Santafé y visitador general del Nuevo Reino de Granada; llegó a la capital en enero de 1778. Regencia y visita eran encargos concurrentes, no una única figura inventada para reemplazar las intendencias. Desde ellos impulsó la centralización de la Real Hacienda, reorganizó estancos y aplicó aumentos y controles fiscales que contribuyeron de manera importante al descontento que desembocó en la Revolución Comunera de 1781. Salió de Santafé la noche del 12 de mayo de ese año y se dirigió a Cartagena. De vuelta en la capital, presidió el Real Acuerdo que declaró nulas las Capitulaciones de Zipaquirá el 18 de marzo de 1782 y figura entre sus firmantes.

02

Línea de vida

  1. 1776

    Nombramiento como regente y visitador general

    Leer contexto

    Una Real Provisión del 18 de diciembre lo nombró primer regente de la Audiencia de Santafé y visitador general del Nuevo Reino de Granada; recibió instrucciones reservadas el 17 de febrero de 1777.

  2. 1778

    Llegada a Santafé y Dirección General de Tabacos

    Leer contexto

    Llegó en enero de 1778. En agosto estableció una Dirección General de Tabacos como parte de la centralización y reforma de las rentas reales.

  3. 1780

    Dirección General de Rentas Estancadas

    Leer contexto

    Tras crear una dirección para el aguardiente en 1779, reunió desde mayo de 1780 tabaco, aguardiente, naipes y pólvora en la Dirección General de Rentas Estancadas. Las alzas de precios se relacionaron con órdenes metropolitanas ligadas a la guerra.

  4. 1781

    Revolución Comunera y salida hacia Cartagena

    Leer contexto

    El avance comunero y la crisis política llevaron a Gutiérrez de Piñeres a salir de Santafé la noche del 12 de mayo. Desde Cartagena improbó las Capitulaciones acordadas en junio.

  5. 1782

    Anulación de las Capitulaciones

    Leer contexto

    El 18 de marzo presidió el Real Acuerdo que declaró nulas las Capitulaciones por haber sido aceptadas bajo coacción y figura entre sus firmantes.

  6. 1784

    Consejero de Indias

    Leer contexto

    Recibió el título de ministro togado del Consejo de Indias el 24 de mayo y tomó posesión en Madrid el 18 de junio; ocupó el cargo hasta su muerte en 1802.

Un jurista peninsular al servicio de las reformas

Su trayectoria anterior a Santafé está bien documentada. Estudió en el Colegio de Santo Tomás de Sevilla y obtuvo el grado de bachiller en Cánones; fue recibido como abogado por la Audiencia de los Grados de Sevilla en 1758, ingresó al Colegio de Abogados de esa ciudad en 1759 y fue admitido ante los Reales Consejos en 1762. En 1772 fue nombrado alcalde mayor de Cádiz, en 1774 pasó a la Chancillería de Valladolid como juez mayor de Vizcaya y en 1776 obtuvo una plaza de oidor de la Real Audiencia de la Casa de la Contratación de Cádiz. Su selección para la visita neogranadina se inscribió en el programa reformista de José de Gálvez; la documentación permite reconstruir su formación y sus cargos, pero no convertir adjetivos posteriores como «enérgico» o «autoritario» en un retrato psicológico probado.

El cargo de regente de la Audiencia y la comisión extraordinaria de visitador general deben distinguirse del régimen de intendencias. En el Nuevo Reino no se creó antes de 1810 una división territorial de intendencias ni se nombraron funcionarios con ese título, aunque investigaciones recientes muestran que se aplicaron parcialmente componentes de ese régimen en el gobierno de los erarios. El propio Gutiérrez de Piñeres presentó en 1779 un proyecto que separaba al regente, cabeza de la Audiencia, de un intendente de Ejército y Real Hacienda y de un capitán general en Cartagena. La orden enviada a Quito en 1783 confirma la circulación de modelos administrativos, pero no convierte retrospectivamente al regente de Santafé en «un intendente con otra placa» ni prueba que la Hacienda hubiera quedado enteramente separada del virrey.

