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Biografía

Jorge Zalamea Borda

La Violencia

1905–1969

16 min de lectura28 documentos
Nacimiento8 de marzo de 1905, Bogotá
Fallecimiento10 de mayo de 1969, Bogotá
RolesEscritor y ensayista · Traductor literario
Lugar principalColombia
Período históricoLa Violencia1946–1957
03

La biografía

Jorge Zalamea Borda nació en Bogotá el 8 de marzo de 1905 y murió en la misma ciudad el 10 de mayo de 1969. Escritor, traductor, periodista y diplomático, ocupó cargos culturales y políticos durante la República Liberal y participó el 9 de abril de 1948 en el intento de formar una Junta Provisional de Gobierno desde la Radiodifusora Nacional. La jornada marcó su trayectoria, pero no produjo un corte absoluto: después dirigió en Bogotá el quincenario Crítica hasta 1951 y continuó una obra literaria que ya venía desarrollando. Sus dos alegorías políticas más conocidas tampoco nacieron en un mismo exilio: La metamorfosis de Su Excelencia se escribió y publicó en Bogotá en 1949, bajo el gobierno de Mariano Ospina Pérez, mientras El gran Burundún-Burundá ha muerto apareció en Buenos Aires en 1952, durante su exilio bajo el régimen conservador.

02

Línea de vida

  1. 1910

    Contexto generacional: irrupción de la Generación del Centenario

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    Zalamea creció en el ambiente intelectual colombiano dominado por los Centenaristas, quienes irrumpieron en la vida pública hacia 1910 y controlaban la prensa, la cátedra y la política; contra ese liderazgo se levantaría poco después el Grupo de los Nuevos, del que Zalamea formaría parte.

  2. 1925

    Integración al Grupo de los Nuevos

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    En 1925 circuló la revista Los Nuevos, vinculada al grupo en cuyas tertulias participó Zalamea junto a León de Greiff, Germán Arciniegas, Rafael Maya, Luis Vidales y Alberto Lleras, entre otros. Baldomero Sanín Cano fue un referente de una generación anterior, no integrante del grupo.

  3. 1935

    Cultura Aldeana y Ministerio de Educación

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    En abril de 1935 fue nombrado perito en sociología y relator literario de la Comisión de Cultura Aldeana y jefe de Publicaciones; en octubre asumió la Secretaría del Ministerio de Educación. Reemplazó al ministro Darío Echandía en períodos que el archivo no permite fijar como dieciocho meses continuos. Fue secretario general de la Presidencia en 1937-1938 y representante a la Cámara por Cundinamarca desde 1941.

  4. 1943

    Nombramiento como embajador en México

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    Durante la segunda administración de López Pumarejo fue nombrado embajador en México; después pasó a la representación diplomática en Italia. En México inició una parte decisiva de su labor como traductor de Saint-John Perse. Murió en Bogotá, no en México.

  5. 1948

    Toma de la Radiodifusora Nacional el 9 de abril

    Leer contexto

    Estudiantes e intelectuales, entre ellos Jorge Gaitán Durán, Manuel Zapata Olivella y Diego Montaña, ocuparon la Radiodifusora Nacional; Zalamea llegó después y, con Gerardo Molina y otros participantes, promovió un programa insurreccional y proclamó una Junta Provisional de Gobierno Revolucionario. La Junta fue efímera y no consolidó autoridad efectiva.

  6. 1951

    Cierre de Crítica y salida a Buenos Aires

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    Después de tres años de censura, procesos y confrontación con los gobiernos conservadores, Crítica publicó su último número en 1951. Zalamea salió de Colombia hacia Buenos Aires el 8 de noviembre. Los incendios de El Tiempo y El Espectador ocurrieron después, el 6 de septiembre de 1952, bajo la presidencia encargada de Roberto Urdaneta.

  7. 1952

    Buenos Aires y viajes internacionales por la paz

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    En Buenos Aires publicó El gran Burundún-Burundá ha muerto en 1952 y trabajó como traductor. La metamorfosis de Su Excelencia ya había sido escrita y publicada en Bogotá en 1949. Desde 1952 viajó por China, Europa oriental, la Unión Soviética, Medio Oriente e India como integrante y secretario del Consejo Mundial de la Paz; regresó a Colombia en 1959.

  8. 1969

    Muerte en Bogotá

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    Jorge Zalamea Borda murió en Bogotá el 10 de mayo de 1969, a los 64 años. Había regresado del exilio en 1959, publicado El sueño de las escalinatas en 1964, recibido el Premio Casa de las Américas en 1965 y el Premio Lenin de la Paz en 1968.