Gutiérrez de Piñeres fue designado el 18 de diciembre de 1776, recibió instrucciones reservadas el 17 de febrero de 1777 y llegó a Santafé en enero de 1778. Sus facultades de visita alteraron el reparto ordinario de competencias y produjeron superposiciones con la Audiencia, los tribunales de Hacienda y el virrey Manuel Antonio Flórez. Sin embargo, la investigación institucional muestra que decisiones de las rentas estancadas continuaban sujetas a contadores generales y a la aprobación del virrey como superintendente general. Hubo disputas sobre el alcance de cada jurisdicción y proyectos para redistribuirlas; esa arquitectura no se reduce a dos estilos personales opuestos ni a un virrey que negociaba frente a un regente que nunca consultaba.

La caja del rey: una reingeniería tributaria en tres años

Entre 1778 y 1781 Gutiérrez de Piñeres centralizó y reglamentó varios ramos de la Real Hacienda. En agosto de 1778 estableció una Dirección General de Tabacos; en mayo de 1779 creó otra para el aguardiente y, tras una real orden del 14 de octubre, reunió desde mayo de 1780 tabaco, aguardiente, naipes y pólvora en la Dirección General de Rentas Estancadas. También separó el cobro de la alcabala del derecho de Armada de Barlovento y reforzó controles contra el fraude y el contrabando. En el contexto de la guerra con Gran Bretaña llegaron órdenes metropolitanas para aumentar los precios del tabaco y el aguardiente. Las fuentes consultadas confirman esos aumentos, pero no sustentan que él hubiera decidido por cuenta propia duplicar ambos precios al detalle en mayo de 1780.

La reorganización del estanco del tabaco fue una de las piezas centrales de su gestión. La administración directa existía antes de su llegada, pero bajo la visita se reordenó el cultivo autorizado alrededor de Ambalema, Girón, Pore-Nunchía y Llanogrande —en el entorno de Palmira— y se articularon administraciones y factorías para compra y distribución. Las instrucciones regulaban calidades, empaque, precios, circulación y actuación de resguardos; las restricciones excluyeron o limitaron zonas donde se cultivaba tabaco fuera del sistema real. Esa política afectó a productores y comerciantes y alimentó conflictos con guardas y empleados. Fue una intervención intensa sobre la producción y el mercado, aunque no equivalió jurídicamente a quitarles la tierra a todos los cultivadores ni permite suponer que cada decomiso terminara en arresto.

Los números permiten calibrar una tendencia de largo plazo, no el efecto personal e inmediato de un solo funcionario. Las estimaciones disponibles sitúan la carga tributaria sobre el producto en 2,95 % para 1761–1765 y en 4,75 % para 1776–1780; el 10,39 % corresponde a 1796–1800 y el 8,4 % a 1801–1810. Del mismo modo, los 770.000 pesos anuales aportados por tabaco y aguardiente —cerca del 32 % de una recaudación de 2,4 millones— pertenecen a la última década del dominio español. Gutiérrez de Piñeres fue un actor decisivo en la centralización fiscal iniciada al final de la década de 1770, pero no puede atribuírsele como resultado propio todo el aumento registrado hasta 1800 ni afirmarse que el Socorro fuera la región peor preparada del virreinato.

Los estancos de aguardiente y tabaco concentraron críticas porque restringían campos de actividad de comerciantes y agricultores: la Corona regulaba quién podía producir, dónde, a qué precio compraría y cómo circularía la mercancía. Para cultivadores de zonas excluidas, esa intervención podía suprimir o reducir una fuente importante de ingreso y convertir una práctica aceptada en cultivo clandestino. No era solo una tarifa, pero tampoco una expropiación literal de la tierra ni significaba necesariamente que cada labrador perdiera todo su oficio. El efecto dependió de la región, del producto, de la relación con las factorías y de las alternativas económicas disponibles.

El oriente que ardía por dentro

La región del Socorro, con San Gil y Girón como polos complementarios, tenía una división del trabajo y una actividad artesanal y mercantil mayores que muchas zonas del virreinato. Agricultura, tejidos de algodón, pequeños productores y circuitos comerciales vinculaban el oriente con Santafé y el Caribe. Esa configuración ayuda a explicar la sensibilidad de comerciantes, cultivadores, artesanos y consumidores frente a las medidas fiscales. No convierte al Socorro en una anomalía enteramente capitalista ni al resto del Nuevo Reino en una economía uniforme de haciendas y subordinación señorial. La estimación de cerca de un millón de pesos para sus tejidos circula en la historiografía, pero su propia fuente reconoce que no pudo establecer su procedencia original.