La formación de un hombre de los Nuevos

Zalamea pertenece por edad y por sensibilidad a la generación que a comienzos de los años veinte comenzó a desplazar en el campo intelectual colombiano a la Generación del Centenario. Los centenaristas —aquellos que habían irrumpido en la vida pública hacia 1910, con las celebraciones del primer siglo de independencia— ocupaban todavía a fines de los años diez el mando en la prensa: varios habían fundado o dirigían los principales periódicos y revistas del país, y desde allí extendían su influencia a la cátedra y la política. Contra ese liderazgo empezó a levantarse hacia el final de la década un grupo de jóvenes irreverentes que consideraban urgente un relevo. Se llamaron, con provocación deliberada, los Nuevos.

Las fuentes sitúan a Jorge Zalamea en Los Nuevos junto a León de Greiff, Germán Arciniegas, Rafael Maya, Luis Vidales y Alberto Lleras; listas más amplias incluyen también a Luis Tejada y Jorge Eliécer Gaitán. Baldomero Sanín Cano pertenecía a una generación anterior y fue un referente intelectual del grupo, no uno de sus integrantes. La lista, leída medio siglo después, dibuja casi por sí sola el mapa del liberalismo modernizador colombiano del siglo XX: futuros presidentes, embajadores, historiadores, tribunos populares, ensayistas. Los Nuevos no fueron una escuela literaria estricta ni un partido, sino un ambiente de sociabilidad que combinaba lecturas europeas recientes, curiosidad por la Revolución mexicana, el aprismo peruano y el marxismo heterodoxo de José Carlos Mariátegui, y una voluntad de intervenir en la vida pública desde la prensa, la cátedra y la política. Su acción anticipa el impulso que años más tarde daría a la Revolución en Marcha del liberalismo. Entre ese sector influido por Mariátegui y el aprismo se abrió también un interés sostenido por las culturas indígenas precolombinas —marca ideológica que reaparece en la obra madura de Zalamea.

De ese vivero salió el joven Zalamea con dos rasgos que no lo abandonaron: una impronta modernista en la lengua literaria, atenta al ritmo y a la flexibilidad del castellano, y una convicción política que puede resumirse en una frase suya: un pueblo económicamente enfermo no puede producir cultura. La frase parece de manual, pero en el contexto colombiano de los años treinta tenía filo: convertía la política cultural en política social a secas.

La Revolución en Marcha desde el ministerio

Zalamea ya estaba de regreso en Colombia en 1935. En abril fue nombrado perito en sociología y relator literario de la Comisión de Cultura Aldeana y también asumió la Jefatura de Publicaciones del Ministerio de Educación; en octubre pasó a la Secretaría del ministerio, entonces encabezado por Darío Echandía. Reemplazó al titular como ministro encargado en distintos momentos, pero el archivo consultado por su principal biógrafo no permite sostener con seguridad que lo hiciera durante dieciocho meses continuos. Entre 1937 y 1938 fue secretario general de la Presidencia y en 1941 fue elegido representante a la Cámara por Cundinamarca.

En la Comisión de Cultura Aldeana, creada para estudiar las condiciones económicas, sociales y culturales de las regiones, Zalamea recorrió Nariño como relator y examinó también lugares como Bahía Solano y Barbacoas. De esa experiencia salió El departamento de Nariño: esquema para una interpretación sociológica, publicado en prensa y como libro en 1936. Las bibliotecas aldeanas, la cinematografía cultural, los cursos de extensión y las publicaciones formaban parte del programa ministerial; la evidencia disponible documenta la participación de Zalamea en ese conjunto, pero no autoriza a atribuirle en solitario todas sus iniciativas.

En 1943, durante la segunda administración de López Pumarejo, Zalamea fue nombrado embajador en México; después pasó a la representación diplomática en Italia. México fue decisivo para su trabajo inicial de traducción de Saint-John Perse, pero no fue el lugar de su muerte: Zalamea falleció en Bogotá en 1969.

Un escritor entre Perse y Kafka

Paralela al funcionario, existió siempre la obra. La escritura de Zalamea se organiza alrededor de dos ejes que se implican: la traducción y la ficción de alegoría política. Tradujo al español a Saint-John Perse, y la crítica ha subrayado la deuda: sin la flexibilidad rítmica de su prosa y sin la impronta modernista que ya traía de los años veinte, esas traducciones habrían sucumbido bajo la horma del castellano peninsular. Zalamea las salvó, y a cambio Perse le entregó una lengua.

La crítica ha relacionado el ritmo de esas traducciones con sus alegorías, pero esa filiación literaria no debe presentarse como una causalidad demostrada ni convertir a Kafka en influencia directa sin atribución. La metamorfosis de Su Excelencia apareció por primera vez en Crítica en 1949 como sátira del gobierno de Mariano Ospina Pérez. El gran Burundún-Burundá ha muerto se publicó en Buenos Aires en 1952 y fue leído como denuncia de las formas dictatoriales y de la represión conservadora. La recepción posterior de Zalamea —traducciones de su obra, premios y reediciones— tampoco permite reducir a Perse a un asunto estrictamente privado suyo en Colombia.

El apellido Zalamea circulaba además por otro cauce. Su primo hermano Eduardo Zalamea Borda había publicado Cuatro años a bordo de mí mismo, novela pionera de la renovación narrativa colombiana. Los primos operaban en registros distintos y las fuentes permiten compararlos como figuras de una misma familia literaria, pero no sostienen la relación de hermanos ni prueban una voluntad programática compartida en los términos absolutos que suele atribuírseles.

Nueve de abril

El 9 de abril de 1948, hacia la una de la tarde, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado a la salida de su oficina en el centro de Bogotá. En cuestión de horas la ciudad se volvió otra: multitudes recorrieron las calles saqueando comercios, incendiando iglesias y archivos eclesiásticos, atacando negocios asociados a los conservadores, destrozando el sistema de tranvías. El caos se replicó, con menor intensidad, en otras ciudades. Fue el Bogotazo, y con él, el fin abrupto del proyecto populista más consistente que había producido Colombia en el siglo XX. De la lista corta de grandes líderes populistas latinoamericanos de su generación —Lázaro Cárdenas, los Perón, Getúlio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre—, Gaitán fue el único asesinado.

En medio del incendio, estudiantes e intelectuales ocuparon la Radiodifusora Nacional. Las reconstrucciones incluyen, entre otros, a Jorge Gaitán Durán, Manuel Zapata Olivella y Diego Montaña Cuéllar; Zalamea llegó después y, junto con Gerardo Molina y otros participantes, trató de dar dirección política a la revuelta. Desde los micrófonos promovieron un programa insurreccional y proclamaron una Junta Provisional de Gobierno Revolucionario. Las fuentes convergen en ese intento de conducción y ruptura, pero no autorizan a resumirlo sin matices como la instauración de un gobierno socialista ni a reducir la acción a solo tres personas.

El intento fue efímero. La revuelta urbana se disolvió sin una conducción unificada, mientras dirigentes liberales negociaron con el presidente Mariano Ospina Pérez y aceptaron colaborar con su gobierno. La Junta sí alcanzó a ser proclamada desde la radio, aunque no consolidó autoridad efectiva. Explicar su fracaso por una supuesta ausencia de base política autónoma es una interpretación posible, no un hecho establecido por la secuencia documental.

Lo que siguió al 9 de abril fue más largo. En Bogotá la insurrección se apagó; en el campo, en cambio, la violencia se extendió y se profundizó. La violencia política posterior al 9 de abril se entrelazó con una violencia rural que ya existía, cuyas raíces se sitúan en el fin del gobierno liberal en 1946 y la persecución de liberales por conservadores en los meses siguientes. El Estado respondió con represión sindical, clausura del Congreso, estado de sitio, declaración de ilegalidad de la Central de Trabajadores de Colombia y del Partido Comunista, politización de la policía. En algunas regiones actuaron bandas armadas para-policiales y para-militares que perpetraron masacres, mutilaciones y destrucción de pueblos enteros.

La izquierda cultural liberal, de la que Zalamea era una de las voces más visibles, no tenía respuesta para ese escenario. Su proyecto había sido pensado desde el ministerio, no desde la resistencia.

El régimen de Gómez y la persecución cultural

Laureano Gómez fue elegido presidente para el período 1950-1954 y tomó posesión bajo estado de sitio, con poderes ejecutivos extraordinarios que eliminaban el habeas corpus. La Violencia entraba en su fase más dura. El proyecto ideológico de Gómez, elaborado desde décadas atrás, encontraba por fin las condiciones para desplegarse.