Esa estructura hacía que numerosos habitantes de la región sintieran de manera directa los cambios sobre alcabala, sal, tabaco, aguardiente y textiles. A ello se sumaron escasez de alimentos y una epidemia de viruela en los años anteriores al levantamiento. Una síntesis histórica ampliamente citada recoge la estimación de que la viruela causó alrededor de seis mil muertes en Guanentá, pero la presenta como una cifra referida —«según se dice»— y no como un conteo demográfico cerrado. La combinación de vulnerabilidad económica, enfermedad y presión fiscal forma parte del contexto; no prueba que todos los pueblos estuvieran igualmente diezmados ni que una sola medida explique la rebelión.

La resistencia local había comenzado, de hecho, mucho antes del estallido general. En febrero de 1778 —el mismo año de la llegada de Gutiérrez de Piñeres— los vecinos de Mogotes expulsaron a los guardias del monopolio. En octubre de 1780 hubo disturbios nuevamente en Mogotes y en Simacota. En diciembre, en Charalá. Estas pequeñas rebeliones de pueblo, casi todas contra los resguardos del estanco de tabaco, funcionaron como sismos previos: nadie en Santafé quiso leerlos como tales. Los informes se archivaban con la etiqueta rutinaria del desorden local, se enviaban partidas de refuerzo, se reponían guardias caídos, y la máquina fiscal seguía adelante. Que dos años y medio de motines sucesivos en la misma región no bastaran para replantear la política dice más sobre la sordera del gabinete que sobre la mansedumbre de los pueblos.

1781: el año en que el edicto se rompió con las manos

El 16 de marzo de 1781, durante un día de mercado en el Socorro, una multitud protestó contra el edicto fiscal fijado en la plaza o junto a la casa del alcalde. La tradición y un informe atribuido al alcalde identifican a Manuela Beltrán como la mujer que arrancó el papel; su biografía, oficio y actuación posterior siguen siendo discutidos. El gesto quedó como detonante simbólico, pero las causas y antecedentes eran anteriores: los disturbios de Mogotes, Simacota y Charalá muestran que el rechazo a guardas, estancos e impuestos ya había producido acciones colectivas en la región.

El movimiento se propagó con velocidad desde el Socorro hacia Pamplona, Vélez, Cúcuta, San Gil, los Llanos y otras provincias. Se eligieron capitanes y se organizó una conducción general con Juan Francisco Berbeo, José Antonio Galán, Salvador Plata, Antonio Monsalve, Francisco Rosillo y otros dirigentes cuyas posiciones cambiaron durante el conflicto. La marcha hacia Santafé reunió campesinos, artesanos, comerciantes, propietarios, indígenas, mestizos, negros, mulatos y personas esclavizadas. Era una fuerza armada y una coalición política heterogénea, no un ejército exclusivamente campesino ni dos alas perfectamente definidas desde el comienzo.

El 8 de mayo de 1781, en Puente Real de Vélez —la actual Puente Nacional—, una expedición comunera de varios centenares de hombres hizo retroceder o rendirse al destacamento enviado por la Real Audiencia. La operación había sido ordenada bajo la jefatura general de Berbeo y fue dirigida en el terreno por capitanes como Ignacio Calviño. La noticia aumentó la alarma en Santafé. Gutiérrez de Piñeres salió de la capital la noche del 12 de mayo, pasó por Honda y se dirigió a Cartagena; el virrey Manuel Antonio Flórez ya se encontraba en la costa atendiendo la defensa del Caribe durante la guerra con Gran Bretaña. La simultaneidad con la rebelión de Túpac Amaru es un contexto continental, no prueba que ambos episodios tuvieran la misma secuencia ni que hubiera dos huidas equivalentes.