Ese proyecto tenía una historia. En 1928 Gómez había dictado sus conferencias Interrogantes sobre el progreso de Colombia, un diagnóstico severo del país concebido para facilitar a la nación el "conocimiento de sí misma" para que "pudiera ser gobernada" de acuerdo con su "naturaleza", en un contexto de crisis del Partido Conservador. En 1935 publicó El Cuadrilátero, donde atacaba por igual a Hitler, Mussolini y Stalin y alababa el pacifismo de Gandhi. Pero fue en los años cuarenta cuando construyó la retórica que le dio nombre a una época. En un discurso célebre comparó al partido liberal con un basilisco: un monstruo con "pies de confusión y estupidez, piernas de brutalidad y violencia, barriga oligárquica, pecho de ira, brazos masónicos y una pequeña, diminuta cabeza comunista". Colombia, advertía, estaba al borde de caer bajo la Cortina de Hierro. La narrativa conspirativa identificaba al liberalismo con una alianza de masonería y comunismo, y así preparaba ideológicamente lo que en la práctica sería la persecución.

El Siglo, periódico controlado por Gómez, fue instrumento activo de esa política: apoyó la conservatización de los organismos de orden público a partir de 1947 y respaldó la creación de la Unión de Trabajadores de Colombia como contrapeso a la CTC.

Los gobiernos conservadores mantuvieron la censura y reprimieron organizaciones liberales, sindicales y comunistas. Las sedes de El Tiempo y El Espectador fueron incendiadas el 6 de septiembre de 1952, cuando Roberto Urdaneta Arbeláez ejercía la presidencia por la enfermedad de Laureano Gómez: una multitud procedente del funeral de cinco policías atacó también la Dirección Liberal y residencias de dirigentes liberales, sin que las autoridades impidieran la jornada. El episodio pertenece al régimen conservador, pero no debe narrarse como si hubiera ocurrido al tomar posesión Gómez en 1950 ni como una orden personal suya demostrada.

En mayo de 1953, Gómez —que había delegado la presidencia en Roberto Urdaneta Arbeláez y regresado más tarde para retomarla— presentó un proyecto de reforma constitucional que abogaba por una democracia cristiana inspirada en principios evangélicos y bolivarianos, con rasgos corporativistas evidentes. El proyecto suprimía la libertad de crítica y el derecho de oposición, declaraba la prensa servicio público y prohibía las sociedades secretas. Era el corolario constitucional de todo lo demás: convertir en régimen lo que hasta entonces era estado de sitio.

En ese ambiente, los intelectuales liberales de izquierda quedaron en una posición imposible. Los jefes del liberalismo fueron víctimas de atentados y muchos salieron del país. Zalamea fue uno de ellos. La persecución no fue solo represión física: fue también persecución cultural en sentido estricto. Funcionarios como Luis Vidales, dirigente del Partido Comunista y figura intelectual de años anteriores, fueron destituidos por motivos ideológicos. El proyecto cultural liberal que Zalamea había ayudado a construir desde el Ministerio de Educación —las revistas, la Comisión de Cultura Aldeana, la biblioteca para la "nueva escuela"— fue desmontado como parte de la operación más amplia de "recristianización" del país.

La transición fue más gradual de lo que sugiere una ruptura instantánea. Después del 9 de abril, Zalamea dirigió Crítica en Bogotá durante tres años, publicó allí La metamorfosis de Su Excelencia y sufrió censura, procesos y detenciones. El 8 de noviembre de 1951 salió hacia Buenos Aires. La revista de oposición y la primera alegoría pertenecen, por tanto, a la etapa colombiana anterior al exilio, aunque la persecución conservadora contribuyó decisivamente a su salida.

Crítica y el exilio

Zalamea dirigió Crítica desde su primer número, publicado en Bogotá el 19 de octubre de 1948, hasta el cierre de 1951. El quincenario se definió como liberal e independiente de las jefaturas oficiales del partido, denunció la violencia política y abrió espacio a literatura, traducción y crítica de arte. La censura limitó su contenido político y la publicación de La metamorfosis de Su Excelencia en 1949 agravó la confrontación con el gobierno de Mariano Ospina Pérez.

El golpe militar del general Gustavo Rojas Pinilla en junio de 1953 —organizado por el ospinismo cafetero y apoyado por el liberalismo, con autonomía relativa del régimen en sus inicios— derribó a Gómez, quien se exilió en España. Rojas gobernó hasta 1957 con una segunda ola de Violencia rural. Cuando el general intentó afirmarse en un proyecto populista de derecha, se consolidó contra él una oposición de prácticamente todas las fracciones de las clases dominantes, en un contexto donde ya existía entre ellas un acuerdo de largo plazo para dirimir por vía institucional las contradicciones intrapartidistas. La caída de los precios del café desde 1955 y la recesión posterior debilitaron aún más al régimen. En 1957 Rojas cayó, y el año siguiente comenzó el Frente Nacional: un acuerdo entre conservadores y liberales para rotarse la presidencia cada cuatro años mediante elecciones competitivas pero exclusivamente interpartidistas.

Zalamea salió de Colombia el 8 de noviembre de 1951 con destino a Buenos Aires, donde trabajó como traductor y publicó El gran Burundún-Burundá ha muerto en 1952. Desde ese año inició un itinerario ligado al movimiento internacional por la paz: visitó China, Checoslovaquia, Polonia y la Unión Soviética y, como secretario del Consejo Mundial de la Paz, recorrió Europa, Medio Oriente e India. Regresó a Colombia en 1959. México había sido una estación diplomática y editorial importante en los años cuarenta, pero no fue el centro principal de este exilio; tampoco hay base para atribuirle los periódicos mexicanos mencionados aquí ni para insertar como consecuencia directa de su trayectoria el viaje de García Márquez a París.

La cronología distribuye esa producción entre varios lugares. Zalamea inició en México sus traducciones de Saint-John Perse durante la misión diplomática de los años cuarenta; escribió y publicó La metamorfosis de Su Excelencia en Bogotá en 1949; y publicó El gran Burundún-Burundá ha muerto en Buenos Aires en 1952. Durante sus viajes asiáticos comenzó además El sueño de las escalinatas, cuya primera parte leyó en Benarés en 1957 y cuya versión definitiva publicó en Bogotá en 1964. El exilio amplió su horizonte y su red, pero no tuvo un único centro mexicano.

Una enciclopedia posterior calificó su registro como un «posmodernismo retardado» de solemnidad ceremonial, pero esa es una valoración crítica situada, no un consenso demostrable ni un hecho biográfico. La recepción fue más plural: El gran Burundún-Burundá circuló en varias lenguas, La poesía ignorada y olvidada obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1965 y Zalamea recibió el Premio Lenin de la Paz en 1968. Es posible discutir el desfase estético de su prosa sin reducir su permanencia a la personalidad pública del autor.

La red

La densidad de la vida de Zalamea depende en gran medida de las personas con las que se cruzó. Alfonso López Pumarejo, presidente reformista que lo integró al ministerio y lo envió a México en 1943, fue el patrón político del primer tramo de su carrera. Darío Echandía, hombre clave del liberalismo en el 9 de abril y en los meses inmediatos, opera al fondo de esa jornada como uno de los jefes con los que se cruzó la negociación con Ospina Pérez. Jorge Eliécer Gaitán, compañero suyo en el Grupo de los Nuevos veinticinco años antes del asesinato, era —desde otro lugar del liberalismo, más popular y menos intelectual— la figura cuyo destino trágico determinó el suyo.

Del lado de la acción del 9 de abril, Gerardo Molina y Diego Montaña Cuéllar comparten con él la escena de la Radiodifusora Nacional y la ambición de la Junta Provisional. Los tres representaban un liberalismo de izquierda con vocación socialista, cuya breve concurrencia ante los micrófonos de Bogotá quedó como uno de los momentos más precisos —y más frustrados— de la historia política colombiana del siglo XX.

En el campo literario, la red fue igualmente amplia. Su primo hermano Eduardo Zalamea Borda, autor de Cuatro años a bordo de mí mismo, perteneció al mismo ambiente cultural bogotano. La amistad de Jorge Zalamea con Federico García Lorca está documentada en cartas y recuerdos de ambos, y León de Greiff y Rafael Maya fueron compañeros de Los Nuevos. Mito nació en 1955 bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán y Hernando Valencia Goelkel; la llamada Generación sin Nombre reunió desde finales de los sesenta a autores más jóvenes, sin manifiesto ni organización común. Puede estudiarse una continuidad de debates y revistas, pero no afirmar que Mito se propuso continuar en esa generación ni convertir esa sucesión en una empresa orgánica de Zalamea.

Luis Zalamea Borda, otro miembro de la familia, ejerció como gerente de la Empresa de Turismo de Colombia y se dedicó a promover la imagen del país en el exterior a través de contactos con periodistas internacionales.