En Santafé, con el regente ausente y el virrey lejos, quedó al mando efectivo del gobierno una junta que designó una comisión de negociación encabezada por el arzobispo Antonio Caballero y Góngora. La comisión partió al encuentro de los comuneros con la misión de impedir a cualquier precio la toma de la capital. Entre los oidores que en esos días sostuvieron el andamiaje institucional se contaba Juan Francisco Pey Ruiz, y en las gestiones criollas paralelas figuraron nombres como Manuel Bernardo Álvarez. La ciudad se preparaba para un asedio que nunca llegó: entre la derrota militar del Puente Real y la firma del pliego mediaron menos de cuatro semanas, y en ese intervalo Santafé descubrió lo poco que la sostenía cuando la reforma fiscal había volteado contra la Corona a las provincias productivas.

Zipaquirá: una pacificación con letra menuda

El pliego de treinta y cinco Capitulaciones quedó fechado y firmado por Juan Francisco Berbeo en el campamento comunero el 5 de junio de 1781. La Junta General de Tribunales lo aprobó en Santafé la noche del 7, y los comisionados y capitanes lo ratificaron y juraron en Zipaquirá el 8. El arzobispo Antonio Caballero y Góngora participó en esa comisión y en el juramento, no en una firma bilateral consumada el día 5. El texto reunía demandas sobre Armada de Barlovento, alcabala, sal, tabaco, aguardiente y otros gravámenes con restitución de resguardos, trato a los indígenas, preferencia de americanos en empleos y organización local. Mantenía fórmulas de fidelidad al rey, aunque el alcance político de algunas cláusulas ha producido interpretaciones historiográficas distintas.

La Junta General de Tribunales aprobó las Capitulaciones mientras Santafé carecía de fuerza suficiente para contener la marcha. Desde Cartagena, Gutiérrez de Piñeres fue el primero en improbarlas al conocerlas, y el virrey Flórez asumió la misma posición: alegaron que la coacción quitaba validez al acuerdo. Las autoridades habían dejado además una reserva secreta que permitía desconocer después lo aceptado. No fue la Corona la que «aceptó de palabra» mientras esperaba tropas, sino una junta local que formalizó un pacto bajo presión y dos altas autoridades que lo rechazaron desde la costa. Durante meses, entretanto, las Capitulaciones sirvieron a distintos pueblos como referencia para exigir su cumplimiento.

José Antonio Galán no quedó entre quienes juraron la pacificación en Zipaquirá y continuó movilizado después de junio. Sus cartas y las órdenes dirigidas contra él muestran desacuerdos con el pacto y temor a que la Audiencia ganara tiempo, pero no permiten reducir todos sus motivos a que se hubiera firmado demasiado rápido. Salvador Plata y antiguos capitanes comuneros lo capturaron la noche del 13 de octubre de 1781 en Chaguanete, cerca de Onzaga. La Real Audiencia lo sentenció el 30 de enero de 1782 y lo ejecutó el 1 de febrero, antes de la anulación formal de las Capitulaciones. La condena dispuso la exposición de su cabeza y extremidades en distintos pueblos como escarmiento público.

El 18 de marzo de 1782, algo más de nueve meses después del pliego de Zipaquirá, el Real Acuerdo de Justicia declaró nulas, insubsistentes y sin efecto las Capitulaciones. Gutiérrez de Piñeres presidió la reunión y el acuerdo figura firmado por él, Juan Francisco Pey Ruiz, Juan Antonio Mon y Velarde, Joaquín Vasco y Vargas y Pedro Catani. El argumento oficial fue que el pacto había sido aceptado bajo coacción; también se ordenó retirar el título de corregidor concedido a Berbeo. La participación del regente está respaldada por fuentes convergentes, pero el acto no fue la simple cancelación instantánea de todo reclamo: formalizó jurídicamente una restauración política y militar que llevaba meses en marcha.

Las críticas de dentro: un gobierno que se miraba a sí mismo

No hizo falta esperar a la historiografía posterior para que la gestión de Gutiérrez de Piñeres fuera juzgada con dureza. Voces contemporáneas del propio aparato colonial dejaron testimonio de que las cosas se habían hecho mal. El más citado es el cronista Francisco Silvestre, funcionario informado y observador atento del gobierno virreinal, cuyos comentarios sobre la administración de los regentes son de una acidez notable.