La huella

Zalamea murió en Bogotá el 10 de mayo de 1969, a los 64 años. A sus traducciones de Perse, ensayos y alegorías se suman El sueño de las escalinatas, el Premio Casa de las Américas de 1965 y el Premio Lenin de la Paz de 1968. Su papel en el 9 de abril y en la oposición cultural a los gobiernos conservadores es central, pero no agota una trayectoria que también incluyó diplomacia, crítica de arte, teatro, docencia y activismo internacional por la paz.

Una lectura frecuente presenta a Zalamea como un intelectual que se radicalizó desde el reformismo estatal hasta la insurgencia y el exilio. La cronología confirma cambios importantes, pero no permite calificarlos como una «radicalización por defecto» ni diagnosticar por sí sola la ausencia de una base política autónoma. Zalamea fue relator de Cultura Aldeana, jefe de Publicaciones, secretario del Ministerio de Educación, ministro encargado en períodos no establecidos con precisión, secretario general de la Presidencia, representante a la Cámara y diplomático en México e Italia. El 9 de abril participó en una Junta revolucionaria que no consolidó poder efectivo; explicar su fracaso exige considerar la multiplicidad de actores, la desorganización de la revuelta, la reacción estatal y la negociación liberal, no derivarlo únicamente de la biografía previa de un intelectual.

La persecución conservadora sí redujo las libertades públicas y afectó a intelectuales, prensa y organizaciones políticas, pero los hechos no forman una sola secuencia atribuible sin matices a una operación personal de Gómez. Crítica cerró en 1951; Zalamea salió hacia Buenos Aires ese noviembre; y los incendios de los diarios ocurrieron en septiembre de 1952 bajo la presidencia encargada de Urdaneta. Su exilio fortaleció el ensayo, la traducción, la alegoría y los viajes internacionales, pero esa actividad no se desarrolló principalmente desde México. Hablar de derrota de una intelectualidad estatal puede ser una hipótesis historiográfica útil, siempre que no sustituya la cronología ni se presente como intención coordinada ya probada.

Esa reinvención dejó, sin embargo, obra sólida. El gran Burundún-Burundá ha muerto es hoy uno de los textos indispensables para entender la respuesta literaria colombiana a la dictadura y a las formas represivas del período. Sus traducciones de Perse, aunque no encontraron eco amplio en Colombia, permanecen como uno de los momentos de mayor exigencia en la historia de la traducción poética en español. Y su papel en la Radiodifusora Nacional el 9 de abril es uno de los ejemplos más precisos —y también más melancólicos— del modo en que la intelectualidad puede intentar tomar la iniciativa política en un momento de vacío, y del modo en que ese intento fracasa cuando no ha construido, en el tiempo previo, las condiciones que lo harían viable.

Zalamea reúne, en definitiva, varias tensiones de su generación. Fue funcionario de gobiernos liberales y participante de una Junta revolucionaria; diplomático, traductor, director de una revista censurada y activista internacional por la paz. No hay base para llamarlo «cortesano» como hecho, afirmar que sus traducciones no encontraron lectores o declarar su biografía el mejor documento posible de toda una experiencia generacional. Sí constituye un caso especialmente rico para estudiar las relaciones —cambiantes, no necesariamente incompatibles desde un único día— entre Estado, literatura, disidencia y exilio durante la República Liberal y la Violencia.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

28 documentos · 38 fragmentos
01Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Páginas 55, 712 citas
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Zalamea es, además de un programa de gobierno, una defensa de la inde- pendencia del hombre de letras ante la política, y a la vez de su libertad de 54 Capítulo 2 55 participar, si así lo exige su conciencia, en tareas colectivas. «Un pueblo económicamente enfer- mo no puede producir cultura; si ya la tenía, la…

p. 55
[8]

número aparecen ilustraciones y fo- tografías sobre los recientes descubri- mientos de los hipogeos de Inzá. En el número 5 se publicó «Máscara de oro de Inzá» de José Pérez de Barradas, y en el 7 «Investigaciones arqueológicas de Tierra Adentro» de Gregorio Her- nández de Alba. Vale la pena anotar que este interés…

p. 71
02Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 951 cita
[2]

radicalismo que el movi- miento llegó a tener en algunos mo- mentos, y también la oposición que la política educativa despertaba en sec- tores de la oposición conservadora y de la Iglesia. La escuela primaria urbana y rural Dentro del vasto plan educativo de la administración de Alfonso López Pu- marejo, la difusión y…

p. 95
03El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · Páginas 90, 1072 citas
[3]

el equilibrio vital local en aquella relación entre razón autónoma y naturaleza propia. Tal es una de las metas macro más importantes en la nece- saria transformación social de Nariño, Colombia y el mundo. Una conclusión contemporánea sobre este pensamiento es posible: que la introspección y mejor manejo sobre lo…

p. 107
[6]

Germán Arciniegas, Guillermo Hernández Rodríguez, Baldomero Sanin Cano, Luis Tejada, Alberto Lleras, Jorge Zalamea y Jorge Eliécer Gaitán, del llamado Grupo de los Nuevos que desplazaron a la ante- rior Generación del Centenario. La acción de éstos llevó a la Revolu- ción (liberal) en Marcha, y el Partido Socialista…

p. 90
04Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 6941 cita
[4]

de la fidelidad al texto, que no impide la inter pretaci ó n; la de la asimilaci ó n a la lengua, sin violar al autor traducido. La impronta modernista de la lengua literaria de Jorge Zalamea Borda posibilit ó la recepci ó n y la -traducci ó n de Saint- John Perse. Su flexibilidad y su sentido del ritmo contribuyeron…

p. 694
05Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 1851 cita
[5]

la mujer, de su amante, lo torna surrealista: “Su boca amaneció llena de jugo, como si en ella hubiera caído el zumo de las estériles estrellas que murieron en la mañana”. 52 Sus personajes ya no experimentan típicos romances ni expresan cursilerías sino que asesinan, se desprecian, se ignoran, se aman. La muerte y el…

p. 185
06Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Páginas 28, 1092 citas
[7]

dando en el país suscitaron profundos debates en el campo intelectual de la época. A través de la prensa, de la cátedra, de la política, los intelectuales desempeñaron un papel de primer orden, pues sus intervenciones contribuyeron en muy buena medida a reconfigurar la sociedad colombiana. A finales de los años diez,…

p. 28
[16]

Laureano, es un “monstruo” que “se mueve con pies de confusión y estupidez, sobre piernas de brutalidad y violencia que arrastraban su inmensa barriga oligárquica; con pecho de ira, brazos masónicos y una pequeña, dimi- nuta cabeza comunista”. 119 ¿Podía haber diálogo con un rival de esas características? La violencia…

p. 109
07Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1491 cita
[9]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
08Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 1171 cita
[10]

o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…

p. 117
09El día del odioJosé Antonio Osorio Lizarazo · 2016 · Página 11 cita
[11]

el día del odio J o SÉ a NT o N io o S o R io li Z a R a Z o J o SÉ a NT o N io o S o R io li Z a R a Z o el día del odio Osorio Lizarazo, José Antonio, 1900-1964, autor El día del odio / José Antonio Osorio Lizarazo; [presentación, María Mercedes Andrade]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de…

p. 1
10Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · Página 291 cita
[12]

llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…

p. 29
11Women's Writing in Colombia: An Alternative HistoryCherilyn Elston · 2016 · Página 781 cita
[13]

assassination in 1948, others argue it was caused by the end of 16 years of Liberal rule in 1946 and the persecution of Liberals by Conservatives, and others go back to the election of the Liberals in 1930 and the corresponding assassination of Conservatives. 8. For Bakhtin, language is not unitary or monological but…

p. 78
12Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 201 cita
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(el «Bo- gotazo») y en muchas poblaciones de provincia, la tepresiOn sindical; la persecucién confesional; los tiroteos en la Camara de Representantes; la clau- sura del Congreso y la instauracién del estado de sitio, que desde entonces ha imperado en Colom- bia, excepto en las breves pausas de normalidad…

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13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 56, 772 citas
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Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…

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de matrices ideológicas que abogaban por cambios radicales y violentos del sistema. El inicio del Frente Nacional estuvo marcado por la violencia que se sostuvo durante finales de los años cincuenta en el sur del Tolima, Cauca, Huila y Valle, y que provenían tanto de actores ilegales (cuadrillas de «bandoleros»,…

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14Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1691 cita
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otro más, y los pies de una criatura deforme, formando el conjunto un ser tan espantoso y horroroso que sólo mirarlo causaba la muerte. Nuestro basilisco se mueve con pies de confusión y estupidez, sobre piernas de brutalidad y violencia que arrastran su inmensa barriga oligárquica; con pecho de ira, brazos masónicos…

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15Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 971 cita
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o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…

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16Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2051 cita
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baj(m, zarandeados en la misiva liberal. La revolució11 del ordm Gómez tomó posesión de la pres id encia bajo estado de sitio. Conforme al prototipo francés en que se inspira, el estado de sit io no es ni estado de paz ni estado de guerra. El presidente y toda la rama ejecutiva adquier en poderes extraordinarios y…