Silvestre sostenía que los resultados de la gestión de los regentes en el campo administrativo no habían sido positivos y que sus efectos políticos fueron directamente negativos. Criticaba que, con el pretexto de arreglar las rentas, se hubieran restablecido ramos suprimidos y aumentado excesivamente los empleos, generando un aparato que se autoalimentaba a costa de la población. Señalaba que los funcionarios de la Real Hacienda actuaban con instrucciones secretas y se tomaban una autoridad excesiva, faltando al respeto a las justicias locales, cometiendo vejaciones y fraudes, y desatendiendo las quejas de los agraviados bajo el pretexto —cínico— de que era odio a las rentas querer contener sus excesos. Un retrato de administración fiscal desmandada, en el que el celo recaudador se transformaba en abuso cotidiano y las quejas legítimas eran descalificadas como resistencia interesada al rey.

Esa crítica interna revela algo decisivo: no fue solo la población del Socorro la que se sintió agredida por la maquinaria del regente; fue también parte de la propia administración colonial, la que veía cómo los cuerpos de justicia locales eran desbordados por funcionarios de Hacienda con carta blanca. La reforma borbónica, en su ejecución neogranadina, generó una fractura no solo entre gobierno y gobernados, sino dentro del gobierno mismo. Alcaldes, corregidores, jueces ordinarios: la vieja pirámide territorial de la justicia colonial se veía saltada por administradores de rentas que respondían a otra cadena de mando y que hacían valer su instrucción secreta frente a la costumbre local. La Comunería, leída en esa clave, no fue solo un levantamiento popular contra el fisco: fue también la exhibición pública de una administración enfrentada consigo misma.

Estructura e individuo

Reducir la Comunería a la política fiscal de un solo funcionario sería una simplificación. El programa que Gutiérrez de Piñeres ejecutó formaba parte de un proyecto imperial de centralización, mayor recaudo y defensa en un contexto de guerras costosas. Varias de sus instrucciones respondían a órdenes de Madrid y a modelos ensayados en otros territorios. Eso no permite afirmar que cualquier funcionario habría actuado exactamente igual: la comisión dejaba márgenes para proponer instituciones, escoger funcionarios, fijar procedimientos y decidir el ritmo de aplicación.

Tampoco fue un mensajero pasivo. Las alzas de precios del tabaco y el aguardiente respondieron a órdenes metropolitanas vinculadas a la guerra, pero Gutiérrez de Piñeres tomó iniciativas propias en la arquitectura administrativa: creó direcciones, propuso su unificación, redactó instrucciones y diseñó un proyecto de intendencia que habría redistribuido competencias entre regente, intendente y capitán general. Los resguardos y las restricciones al cultivo hicieron coercitiva esa centralización en la vida local. En marzo de 1782 presidió y firmó el acuerdo que anuló las Capitulaciones. La evidencia permite distinguir entre mandato imperial, decisiones institucionales del visitador y ejecución territorial; no permite atribuirle como elección personal cada precio, norma o abuso de los empleados.

Su papel puede entenderse como la confluencia de una lógica imperial y una ejecución local rápida y coercitiva. Las reformas afectaron de modo particular una región oriental con fuerte actividad artesanal y mercantil, pero el estallido también dependió de epidemia, escasez, conflictos previos con los resguardos, redes locales y decisiones de los distintos pueblos. Presentar al regente como «la mecha» es una interpretación útil si se conserva ese contexto y no como prueba de que una persona determinó por sí sola el lugar y el año de la rebelión. Tampoco es posible saber si otro funcionario habría retardado el conflicto unos años o una década: ese contrafactual queda fuera de la documentación.

Regreso y borradura

Tras su servicio en América, una consulta del 10 de febrero de 1783 propuso promoverlo a ministro togado del Consejo de Indias. El título se expidió el 24 de mayo de 1784 y Gutiérrez de Piñeres tomó posesión en Madrid el 18 de junio de ese año. Permaneció como consejero de Indias hasta su muerte, ocurrida en Madrid el 7 de octubre de 1802. Su carrera, por tanto, no se prolongó varios años en el Nuevo Reino ni terminó con un regreso a España en diciembre de 1793. La experiencia neogranadina fue seguida por casi dos décadas en uno de los principales órganos de gobierno de la monarquía.