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17Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · Página 801 cita
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Alianza Popular Revolucionaria Americana del Perú, huyeron hacia México en busca de refugio durante esa época. Véase Semana (1987, 23 de noviembre). 100 Dentro de estos casos se encuentra Carlos J. Villar Borda, considerado uno de los primeros periodistas exiliados de Colombia, quien buscó protección en España en…

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18Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Páginas 353, 3964 citas
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México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

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México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

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dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…

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dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…

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19Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 82, 862 citas
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de Wei- mar y el ascenso de Hitler y el nazis- mo. En 1932 regresó al país para ata- car con todo su vigor al partido liberal, a la administración de Olaya y a sus propios copartidarios que osaban co- laborar con el gobierno del cual hasta hacía poco tiempo él había sido su re- presentante diplomático. En 1935, con el…

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embajada, el 25 de febre- ro de 1950, y para ocupar el cargo nombró a Roberto Urdaneta Arbe- láez. Durante este período fue más clara la influencia que ejerció la or- ganización del estado español en el pensamiento de Laureano Gómez, hasta el punto que uno de sus propó- sitos de gobierno fue la sustitución de la…

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20Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 2281 cita
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el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…

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21Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2411 cita
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los pode- res legislativo y judicial mantuvieran sus acciones claramente delimitadas, mientras al ejecutivo se le otorgaban poderes especiales para determinar los rumbos a seguir en casos de crisis, lo cual, dicho en pocas palabras, era una dictadura civil. En mayo de 1952 se creó la Comisión de Es- tudios…

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22Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 151 cita
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cultural”. 43 Los presupuestos teóricos y este tipo de conclusiones del eximio representante liberal coincidían con las del líder conservador Laureano Gómez. Más allá del ámbito electoral y de las disputas por el poder local y nacional, los grupos dirigentes colombianos tienen claras coincidencias. Imbuido por la…

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23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 1111 cita
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people in the rural areas realize that the government could not respond and would not respond, so poor people took political matters into their own hands in the manner that was most functional to them. They destroyed their enemies, their neighbors, through visceral, brutal violence, and it took years for the nation’s…

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24¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 861 cita
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los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…

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25Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Páginas 215, 225, 2333 citas
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y gentes anónimas con el vuelo de su malditismo. Vivió largo tiempo en México, su segunda patria, donde murió y alcanzó a figurar, como nacional del país, en alguna antología de re- sonancia. Considerado por la crítica, hoy, como dueño de un posmodernismo retardado, de una solemnidad patética, que había entrado en…

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forman parte esencial. La coincidencia entre Nadaísmo y medios es clara: los une el afán de impactar y de ganar votos de la audiencia, sin importar los contenidos. Ello coincide hoy con la retórica textual y visual de la cultura light. Podría pensarse que el Nadaísmo eludió, casi por entero, tres condiciones ligadas…

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glosa e interpreta, hacen que, si- guiendo su libre voz de autodidacta, produzca una obra crítica desigual y matizada —a veces con- tradictoria— por miradas cambiantes. Panorama de ensayos Es común afirmar que en Colombia ha habido críticos, pero no crítica, y que el único verdadero ensayista que ha producido el país…

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26Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · Página 1151 cita
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buscando con esto promocionar la imagen del país. Zalamea invitó al norteamericano a que visitara Colombia y este aceptó con una única condición: “Acepto si me llevas en una cacería de jaguar, que entiendo abunda en las selvas colombianas” 315. A Zalamea le pareció bastante generosa, aunque extraña, esta exigencia por…

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27Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 5761 cita
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C O M U N ERO S, Socorro (1943), 152 LOS C R EP U SC U LO S DE ESPAÑ A Y EU RO· PA,Bogotá (1809), 16,17,19 LOS D EB A TES, Bucaramanga (1858), 62 LOS D EC IR E S,B ogotá (1834), 40 LOS M IS E R A B L E S, Bogotá (1963), 169 LOS N UEVO S, Bogotá (1925), 216 LOS P R IN C IPIO S, Bogotá (1852),58 LOS P R IN C IPIO S,…

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28Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 1431 cita
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su secretaria - do y buró político. Asistió al VII Congreso de la Comintern y luego fue delegado del pcc en diversas tareas electorales y antifascistas. En el pe - riodo 1946 - 1947 fue diputado de Cundinamarca por el Partido Socialista Democrático. Para la década de 1950, fue demógrafo de la Contraloría Nacional,…

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