Coda: la sombra larga del Socorro

La Comunería no fue la independencia, y sus dirigentes no la pidieron en 1781. Berbeo firmó como vasallo que exigía cambios a las autoridades del rey, aunque algunas cláusulas alteraban de manera importante la distribución local del poder. Décadas más tarde, Francisco de Miranda reunió en Londres materiales sobre el levantamiento —incluida una relación y un ejemplar anotado de las Capitulaciones con traducción inglesa— para argumentar que la América española estaba preparada para una revolución. La documentación consultada sitúa ese expediente en Londres hacia 1798; no permite extender la misma prédica a gabinetes parisinos. En esa recepción posterior, Gutiérrez de Piñeres podía funcionar como signo de la coerción fiscal que los proyectos emancipadores reinterpretaron retrospectivamente.

Gutiérrez de Piñeres ejecutó con amplitud un mandato imperial y añadió iniciativas propias en la organización de las rentas. Salió de Santafé cuando la marcha comunera alteró la capacidad del gobierno y regresó para presidir y firmar la anulación jurídica del pacto. No fue el único causante de la rebelión ni un funcionario intercambiable: actuó dentro de una estructura que imponía objetivos, pero con márgenes que afectaron tiempos, instituciones y formas de control. Esa relación entre programa imperial, decisión administrativa y respuesta regional —más que una coincidencia exacta y necesaria entre un hombre y un momento— explica por qué su trayectoria sigue siendo central para estudiar el reformismo borbónico y la Comunería.

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1680CabildoEntidad1700Sociedad de castasEntidad1750Diferenciación regional y economías campesinas del Oriente neogranadino (1750–1770)Hecho1760Reformas borbónicasEntidad1764EstancoEntidad1767Pedro Mesía de la CerdaEntidad1769Carlos III de EspañaEntidad1770Castellanización, disolución de resguardos y censo de 1778 en el Nuevo Reino de GranadaHecho1772Francisco Antonio Moreno y EscandónEntidad1774Campañas de poblamiento forzado de Antonio de la Torre y Miranda (1774–1780)Hecho1774José Manuel de GuiriorEntidad1776Antonio de la Torre y MirandaEntidad1776Visita Regia, virreinato de Caballero y Góngora y Expedición Botánica (1776–1789)Hecho1778Manuel Antonio FlórezEntidad1778Simplificación censal borbónica de 1778–1782Hecho1780Despotismo ilustradoEntidad1780Estanco del tabacoEntidad1780Pacto colonialEntidad1780Pre-independencia neogranadina (1780–1809)Época1780Reformas borbónicas tardías y reorganización fiscal en la Nueva Granada (1780–1782)Hecho1781AlcabalaEntidad1781Ambrosio PiscoEntidad1781CapitulacionesEntidad1781Colonialismo internoEntidad1781ComunerosEntidad1781Conspiración esclava de Antioquia de 1781 y el rumor de la cédula real ocultaHecho1781José Antonio GalánEntidad1781Juan Francisco BerbeoEntidad1781La Revolución de los Comuneros y las Capitulaciones de ZipaquiráHecho1781La traición a Galán y las Capitulaciones de ZipaquiráEnsayo1781Las reformas borbónicas en la Nueva GranadaEnsayo1781Los Comuneros de 1781Ensayo1781Manuela BeltránEntidad1781SantanderEntidad1781SocorroEntidad1781ZipaquiráEntidad1782Antonio Caballero y GóngoraEntidad1782Ejecución y descuartizamiento de José Antonio Galán (1782)Hecho1782Virreinato de Caballero y Góngora y pacificación reformista (1782–1789)Hecho1783Historia naturalEntidad1783Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de GranadaHecho1785Comuna de Ayapel de 1785Hecho1785Reforma agraria antioqueña de Juan Antonio Mon y Velarde (1785-1788)Hecho1787Juan Antonio Mon y VelardeEntidad1793Atlántico revolucionarioEntidad1794José de EzpeletaEntidad1794Productividad política inversa de la coerción borbónica en la Nueva GranadaEnsayo1795Juan Eloy Valenzuela y MantillaEntidad1795Patriotismo criolloEntidad1795Sinforoso Mutis ConsuegraEntidad1800Pedro Mendinueta y MúzquizEntidad1804Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en Nueva Granada (1804)Hecho1810Antonio Amar y BorbónEntidad1810La discontinuidad entre 1781 y 1810Ensayo1811FederalismoEntidad1820CaracasEntidad1822Dependencia financieraEntidad1862AmbalemaEntidad1990Resistencia civilEntidad2021El paro nacional de 2021Ensayo
Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

24 documentos · 32 fragmentos
01Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 178, 1802 citas
[1]

sustitución de él y en cierta forma para llenar sus funciones, para el Nuevo Reino, bajo Carlos III se creó la institución de la Regencia. En la Real Orden del 25 de marzo de 1783, dirigida a la Audiencia de Quito, con motivo de la lle- gada del regente para ese territorio, se acompa- ñaba la Ordenanza de Intendentes…

p. 178
[4]

minas y agricultura, haciendo trabajar la gente ociosa pero auxilián- dola (47). Si no fueron positivos los resultados de la gestión de los regentes en el campo administra- tivo, en cambio sus efectos políticos fueron ne- gativos. En una clara referencia a la gestión de Gutiérrez de Piñeres en la Nueva Granada, y…

p. 180
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 3601 cita
[2]

llegada del regente para ese territorio, se acompa ñ aba la Ordenanza de Intendentes del R í o de la Plata "para que se adapte en lo que fuere adaptable ”, lo que indica que el prop ó sito de la Corona al establecer los regentes era obtener de su gesti ó n los resultados que esperaba de los intendentes en otros…

p. 360
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2311 cita
[3]

Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…

p. 231
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 124, 1262 citas
[5]

n te las restricciones, destruían todas las plantas de tabaco sem bra das fuera de las áreas perm itidas y arrestaban y encarcelaban a los violadores. Todo ello ocurría en una época de escasez de alim entos y epidem ia de viruela en la región de G uanentá, cuando, según se dice, m urieron allí unas seis mil personas.…

p. 124
[22]

Pero esta reacción antiespañola iba m ás allá de la m era defensa de los intereses de los criollos de clase alta. En los distritos com uneros, incluso m ulatos pobres q u e no eran can d id ato s potenciales para la burocracia colonial expresaron su resentim iento contra los funcionarios españoles, a quienes tilda ban…

p. 126
05Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Páginas 139, 1452 citas
[6]

distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…

p. 145
[10]

de exportación del palo de tinte y el de la quina, de corta duración. Estos estancos o monopolios, especialmente el de aguardientes y tabaco, fueron el blanco de las mayores críticas, porque restaban campos de actividad a comerciantes y agricultores, que estaban en capacidad de hacer inversiones y explotar por su…

p. 139
06¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 391 cita
[7]

itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…

p. 39
07Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2351 cita
[8]

deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…

p. 235
08Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 651 cita
[9]

0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…

p. 65
09Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1081 cita
[11]

naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…

p. 108
10Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 622 citas
[12]

las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

p. 62
[13]

las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

p. 62
11Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Página 1701 cita
[14]

([C-19], pág. 20) da cuenta de una estimación del valor de los tejidos de algodón en la región del Socorro en la época del levantamiento de los Comuneros: un millón de pesos. No dice de dónde lo hubo. 171 Iíndicers t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 Se puede afirmar que en el periodo final de la Colonia la Nueva…

p. 170
12Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 531 cita
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las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

p. 53
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 161 cita
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entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…

p. 16
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 951 cita
[17]

el rey, pero no queremos pagar la Armada de Barlovento!» El alcalde prometió que participaría al cabildo sobre los reclamos de los reunidos para informar al visitador. La muchedumbre no le prestó aten- ción y una vendedora de la plaza, Manuela Bel- trán, rompió el edicto donde se hallaba fijado el impuesto. Como…

p. 95
15Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 2071 cita
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la escena. E! gesto de Manuela Beltran comunico su propia audacia a la ira contenida de la multitud y millares de gentes hicieron sentir, entonces, el terrible poder de un pueblo enfurecido. »Los almacenes de los estancos fueron asaltados; los funcionarios perseguidos por las calles y sus casas convertidas en objeto…

p. 207
16Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 871 cita
[19]

pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…

p. 87
17Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Páginas 238, 2552 citas
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Villabona. Ya no eran sólo indígenas ni tampoco estaban sometidos a reglas especiales. El sistema del concierto se había abierto para incluir a rodas las personas, con el fin de emplearlas a cambio de un salario. Eran en esencia jornaleros, genre sin distinción de todas las razas y sus mezclas, que vendían su fuerza…

p. 238
[31]

tolerancia social y comercial, empezaron también a ocurrir acontecimientos portentosos. A diferencia del primer m a r q u é s de Santa Coa, cuya generosi- dad se hizo patente más en Asturias que en Mompox —al sostener en su tierra natal una escuela de primeras letras—, el señor Pinillos inició acá la construcción del…

p. 255
18Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · Página 2201 cita
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a los principales jefes o capitanes de los comunes, dándoles a entender su comisión, y que los oirían gratos luego que les avisaran el paraje de la reunión. «Mas como la principal fermentación estaba dentro de la capital, donde se cree que formaron los pasquines, y se comunicaban frecuentemente los avisos al cuerpo de…

p. 220
1930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Páginas 13, 262 citas
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se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…

p. 13
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aprobación sea sin ambigüedad. Campamento de guerra en territorio de Zipaquirá, 5 de junio de 1781. M.P.S. Puesto a los pies de V.A. El más rendido vasallo, JUAN FRANCISCO BERBEO. (Estas Capitulaciones fueron redactadas por don Agustín Justo de Medina y don Juán Bautista de Vargas, Delegados de la ciudad de Tunja. Al…

p. 26
20Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 441 cita
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estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…

p. 44
21Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 511 cita
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el siguiente mes de marzo estaba listo el expediente para su entrega. Todos esos documentos fueron escritos en español, la única lengua en que escribía correctamente el general, con una traducción inglesa anexa, y los cálculos fueron hechos con la mejor información que recibió, si bien la parte esencial la recogió…

p. 51
22Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Páginas 160, 3132 citas
[27]

improved at the end of , after the arrival of as many as four hundred Venezuelan (and some French) refugees from the proindependence army of Venezuela that Spain had just defeated. Many were officers and soldiers eager to continue to fight. Among them was Simón Bolívar, who during his brief stay in Car- tagena…

p. 160
[29]

interceptada, embarcaciones apresadas y decla- raciones recibidas por el capitán del corsario particular titulado ‘Nuestra Señora de la Luz,’’’  February , in [Corrales], Documentos, :–. . McKinley, Pre-Revolutionary Caracas, –. . Montalvo, ‘‘Instrucción,’’ ; Sourdis, Cartagena, –. .…

p. 313
23Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Páginas 160, 3132 citas
[28]

improved at the end of , after the arrival of as many as four hundred Venezuelan (and some French) refugees from the proindependence army of Venezuela that Spain had just defeated. Many were officers and soldiers eager to continue to fight. Among them was Simón Bolívar, who during his brief stay in Car- tagena…

p. 160
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interceptada, embarcaciones apresadas y decla- raciones recibidas por el capitán del corsario particular titulado ‘Nuestra Señora de la Luz,’’’  February , in [Corrales], Documentos, :–. . McKinley, Pre-Revolutionary Caracas, –. . Montalvo, ‘‘Instrucción,’’ ; Sourdis, Cartagena, –. .…

p. 313
24Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 7231 cita
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653 - 662 - 664. Guti é rrez de Pi ñ eres, (hermanos): 50. Guti é rrez Ponce, Ignacio: 367, id. n. 21 368 (n. 23) - 382 - 584, id. n. 14. Guti é rrez Vergara, Ignacio: 367 (n. 21) 382. Guti é rrez, Jes ú s Mar í a: 459. Guti é rrez, Joaqu í n: 567 (n. 1) - 581 (n. 10). Guti é rrez, Jos é Mar í a: 55. Guti é rrez, Juan…

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